Fugacidad

[Ferona] Festival

Prompt: mejor como amigos.

Festival

Las calles de Ferona estaban abarrotadas. Mirase a donde mirase Sumu se topaba con gente y más gente.

El festival de Ferona era famoso en todo el mundo mágico, pero aquel año parecía haber mucha más gente de lo habitual. Sumu no sabía decir qué era lo que había cambiado, pese a que era evidente que algo lo había hecho. Tal vez era la llegada inusual de Araceli a Ferona. Quizás la paranoia por un despertar próximo de Zull. Como fuera a Sumu le costaba moverse entre tantas personas, incluso le parecía imposible lograr encontrar a Xemza, sin embargo, dio con él en lo alto de un árbol.

Sumu hizo gala de su agilidad felina para alcanzarle, Xemza la miró de reojo. Su sonrisa siempre juguetona no decoró sus labios.

—¿Te pasa algo? —preguntó, aunque era evidente que sí que le ocurría algo.

—¿Has tenido alguna vez la sensación de que lo que creías seguro no encaja en realidad, Sumu?

Pensó en ello. Ella pocas veces sentía algo como seguro, así que la respuesta más evidente sería un no, sin embargo, era probable que Xemza se refiriese a algo más profundo e intangible que al alimento o el techo bajo el que dormir.

—No lo sé —contestó al fin encogiéndose de hombros—. Creo que no.

El suspiro pesado de Xemza la sobresaltó. Él que siempre era optimista se veía hundido y perdido.

«Es como un mal presagio» pensó Sumu, sobre todo, por que desde que Xemza y Nypha habían empezado a salir juntos parecía flotar sobre una nube de color rosa. No se atrevió a preguntarle. Le revolvió el pelo alborotando los mechones grises, el gesto no le hizo reír y eso aumento el peso en su corazón.

—¿Crees que Nypha es buena para mí?

—¿Por qué me preguntas eso?

Esta vez sí rió empujado por el tono defensivo de su pregunta. A Sumu siempre la incomodaba hablar de sentimientos, a él le gustaba fastidiarla con eso.

—Creo que no está funcionando —musitó, una pequeña sonrisa decoró sus labios—. Una lechuza y un gato, ¿a quién se le ocurrió que podría funcionar?

—A ti.

La risa volvió llevándose parte del pesar.

Sumu le había advertido que intentar relacionarse con el espíritu de una lechuza siendo el espíritu de un gato era absurdo, por muy buena relación que tuviesen. Xemza no había querido escucharle, rechazando la idea con un brusco movimiento de su mano. Nunca habría esperado que le diese la razón de aquel modo tan lúgubre e inesperado.

—He estado pensando mucho en esto. Me equivoqué —admitió. Su voz sonó firme pese a la tormenta que azotaba su corazón. Xemza era fuerte y un eterno optimista, se recuperaría, sin duda—. Nos iba mejor como amigos, creo que así es como funcionamos de verdad, tú, ¿qué opinas?

—Que tengo hambre —soltó con tono avergonzado empujándole—. Y que he venido hasta aquí para pasármelo bien, no para oírte lloriquear.

—Qué insensible, vaya amiga de mierda estás hecha.

—Soy la única que tienes, mala suerte.

Xemza bajó primero del árbol. Sumu era una buena amiga, aunque no se le diera bien eso de hablar sobre sentimientos, siempre le daba su apoyo y él se lo agradecía con creces. Cuando Sumu saltó a su lado rodeó sus hombros con el brazo, la atrapó por el cuello y la despeinó por completo. La joven soltó un bufido furibundo. No importaba que no hubiese funcionado con Nypha, mientras Sumu siguiera a su lado se repondría.

Fin



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En el texto hay: fantasia, desafio literario, breves escritos

Editado: 01.03.2026

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