Heartless

CAPITULO 19

La emoción se podía palpar en cualquier rincón de Aldor, todos estaban emocionados por la llegada de los estudiantes de Hillstone, pues el primer partido se llevaría a cabo en nuestra universidad y al parecer sería decisivo para el torneo que estaba por venir. En realidad, por lo que me habían explicado los chicos no importaba quien ganara, pues ambos ya estaban dentro, pero los serviría para ganar puntaje.

Podía entender toda la efusividad puesto que ambas universidades eran eternas rivales y por lo que tenía entendido también había riñas personales entre algunos estudiantes. Realmente no me había interesado tanto en el tema, sin embargo, no había podido evitar enterarme pues nadie hablaba de nada que no fuera eso. Yo en su lugar me había estado refugiando en el estudio para no sobre pensar, lo mejor era que parecía estar funcionando. Me sentía mucho mejor esos días, aun así, no me agrado demasiado en cuanto me pusieron como anfitriona para recibir a los recién llegados.

Tal parecía que, por la caída de la chica, que después supe se llamaba Sophie, les faltaba una integrante, así que tuvieron que recorrer sus filas y por cosas del destino fui elegida en un sorteo, entre el equipo secundario para ver quien ocupaba este puesto. Sin duda a veces me preguntaba qué tipo de sal era yo.

Uno de mis mayores problemas y debo confesar que la mayor razón por la que estaba molesta era que tenía que usar el uniforme de la chica, y aunque eso no me desagradaba, si lo hacia el hecho de que me quedara tan pequeño. No lo suficiente para que se me viera hasta el alma, pero si demasiado corto, como para hacerme sentir incomoda. A ese hecho le atribuí que también había muchas personas por ahí, esperando la llegada de los chicos de Hillstone. Notando asi la mirada de muchos de ellos a mi persona.

Cuando estaba a punto de sacar mi teléfono para ver la hora, vi como arribo un deportivo rojo a la estancia donde nos encontrábamos, ocasionando a su paso una bola de murmullos ante su entrada triunfal. Pude escuchar que se trataba del capitán del equipo contrario y en cuanto se estaciono, vi salir a un chico demasiado alto, Podía intuir que estaba casi a la misma altura que Dorian. Su cabello castaño claro brillaba con el sol y su porte despreocupado atrajo la mirada de todas las chicas, incluyéndome a mí.

Saliendo de mi embelesamiento procedí a acercarme para darle la bienvenida, pues esa era mi responsabilidad. No sin antes ponerme el estandarte frente a mí para que no notara mi uniforme corto.

—Buenos días, espero su camino haya sido placentero —seguí el discurso que me habían dado para la presentación, pero me sentí muy tonta al decirlo en voz alta y su cara de burla me lo confirmo—. Sabes que, se bienvenido a Aldor, yo soy la anfitriona que los acompañara en su estadía aquí.

—Pues qué bonita e inesperada bienvenida —se acercó quitándose sus lentes negros, dejando al descubierto sus hermosos ojos verdes que creía ya haber visto antes—. Por un momento pensé que eras un robot.

—No, simplemente era el discurso que tenía escrito la anterior anfitriona —lo vi mirarme confundido—. Es que tuvo un accidente y me informaron ayer que tendría que cubrirla.

Explique y este solo negó divertido, mostrando una perfecta sonrisa que ocasiono algunos suspiros a mis espaldas.

—Y puedo saber ¿cómo se llama mi hermosa y nueva anfitriona? —sí que era coqueto, pues sentí mis mejillas enrojecer al sentir su mirada puesta en mí.

—Soy Heather —me presenté extendiendo mi mano hacia él. Lo vi aceptarla con una sonrisa de complacencia en su rostro, como si en el fondo esperaba que así fuera—. Heather Gray, ¿y tú?

Lo vi alzar una ceja, tal vez algo ofendido por no reconocerlo, aunque creí tener una idea de quien podría ser.

—¿No reconoces acaso al chico misterioso que te pidió un baile? —soltó con simpleza.

En el fondo lo sabía. Aunque hasta ese momento caí en cuanta que había bailado con el capitán del equipo contrario, ósea, con el mayor enemigo de esta escuela.

—Kenneth Hill.

Lo vi hacerme una reverencia, justo como lo había hecho al terminar de bailar. No hice más que corresponderle sin dejar de reírme por lo chistoso de la situación. Pude ver cómo me repasaba de pies a cabeza, tal como yo lo había hecho con él al llegar.

—Veo que el discurso no es lo único que te paso la capitana —comento de repente una vez nos incorporamos, no entendí a qué se refería hasta que volteé a ver a mi atuendo.

—Lo siento. En serio, lo lamento. Mi uniforme es el negro y dijeron que era obligatorio usar este.

Me apresure a explicar, al mismo tiempo que me volvía a tapar con el estandarte, viéndolo negar divertido al notar mi torpeza. En esos momentos me arrepentí de haber devuelto la chamarra de Dorian. Me habría servido en este momento pues combinaba con el uniforme.

—Tranquila princesa —vi cómo se quitaba la chamarra de su equipo que, a diferencia de la nuestra era azul marino con toques dorados y blancos, para posteriormente ofrecérmela—. La necesitas más que yo.

—No es necesario.

Realmente me apenaba verme en esa situación, más cuando era una de las primeras impresiones que tendrían de mí.

—Ninguna chica tendría porque sentirse incomoda —me sorprendió escucharlo decir eso, y al ver la sinceridad en su rostro, no hice otra cosa más que acceder—. Ves, no era tan difícil.

—Muchas gracias, se supone que no tendrías que recibir esta bienvenida —comente apenada bajando la mirada al suelo, mientras me colocaba la chamarra.

—No pudo ser mejor. La verdad esperaba encontrarte, pero jamás imagine que fuera a ser aquí —tomo mi barbilla para que regresara mi visión a él—. Te sientan esos colores.

—Claro, es uno de mis colores predilectos —le respondí tratando de ocultar lo nerviosa que me había puesto—. Me hubiera sentido muy ofendida en caso de que dijeras lo contrario.

Lo vi sonreír divertido y yo lo seguí, estuvo a punto de responderme cuando vimos llegar a los dos enormes autobuses que transportaban a su equipo.




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