Heartless

CAPÍTULO 6

El equilibrio entre las practicas con el equipo, mis tareas y las clases era algo complejo, pero hasta el momento parecía estar funcionando. Desde aquel día no había vuelto a tener ninguna clase de contacto con Dorian y eso me tenía tranquila, solo llegamos a cruzar miradas cuando nuestros entrenamientos coincidían o en la cafetería, pero hasta ahí.

Ese día habíamos salido a festejar a una pizzería que quedaba algo cerca de la universidad, realmente había sido muy divertido. Mis tardes se habían vuelto algo solitarias desde que Alexa se había marchado, el departamento era muy grande y se sentía su ausencia, aunque me alegraba que ya hubiera regresado a Hillstone, pues allá ella si era feliz.

Me pase una vez más la toalla por mi cabello, algo que amaba de aquí era el vestuario de las chicas, pues estaba enorme. Siempre era de las ultimas en salir, tenía la costumbre de bañarme algo lento después de un entrenamiento para dejar que mi cuerpo descansara. Vi como caían algunos mechones aun húmedos, debía admitir que siempre me había fascinado el tono cobrizo de este, era hermoso y me hacía sentir especial, aunque a veces era demasiado llamativo y reconocible. Muy pocas personas en el mundo lo tenían igual, supongo debía agradecerle a mi padre por heredármelo con sus genes.

Deje mi vanidad un poco de lado y me aparte de los espejos, mi maleta estaba hecha un desorden y tenía que acomodarla. Retome la tarea mientras escuchaba como la última ducha se cerraba y la puerta del cubículo se abría.

—Hola, pensé que ya no había nadie —saludo la misma chica morena que había estado en la mesa, el día de la selección.

Sin duda era una muñeca de porcelana.

—Hola, si lo sé, pero tengo esa mala costumbre de quedarme hasta el final casi siempre —me sincere.

—Ya veo, suelo ser igual.

Ambas nos reímos.

—Eres Rebeca, ¿cierto?

—Sip —me respondió—. Y tu Heather, ¿verdad?

—Sí, un gusto.

—El gusto es mío —vi cómo se admiraba en el espejo también—. ¿Cómo has sentido los entrenamientos?

—Pues algo cansados y rígidos, pero estoy bien con ello —me sincere—. También era porrista en la preparatoria, así que se podría decir que estoy acostumbrada a ellos.

—Se ve chica, las tres eran muy buenas —en todo momento jamas había dejado de admirarse en el reflejo—. Pero de todas tú eres la mejor.

Sonreí al escuchar eso, que ella me lo dijera siendo la sub capitana era mucho para mí.

—Muchas gracias, en verdad que trato de dar siempre lo mejor.

—Se nota, aun así, no te confíes. Te contare algo, pero no le digas a nadie —negué—. Una de las vacantes para el equipo principal se abrirá en unos meses, si sigues así fácilmente podrías ocupar ese lugar, pero no bajes la guardia, hay chicas igual de buenas que podrían dar mucha pelea.

—Te agradezco la advertencia, ahora con más razón daré todo en esa cancha.

—Eso espero —soltó, mientras buscaba entres sus cosas algo—. Tienes la oportunidad de oro en el próximo partido, el equipo secundario presentara una rutina.

—¿Por eso estamos ensayando tanto?

Las piezas encajaron al fin, ya se me hacía muy extraño que estuviéramos practicando tanto.

—Sí, pronto les avisaran. Tómalo como un spoiler —me señala con su secadora—. Por cierto, de casualidad tienes desodorante que me prestes, olvide el mío.

Sonreí ante esto, ese cambio de tema había sido muy radical.

—Claro que sí.

La conversación fluyo muy bien después de eso, la espere hasta que termino y salimos juntas hacia el campo. Los chicos de americano estaban entrenando, así que nos entretuvimos un rato viéndolos, realmente su entrenador los llevaba al límite y casi podía sentir su dolor cada vez que caían al suelo y eran obligados a levantarse.

—Son todos muy guapos no crees —me preguntó, rompiendo mi concentración.

—Sí, no lo niego. Son un espectáculo visual digno de admirar.

Bueno digo, tampoco estoy ciega para no verlos a todos.

—En especial los chicos Castle, son los roba suspiros de todas las chicas —sonreí al escuchar esto, si convivieran con ellos se darían cuanta que son mucho más que caras bonitas—. Sé que eres cercana a ellos, que afortunada.

—En realidad primero me hice amiga de Alya y al final me adoptaron ahí, aunque no soy tan cercana como parece.

A pesar de todo aun no me sentía parte de ellos como tal, pero poco a poco la confianza iba aumentando.

—Pues más que todos nosotros sí.

—Tal vez.

En ese momento veo como un chico es tacleado fuertemente, pude escuchar su grito de dolor hasta donde me encontraba.

—Dorian Castle, todo un caso ¿no crees?

Hasta ese momento me di cuenta que el mismo Dorian había sido el causante de esa escena, tanta brutalidad me extrañaba.

—Sí que lo es, todo un mundo de enigmas.

—¿También son cercanos?

Casi rio sarcásticamente ante la pregunta, pero decidí que estaba de más.

—Para nada, al principio era grosero y una vez peleamos. Pero ahora estamos en una especie de tregua y cada quien está por su camino.

Vemos como el susodicho se retira enojado hacia la banca, en cuanto se quita el casco puedo observar su rostro lleno de ira. El otro chico es prácticamente cargado entre dos y llevado a la enfermería, o eso quería suponer.

—Así que tú eres la chica de la cafetería —indagó y yo solo asentí—. Claro que eras tú, que ovarios tuviste para enfrentarlo. Es guapísimo, pero aterrador.

No iba a negar ninguna de las dos cosas.

—Pues estaba casi haciéndome en mis pantalones, pero me los amarré bien y gracias al cielo no morí en el intento.

Se ríe de mi comentario.

—Trata de mantenerte alejada de él, no se hablan cosas buenas de su persona.

—¿Qué se dice? —pregunte curiosa, siempre me decían lo mismo, pero nadie me explicaba.

—Que es muy cruel, al parecer no se lleva bien con su padre porque ambos son iguales —bueno realmente no había ondeado tanto en su familia, pero los problemas familiares casi siempre eran un detonante—. Se rumorea que solo ha tenido una ex novia, pero que murió misteriosamente y te podrás especular todo lo que se especuló.




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