Heartless

CAPÍTULO 12

La clientela sin duda había aumentado mucho esos días, yo ya lo había notado, pero que me lo confirmara Abel me sorprendía. Al final no tuve que hacer nada para ocasionar que eso sucediera, solo un par de historias y reels en IG. Desde las fotos con los chicos mis seguidores habían estado creciendo de manera impresionante, sin duda muchos habían encontrado mi perfil a causa de esa publicación.

—Conviene tenerte aquí, muchos de esos chicos vienen solo por ti —se burló Abel una vez más, no había parado de hacerlo en toda la tarde.

—No seas tonto —le respondí mientras le entregaba un capuchino a una chica y recibía el dinero. Claramente es porque servimos un buen café.

—Siempre he servido un buen café y nunca estuvo tan lleno —se quejó, al mismo tiempo que se recargaba agotado en el mostrador—. Hasta lo más alto de la elite en este lugar nos visita ahora.

Voltee por inercia a la mesa donde están mis amigos, reconociendo que ese era un buen punto, pues ellos solo habían comenzado a asistir a este lugar porque yo trabajaba ahí. Entonces recordé que tenía que pedirles un favor antes de que se fueran, puesto que probablemente ya no los volviera a ver durante el día. Note que ya no había clientes en la fila, pues la chica y su novio eran los últimos, así que supe que era el momento.

—Ahora que los mencionas, ¿me podrías cubrir unos minutos? —le supliqué, sabiendo que su respuesta seria sí, pero una nunca sabe—. Necesito pedirles lo de la sesión.

—Ya sabes que sí, solo que si llega más clientela tendrás que venir a rescatarme —estreche su mano sellando el pacto.

—Tenlo por seguro —comencé a acomodar todo antes de irme—. Es que si nos les digo ahora ya no los veré, y la sesión la tengo que hacer obligatoriamente este fin de semana.

—Y si por alguna razón no pudieran —comentó y yo sentí como mi cuerpo tembló al solo pensarlo.

—No me eches la sal, por favor —lo tomé de los brazos y comencé a sacudirlo—. Aunque si eso pasara tendría que improvisar. Todo esto me pasa por dejar todo al último.

Este solo asintió un poco mareado por la sacudida que acababa de darle.

—Se te ocurrirá algo, siempre sacas soluciones cuando estas bajo presión. Algo extrañas, pero soluciones —sonreí al escuchar eso, pues vino a mí el recuerdo de la noche en la que me besé con un extraño para sobrevivir—. El que se ríe solo es porque de sus travesuras se acuerda, o al menos eso dice mi abuela.

Me sorprendí al verme descubierta, aunque sabía que realmente él no tenía ni la menor idea de lo que estaba pensando.

—Que te digo, las voces de mi cabeza cuentan buenos chistes —bromeé y esquive un golpe con el trapo del mostrador que me lanzo este—. Hasta nunca.

Salí del área del mostrador a toda prisa antes de que lograra atinarme, una vez me vi a salvo, me bufé de él. Una vez cumplido mi cometido me dirigí a la mesa de los chicos, siendo que me alegraba no ver a Dorian con ellos, puesto que estaba molesta con él. Podría decir que no se necesitaban razones, pero esa vez si las había, pues resulta que cuando le conté lo que descubrí con el sudor de mi frente y poniendo en riesgo mi integridad física, emocional y mental, este se burló en mi maldita cara. Prácticamente me pregunto cuál era la sustancia que me había metido, o que si tenía fiebre e incluso llego a mencionar la palabra loca.

Pero eso me pasaba por ser un ser de luz, que busca la paz mundial y quería salvarle el trasero.

—Pensé que ya no me querías, llevo rato esperando por ti y no vienes a verme —con ese reproche fui recibida y no podía ser de otro más que de Eliot.

—Estoy teniendo un hermoso día, gracias por preguntar ricitos de oro —le respondí con simpleza, depositando un pequeño beso en su frente.

Ya había aprendido a lidiar con él.

—Un día de estos Heather se fastidiará y te soltara un buen golpe —comentó Harry—. La verdad no la culparía.

—No le hagas caso mi amor, ellos quieren meterte ideas malas en la cabeza sobre mí —me atrajo hacia el abrazando mi cabeza.

Pensándolo bien Harry me había dado una buena idea.

—No te preocupes Eli, sabes que ellos no podrán meterme esas ideas en la cabeza —lo tome de la barbilla para poder girar su rostro en mi dirección, quedando así a escasos centímetros uno del otro—. Tú solito puedes.

Remate dándole un zape y alejándome bruscamente de él, todos comenzaron a reírse después de eso y el pobre parecía aturdido aún.

—Pagaría por ver esto siempre —sugirió Jordán, haciendo que todos le dieran la razón.

—Excelente servicio, te calificare con cinco estrellas en google —esta vez fue Ashton el que hablo—. Me encanta tu café.

—Tuve un buen maestro —al decir eso todos se me quedaron viendo, no entendí por qué hasta que reflexioné en lo que había dicho—. ¡No! No es lo que piensan, somos amigos y además él sigue traumado con su ex.

—Eso no es impedimento —sugirió Ash, moviendo sus cejas coquetamente. No puedo negar que me reí al ver como Harry se le quedo viendo—. Yo solo decía.

—No le metas ideas a la niña —lo regañaron Jordan y Alya al mismo tiempo.

—Exacto, ella merece a alguien que le entregue un amor completo y no solo migajas —el hecho de que fuera Eliot el que dijo eso me había dejado sin habla.

Vi que todos se quedaron igual que yo, incluso cuando estaban a punto de empezar a discutir entre todos. Nos miramos unos a otros de manera incomoda, así que decidí intervenir.

—Por eso eres mi favorito, tú me entiendes ricitos —le volví a dar un beso en la frente, sin embargo, sabía que tenía que cambiar de tema para evitar más momentos incomodos—. Pero bueno, yo venía a fastidiarles la vida —me detuve, eso era demasiado—. Bueno en realidad no, solo quería pedirles un favor. A ustedes principalmente.

Me dirigí a la joven pareja.

—Claro, dinos —pidió Jordan.

Entonces comencé a contarles todas las ideas que tenía acerca de mi sesión, tratando de ser lo más concreta posible y no divagar. Vi la aprobación en sus rostros mientras avanzaba la explicación, lo cual en el fondo me alivio, pues es ese momento supe que no era una mala idea después de todo. Incluso ellos me dieron algunas opiniones que claramente tomaría en cuenta, puesto que necesitaba la mayor inspiración posible para lograrlo.




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