Heartless

CAPÍTULO 11

El tiempo estaba pasando más rápido de lo que esperaba, de un momento a otro me encontraba casi a la mitad del semestre y no podía estar más que aterrada. Ya tenía el concepto perfecto para mi sesión fotográfica, la temática seria estilo medieval. Investigando supe de un castillo de esas épocas que se encontraba a unas cuantas horas de ahí, además de que sería fácil conseguir la ropa puesto que ya se acercaba halloween.

Me seguía pareciendo increíble que toda esa idea hubiera surgido de un sueño, pero aún tenía un pequeño problema, pues me faltaba él o los modelos.

Debía de admitir que no pensaba regresar la chamarra del equipo, era demasiado cómoda, a pesar de que prácticamente podría caber como tres veces dentro de ella. Además de que era enorme, haciendo que sin duda pudiera entender que fuera de Dorian. Pero que fuera suya no era la razón del porque no la devolvería, lo podría jurar, puesto que la realidad era que estaba algo cálida y en noches como esa, que salía del trabajo y hacia algo de frio, me era demasiado útil.

En mis audífonos iba sonando Gods & Monsters de Lana del Rey, haciéndome reconocer que a veces sentía que éramos ella y yo contra el mundo. A esas horas de la noche ya no había casi nadie afuera de sus edificios, solo unos cuantos solitarios como yo, y también una que otra parejita dando su paseo nocturno. La verdad es que sentía mucha envidia por ello, no lo negare.

Cada que en realidad les ponía atención a las letras de Lana me daba risita, pues me hacía sentir una perra triste o algo así. Sin tapujos comencé a cantar en voz baja mientras cruzaba un área de jardines, dejándome llevar, puesto que la siguiente canción en reproducirse me hizo caminar como modelo en el enorme pasillo que lo atravesaba. Era increíble lo que la música podía provocar.

Había decidido que tomaría el camino más largo, quería despejarme un poco y pensar, debido a que el tiempo no me alcanzaba para hacerlo seguido y sentía que ya lo necesitaba. Todo parecía estar fluyendo bien, sin embargo, no podía sacarme a ese pelinegro de ojos grises de la mente, a pesar de que no habíamos tenido otro encuentro a solas, desde aquel en la biblioteca. Pensé que el mantenernos alejados me ayudaría a desterrarlo, pero parecía chicle pegado al cabello, imposible de quitar.

Pensé que tal vez debería raparme, pues sonaba como una buena opción para arrancarlo de raíz.

Mis pensamientos se vieron interrumpidos cuando a la distancia pude percibir a un chico vestido de negro, escabulléndose entre los enormes arbustos. Era un área algo solitaria a esa hora, ¿qué estaría haciendo ahí? ¿por qué parecía estarse escondiendo?, esas preguntas no pararon de resonar en mi cabeza. Sabía que mis decisiones no eran las mejores la mayoría de las veces, y al verme saltando unos arbustos para seguirlo lo confirme. De verdad que en ocasiones dudaba de mi capacidad de raciocinio, aceptando que sin duda mi lóbulo frontal no había madurado aún.

Lo vi cruzar la calle y perderse entre algunos edificios, los cuales parecían ser del área de economía y administración. Una vez estuve segura que no me vería cruzar detrás suyo comencé a avanzar hacia donde él se había perdido, solo unas cuantas personas seguían cruzando las afueras del área. Me parecía raro que nadie hubiera notado al chico escabullirse, sin embargo, no lo pensé demasiado, así que sin más me fui alejando en dirección contraria a donde se encontraba la multitud. Estaba segura que había tomado ese camino, lo que me pareció extraño es que al parecer se dirigía a una zona algo distante, justo atrás del campus de los futuros empresarios y empresarias.

—Estoy muy loca —me repetí a mí misma.

Mi cordura pareció regresar de sus vacaciones, pues al fin estaba pensando en lo mal que todo eso pintaba. No quería morir joven, pero al parecer eso era algo que mi cerebro no aceptaba, pues me vi caminando en dirección a un segmento de bosque en cuanto escuché algunas hojas y ramas quebrándose.

Sin duda estaba desquiciada, en vez de huir me interne más entre los árboles, percatándome que a pesar de mis jadeos y mi corazón agitado lograba escuchar también a corta distancia algunos murmullos. Me coloqué la gorra de la sudadera que traía debajo y escondí mi cabellera dentro, si me veían, al menos que no descubrieran que mi cabello era cobrizo. No era un color común, así que sería fácil identificarme, si hacían la búsqueda correcta.

No sabía que estaba pensado en el momento en que decidí que era buena idea seguir a un sujeto desconocido que parecía estarse escondiendo, tal vez esa era la respuesta, realmente no estaba pensando. Culpaba a los libros de misterio, me habían dejado algo traumada con esa clase de cosas, y ahora quería vivirlas en carne propia al parecer.

Cuando los murmullos se intensificaron supe que era momento de esconderme, así que decidí colocarme detrás de unos arbustos, viendo como minutos más tarde, un grupo de jóvenes con linternas se acercaban a la distancia, sin embargo, no podía distinguir a un ninguno de ellos.

Había logrado contabilizar al menos siete en el transcurso de al menos diez minutos, notando así que absolutamente todos iban vestidos de negro, tal como el primer chico. Esperando un tiempo prudente, decidí seguir el rumbo que ellos habían tomado. Si ya estaba ahí, tendría que aprovecharlo ¿o no?

No

Lo sabía, pero simplemente no estaba siendo razonable. Una corazonada me decía que estaba haciendo lo correcto, aunque probablemente solo era yo sugestionándome para no sentirme más estúpida.

Estuve caminando durante un rato hasta que visualicé a la distancia lo que parecía ser la luz de una fogata, pensando en que al parecer acababa de descubrir alguna fiesta clandestina o algo parecido. No estaba muy segura aun, pero lo averiguaría. Tratando de no ser vista, me ubique entre algunos arbustos que me daban una perfecta visión del circulo de jóvenes que rodeaban el fuego.




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