El tiempo parecía estar pasando más lento de lo normal, sin embargo, no me quejaba por ello. Lo ocurrido con Dorian en la exposición era comentado por los pasillos, confirmándome una vez más que las noticias se esparcían como un virus contagioso. Desde ese día su actitud había mejorado en demasía, aunque aún teníamos pendiente nuestra conversación sobre todo lo sucedido. Él había dicho que cuando yo quisiera, pero lo estuve postergando pues en el fondo esperaba que tuviera la iniciativa.
Con lo sucedido ese día, podría presumir también que miss Minerva había otorgado reconocimientos a las tres mejores carpetas y la mía fue una de ellas, además de que había ganado el premio por elección del público. Obtuve también muchos presentes de mis amigos, así como también, sin esperarlo, la compañía de aquel a quien todos temían.
—¿De qué podría tratar mi proyecto? Pensaba en varios temas, pero ninguno logra convencerme —por primera vez veía a Ashton preocupado por algún trabajo, aunque solo fuera porque estaba a punto de perder la materia—. ¡No entiendo al profe Azul y odio investigar! Estoy perdido.
—Es sencillo, solo que a ti no te gusta hacerlo.
Lo vi quejarse una vez más, mientras hundía su cabeza sobre el escritorio.
—Yo solo me metí a esta carrera para salir en la tele, no para hacer todo lo demás —negué al escucharlo, pues al parecer era su frase distintiva—. ¡Ayuda!
—El mío será una investigación de campo sobre algunas artesanías que realizan en un pueblo cercano —le comenté, pues había estado buscando días antes temas interesantes y me encontré con un artículo sobre estas; donde las describían como extrañas y mágicas—. ¿Qué es lo que te gusta?
—Comer, dormir y olvide mencionar que comer.
Suspire resignada, sin duda era imposible sacarlo de sus caprichos.
—Podrías hacer una investigación sobre algún platillo antiguo o tradicional —al decir eso, pude ver como este salto en su lugar y se apresuró a sacar su libreta.
— ¡Eres un genio, te dedicare mi título Heather! ¡Entiendo a Dorian verdaderamente!
Lo vi escribir rápidamente sus notas. Al parecer había encontrado su tema, así que por más que quise pegarle un zape me abstuve para no desconcentrarlo. Repasé el salón completo y vi como algunos tenían su atención fija en nosotros por el grito de mi amigo. Es esos momentos me toco ser la que se hundió en su asiento y en esa posición me mantuve, mientras Ash terminaba de hacer lo que estuviera haciendo. En cuanto plasmo su última idea en aquel cuaderno este se giró hacia mi emocionado.
—¿Ya terminaste?
—Sí, me diste la mejor de las ideas —me paso sus notas en ese momento—. Es un platillo de hace siglos típico en mi familia. En cada fiesta o reunión que hacemos debe ser servido, aunque no entiendo por qué.
—Suena increíble —solté sorprendida al leer lo que llevaba escrito, sin duda era bueno redactado—. Esa podría ser tu pregunta inicial, pues te podrías basar en ¿cuál es el significado de aquella tradición familiar?
Lo vi asentir mientras tomaba su cuaderno de regreso y retomaba su tarea de anotar algunas cosas. No pude evitar sonreír al verlo tan concentrado, puesto que era muy raro en él.
Volví mi mirada hacia enfrente una vez se escucharon unos insistentes golpes en la puerta. Logré visualizar como el profesor fruncía el ceño algo molesto, pues odiaba que interrumpieran su clase. Pobre de aquel que estuviera detrás de eso, seguramente recibiría una buena reprimiendo por ello. En cuanto abrió su rostro se descompuso al descubrir al responsable de aquello, lo cual me sorprendió pues era un hombre imperturbable la mayoría del tiempo.
—Joven Castle —al escuchar eso pude sentir como mi presión se alteró. Se suponía que su campus prácticamente estaba al otro extremo, así que supe que probablemente yo era la razón de que se encontrara en esa puerta—. ¿Qué hace usted por aquí?
—Heather Gray ¿está en este salón? —lo escuche preguntar, con su característico tono oscuro.
Los murmullos entre mis compañeros comenzaron a acrecentarse, pues eso acababa de confirmar sus sospechas y los rumores. Que hasta ese momento eso eran, simples suposiciones.
—Si —respondió el profesor volteando a verme—. ¿La necesita?
—Sí, de hecho, venia por ella —la simpleza en sus palabras me hizo reír, sin duda estaba acostumbrado a obtener todo lo que deseaba—. ¿Hay algún problema con ello?
Eso salió de sus labios con un tono que, sin quererlo, pero podría confundirse con una amenaza. Nos miramos mutuamente con el castaño, imaginando lo mismo tal vez, mientras esperábamos una respuesta de parte del profesor Azul.
—Si se tratara de otro estudiante lo abría, pero la señorita Gray es la única que me ha dado avances de su proyecto —me miro nuevamente y casi le suplique que no me concediera irme, pues, aunque quería irme con él, no quería que las habladurías aumentaran—. Puede llevársela si así lo desea.
—No deseo nada mas —esa fue la voz de Dorian, quien parecía estarme buscando con la mirada por todo el salón. En cuanto nuestros ojos se encontraron lo vi sonreír abiertamente, alzando su ceja izquierda como si estuviera retándome—. Claro, si ella está dispuesta.
Negué divertida ante lo que dijo, pues él sabía perfectamente que no podría negarme.
—¡Con un carajo!
—Quien fuera tu —soltó Ashton, en un suspiro—. Que tu príncipe azul venga a salvarte de las garras de la clase de investigación.
—Yo no diría que me salvo, pero no me quejare —sonreí al ver que el profesor me hacía señas, así que me apresure a guardar mis cosas bajo la atenta mirada de todos los presentes—. Te contare todo.
—Debes hacerlo —me ordenó, una vez me acerque a despedirme con un beso en la mejilla—. No permitas que vuelva a ser un idiota.
—Espero que no sea necesario.
Fue lo último que logre decir antes de comenzar mi camino a la salida de aquel salón, donde aún se encontraban ambos hombres esperando por mí.
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Editado: 20.01.2026