Heartless

PRÓLOGO

Mis manos comenzaron a temblar desde que mi madre me dio la correspondencia que había llegado para mí esta mañana.

Estaba segura que se trataba de la carta que llevo esperando desde hace aproximadamente medio año, aunque ahora claramente solo deseaba lanzarla a las brasas y salir corriendo. Es algo que he deseado toda mi vida, y por lo que me he esforzado y sacrificado tanto, que un rechazo haría colapsar mi mundo.

Mi madre me miraba de manera extraña mientras yo realizaba una rara danza que no sabía ni porque estaba haciendo. Culpaba a Lía quien me dijo que había visto en Tik tok que atraía la buena suerte. Supe que tal vez me veía ridícula cuando vi a mi madre negar con la cabeza, mientras mi padrastro le daba pequeños golpes en la nuca, como diciéndole es tu hija y debes de quererla así.

No culpo a tu madre, la verdad si estas algo loca.

Y no lo negaba, pero, estaba frente a la respuesta más grande de mi vida. Me arrepiento de decir en algún punto que era la de mi ex, de eso estoy segura.

— ¡ABRÉLA DE UNA VEZ, GRAY! —no podia faltar el grito de Lía, mi mejor amiga, la cual cómo se pudieron dar cuenta, no contaba con el don de la paciencia. Voltee rápidamente hacia ella y note que aún seguía grabando—. Mi brazo se comenzó a dormir hace cinco minutos.

—No puedo —dije algo asustada.

—Claro que puedes corazón —hablo por primera vez mi madre desde el sofá en el que se encontraba—. Sea cual sea el resultado estaremos orgullosos de ti y lo sabes.

—Si amiga —soltó Lía con un gesto de dolor en su rostro—. Se positiva, aunque sé que es mucho pedir, solo imagina que tal vez hayas sido aceptada y tu aquí sin querer abrirla.

Quería ser aceptada claramente, pero una de las razones que me hacían querer desistir era tener que dejarlos, puesto que Lía había decidido quedarse en la Universidad de Arcadia, la cual graciosamente tenía un venado como mascota y le hacía burla con ello, pues su ex le había puesto los cuernos hace mucho.

—Y si no…

— ¡ABRÉLA YA, HEATHER HALLIZON GRAY! —como amo a esta chica, a veces un poco más que en este momento claro, pero la amo.

Los voltee a ver a los tres por última vez antes de conocer el resultado de la beca completa a la cual aplique, esta era para ingresar con todos los gastos pagados a una de las universidades más elitistas y de mejor nivel a nivel mundial, y a la cual claramente no podría asistir de otra manera.

El pequeñito problema es que, está en otro país. Lo sé, ligerísimos detalles. Pero si esto contenía la respuesta que esperaba, créanme que no dudaría en montarme a ese avión e irme, por más que me doliera dejar a la que consideraba mi familia atrás.

—AHHHHHHHHHHH —grite y arranque el sello antes de que mi cabeza volviera a sobre pensar y fingir demencia nuevamente, así que también saque la carta rápidamente. Cerré los ojos mientras desdoblaba la hoja, que incluso al tacto se podía sentir muy lisa y fina, justo lo que representaba esa universidad. Por un momento olvidé como respirar cuando al abrir mis ojos al fin pude visualizar el contenido de esa carta—. No puede ser.

— ¿Qué paso? —Pregunto mi padrastro con un deje de preocupación en su voz—. ¿Todo bien hija?

—¡HABLA MUJER!

El grito de Lía me saco del shock en el que me encontraba, sentí mis mejillas humedecerse, eso solo significaba que se me había metido la universidad por los ojos. Me limpie un poco la vista y me dispuse a leer la carta, solo esperaba que no se me quebrara la voz en el intento.

—Estimada señorita Heather… ¡AY AL DIABLO EL PROTOCOLO¡, ¡ME ACEPTARON! ¡QUEDE! —grite sin poder evitarlo cuando sentí que ya no podía contener tanta felicidad dentro de mí, mandando muy lejos el plan que tenía para este momento.

Sentí unos brazos apretarme y luego otros más, perdí la vista totalmente por las lágrimas que no dejaban de brotar. Sin duda eran de felicidad, las horas de estudio, mi proyecto social, todo lo que hice para obtener un buen currículum y un sobresaliente habían valido totalmente la pena. Aparte de que tuve que partirme en dos para estudiar y trabajar, pues el boleto sabía que debía correr por mi cuenta en caso de ser aceptada.

Ahora sabía que todo había valido la pena, y haría todo lo posible para que lo siguiera valiendo.

……………………….. *** .……………………….

Ya habían pasado unas horas desde que recibí la mejor noticia de mi vida, mi madre era la más emocionada junto con Lía, de hecho, planeaban preparar una cena de celebración que en estos momentos se encontraban maquilando. James también estaba feliz, y sé que fue genuino al felicitarme, pero puedo deducir que no pudo evitar sentir que hubiera querido eso también para su hija, ósea mi hermanastra, con la cual no tenía una relación de lo más agradable.

Emma era muy bonita, su bella piel morena y cabello afro la hacían lucir espectacular, sin duda había sacado lo mejor de sus dos padres, puesto que igual su madre tenía esos rasgos. Ambos llevaban una amistad cordial y es por eso que habíamos tenido cierta cercanía. Sin embargo, no podía dejar de lado la odiosa actitud de su hija, la cual al enterarse de mis planes y al sentir esa clase de rivalidad que, por supuesto era unilateral, aplico para otra de las universidades más elitistas y privilegiadas, la cual, por cierto, era la eterna rival de la mía.

No mentiré al decirles que me alegro cuando hace unas semanas le llego la carta de rechazo, pues la verdad empatice con ella, y yo en su lugar me hubiera desmoronado al recibirla, sin embargo, ella pareció más molesta al saber que yo aún tenía la oportunidad de quedar y no dudo en expresar sus deseos al decir que ojalá yo tampoco quedara. Aun así, yo siempre le deseare lo mejor, y a Lía buena suerte pues estudiaran en la misma universidad.

—Ya baja Heather, la cena esta lista —me grito mí desesperada amiga desde el primer piso, sonreí mirando por última vez la carta y la tarjeta que venía junto a ella.




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