Heartless

CAPITULO 2

El fin de semana había pasado demasiado rápido para mi gusto, así que no tuve tanto tiempo para procrastinar como hubiese querido. Esto de vivir sola era difícil, y me preocupaba ya estarme quejando siendo este mi tercer día aquí. Aun así, estaba feliz sin razón alguna, tal vez porque mañana era mi primer día de clases o simplemente por el hecho de que teníamos un evento de bienvenida para becados por la noche.

La invitación me fue entregada por la mañana, mi compañera de habitación la recibió, era una chica algo reservada pero amable. No habíamos entablado una gran conversación, pero no podía decir que fuera una mala persona puesto que a pesar de todo fue muy cordial, tal vez simplemente no le gusta socializar demasiado. Lo poco que sabía de ella es que se llamaba Alexa, tenía 20 años y algo relevante que, si me había contado, era que era estudiante intercambio, venia de Hillstone, la eterna universidad enemiga, lo cual por desgracia provoco que no tuviera muchos amigos aquí.

—Buenos días, ¿ya desayunaste? —me preguntó en cuanto salió de su habitación.

—Buenos días —le respondí, levantándome del sillón donde me encontraba recostada—. Si, te deje algunos hot cakes sobre la mesa por si querías.

—Muchas gracias, me has salvado —me agradeció desde la cocina—. Voy tardísimo.

—No te preocupes —solté mientras iba tras ella a la cocina—. ¿A dónde iras tan temprano?

La curiosidad pudo conmigo y me obligue a preguntar, de por si me había sorprendido el hecho de verla levantada tan temprano siendo que era domingo.

—Tengo que ir a hacer papeleo por lo de mi regreso a Hillstone el siguiente fin de semana —confesó mientras se servía un vaso de jugo y comía de los hot cakes—. No preguntes porque hoy, puesto que ni yo sé. Funciona muy raro esta universidad.

—Ni que lo digas —suspire tomando la caja de galletas que me compre ayer que fuimos con Alya de compras—. Es una pena que te vayas tan pronto, pero supongo que debes extrañar demasiado a tus amigos.

—La verdad si, en Hillstone pertenezco a uno de los grupos líderes en la elite de la universidad —menciono en cuanto un sorbo más de jugo cruzo su garganta.

—¿Y qué te trajo por acá entonces? —pregunte curiosa.

—Eres muy curiosa, eh.

—Chismosa diría yo —era la verdad, ni como negarlo—. Perdón si te molesta.

—No, definitivamente no —note la sinceridad reflejada en su voz—. Es que no todos son igual por aquí, digamos que aquí las escalas sociales lo son todo para la mayoría, te iras dando cuenta de ello. Si no les agradas a algunos pueden hacer tu vida imposible aquí, pregúntamelo a mí. No sabría decirte que me trajo aquí, pero me caes bien, así que te daré un consejo, si me lo permites claro.

—Claro, te lo agradecería demasiado —logre sentir como una barrera más había caído entre nosotras, se sintió tan natural que pude creer que podíamos volvernos cercanas—. Si te soy sincera me siento muy perdida aquí.

—Me imagino, realmente no es tan difícil sobrevivir aquí —comento al aire mientras recogía sus cosas dispuesta a irse corriendo ya—. Solo mantente alejada de Dorian Castle y sus amigos.

Sin poder reaccionar rápido para preguntar el porqué, solo pude ver como salía a toda velocidad de la cocina, dejándome con muchas más incógnitas que respuestas. Resignada no hice más que caminar de nuevo hacia el sillón para deprimirme ahí, estaba tentándome a aceptar la salida que me había propuesto Alya. No tenía nada que hacer, y tampoco me apetecía dormir. Mentira. Si quería dormir, pero eran más mis ganas de salir a dar la vuelta.

Sin darme cuenta habían pasado varias horas desde que decidí ser feliz y ver tik toks, me levanté rápidamente al darme cuenta que debía empezar a arreglarme si quería ir al menos un poco decente al evento. Le deje un último mensaje a mi pelinegra amiga, disculpándome por haberla ignorado casi toda la mañana. Tenía que guardar toda mi energía social para la noche, aunque según lo que me dijo Alya no era más que una pequeña cena con algunos de los benefactores.

Me apresure a entrar a la ducha no sin antes dejar el vestido azul marino que había traído, en estos momentos agradecía a mi madre por convencerme de traerlo o estaría perdida. Era mi favorito, tenía unos elegantes tirantes que caían sobre mis hombros, era ajustado de la cintura al ser algo parecido a un corset y la falda se extendía hasta mis tobillos dando un poco de volumen.

No podía hacer nada sin música, así que puse mi playlist en aleatorio y comencé con la tarea, al sentir el agua cálida recorrer mi cuerpo una sensación de tranquilidad me invadió, debo de admitir que, aunque me emocionaba la cena, también me sentía algo nerviosa. El simple hecho de no conocer a nadie ahí ya era suficiente para ponerme los nervios de punta, y si le agregamos que los becados seriamos el foco de atención empeoraba un poco la situación.

Salí unos minutos más tarde a regañadientes y comencé con la difícil misión de arreglarme, me gustaba hacerlo, pero el problema es que podía demorar horas en ello, en momentos como estos es donde más extrañaba a Lía. Ella siempre se encargaba de hacerme lucir fabulosa cuando salíamos de fiesta o teníamos alguna salida, así que rogando por recordar todos sus consejos comencé a maquillarme como recordaba que ella lo hacía.

Mi teléfono empezó a vibrar justo cuando estaba terminando de cepillar las ligeras ondas que se formaban siempre en mi cabello, no sabía peinarme así que había optado por irme con el pelo suelto.

  • Bueno —respondí sin dejar de mirarme al espejo.
  • Gray, ¿ya estas lista? —hasta ese momento me di cuenta que era Alya quien se encontraba al otro lado de la línea.
  • ¿Alya? —no pude evitar mencionar algo desconcertada—. Algo así, ¿por qué?
  • Te estoy esperando, ¿recuerdas que te platique de mi novio?
  • Aja —dije al recordar todas las veces que me hablo de él, fueron tantas cosas que ya sentía que lo conocía de toda la vida.
  • Pues es hijo de uno de los benefactores y por obvias razones debe ir, y yo como su novia debo acompañarlo —ese sin duda era algo que no sabía, y se pudo notar mi sorpresa cuando comencé a ahogarme con mi propia saliva—. Luego te mueres chica, ahora corre que ya es algo tarde, te espero en la entrada del edificio. Bye.




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