Gritos Silenciosos.

Capítulo 2

Los verdaderos superhéroes son tan humanos y tan imperfectos que pueden pasar desapercibidos.

Mujer maravilla

15 años atrás.

Hannibeth.

Mamá me lleva entre sus brazos, corre muy rápido, ella es la mejor. Es de noche, me dice que no tema, el bosque está muy oscuro tengo miedo.

Entre sollozos le pregunto —mami ¿dónde está papi?

No me contesta. Siento que algo moja mi espalda. —¿mami, estás llorando? —¿por qué no me habla?

Pone una mano en mi boca muy bajito me dice —Hanni, tranquila, estaremos bien—

 Si mami lo dice, será así. Es más fuerte que la mujer maravilla. Jugamos todos los días, me hace bonitos peinados,  me compra golosinas cuando hago todas mis tareas. Hemos estado jugando a recorrer el mundo, siempre vamos a un lugar distinto  al llegar jugamos a ser agentes encubiertos.

A nadie les revelamos nuestros verdaderos nombres. Mi mami es la mejor en este juego, no ha perdido nunca, me deja elegir el nombre que quiera, Kate, Lucy, una vez fui La princesa Ariel, a ella le gustó mucho. Mi mami es tan bonita, tiene los ojos marrones color caramelo, al igual que su cabello que siempre huele a chocolate.

¡Mm chocolate, qué rico! Esta noche, no entiendo el juego, no me ha avisado se le han olvidado nuestras cosas en casa.

—¡Mami, mami! Hemos dejamos a Tito —mi osito de peluche.

—¿Lo buscaremos más tarde? —insisto, ella parece asustada.

—Te compraré uno más grande —me sonríe con dulzura.

—Esta noche jugaremos a ser lobos salvajes  —me acurruca entre sus brazos mientras nos sentamos en la tierra fría.

Mi mami. ¡La mujer más fuerte que la mujer maravilla!




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