Heridas del corazón

Capitulo 6

El hospital se había posicionado entre los mejores del país no solo por eficacia y excelencia de los médicos si no por el profesionalismo que el servicio brindaba. Estaban capacitados para tener una respuesta rápida ante cualquier urgencia dando un servicio certero.

El lugar contaba con 5 pisos que estaban distribuidos por secciones. La recepción era toda la planta baja con sus lujos resultantes. El personal muy amable y organizado. Parecía que estabas en otro nivel respecto al prestigio.

El resto del hospital contaba con las mejores instalaciones y equipo de rehabilitación. Ahí podían tomar las mejores terapias para sanarse por completo. Los aparatos eran los más innovadores en cuanto a tecnología se refiere, siendo uno de los más recurridos incluso para hacerse un estudio.

Llevaba funcionando durante 25 años, tiempo en el que había evolucionado no solo en el interior, si no en el exterior. Siendo uno de los edificios más lujosos de la zona y del país. Desde lejos se podía ver sus brillantes vidrios y con orgullo su nombre en lo alto.

—Por favor pongan a ese paciente aquí, necesitamos darle prioridad a su sangrado.—Amada continuaba dando indicaciones atendiendo en su área y organizando a los médicos que le ayudaban.

“Es un martirio, una gran cantidad de pacientes ingresados a este hospital en la misma hora y casi todos con los mismos síntomas, será un día muy agitado.

Se acercó un médico interino que trabajaba en la misma especialidad que ella, habían sido compañeros durante un año. El doctor se llamaba Erik Durán, un médico joven que le encantaba andar bromeando. Tenía una personalidad muy carismática que en ocasiones ponía en riesgo su credibilidad en el profesionalismo. Era de media estatura, robusto, cabello castaño, piel morena clara, usaba lentes con mucha graduación y le resaltaba su larga nariz.

—No me digan que el doctor que nunca se cansa se está rindiendo sin empezar.—Entre el alboroto, Amanda se dió el tiempo de responderle y lo hizo de una forma sarcástica.

Era de los pocos compañeros con los que aceptaba tener un trato de amistad y cordialidad.

—Para nada, al contrario,me gustaría tener más días así.—Sonrió bromeando.—Adoro mi trabajo.

—Puedes empezar por atender a los tres que están en la sección A con heridas menores, uno de ellos tiene un golpe en la rodilla y los otros dos solo entraron en shock.—Seguia sonriendo pero lo tomaba con seriedad.—Yo me encargaré de los pacientes que necesitan atención inmediata y una intervención. El resto se quedará aquí atendiendo a los que tienen sangrado y necesitan estudios.

—¿Quién iba a pensar que debajo de esa belleza de mujer había una que sabía hacerse cargo de un hospital?—Le jugaba la broma de manera sarcástica.

—No me digas tus tonterías en este momento, ya ando bastante molesta y estresada para aguantar tus bromas.—Se tocó la cabeza deslizando sus manos para atrás. Era una maña que tenía para liberarse cuando se sentía nerviosa o estresada.

—¿Y ahora que pasó?, No me digas que te peleaste con tu novio y por eso andas de malas.

—No, para nada, a él lo vi hace un rato y todo bien, debe estar muy ocupado con estas emergencias.—Su semblante cambió al hablar de él, se veía que estaba tan enamorada y que su vida se alegraba gracias a eso.—Me puso de malas otra cosa que no sé si sea bueno hablarla, me voy a enojar más.

—Dila, si no puedo ayudarte a solucionar el problema por lo menos seré tu oído, eso también te ayudará a mejorar.

—Creo que sí, siempre es bueno sacar las cosas.—Lo miró y sus ojos comenzaron a ponerse rojos como si quisiera llorar, su boca comenzó a torcerse como si quisiera gritar y sus puños hicieron fuerza como si quisiera golpear.

—Amiga, pero qué mal te vez, creo que sí es un tema que te afecta mucho, mírate nadamas.—La agarró de las manos para llevarla hasta un rincón donde nadie más pudiera escuchar.—Dime ahora sí, ¿Qué pasó?

—El idiota de Carbajal me besó a la fuerza.—Lo dijo con mucha rabia.—Estoy harta, no me deja de acosar.

—Amiga, pero eso es gravísimo, ¿Cómo es que lo has permitido? Lo tienes que reportar inmediatamente.

Era una persona muy exagerada en sus reacciones, se llevaba las manos a la boca y gritaba de manera chillona cada que le contaban algo.

—Ya lo sé, no quería hacer nada por no buscar problemas, ya bastante tengo con lo que se anda diciendo de mi relación como para andar ahora con eso.—Ella era mucho más reservada con sus problemas a la hora de contarlos o de reaccionar ante ellos, era muy dura y casi nunca mostraba sus emociones.—Pero esta vez fue demasiado lejos, me agarró contra mi voluntad sabiendo que estaba ocupada con un paciente y no le importó hacerlo incluso en frente de él.

—No me digas eso mujer, ¿Y qué hiciste?

—Le di una cachetada por supuesto y eso fue porque no pude hacer más.—Se mordió los labios de prepotencia.—Pero creo que mejor lo reporto para no involucrarme directamente.

—Creo que también deberías hablarlo con Óscar, ¿No crees?—Le dijo con un tono alegre.—Debe saber y ayudarte en tus problemas.

—No, para qué quieres.—Dijo con un tono preocuado.—Pueden llegar a los golpes y la carrera de Óscar se verá afectada. Carbajal no me importa en lo absoluto pero no quiero perjudicar a Óscar de ninguna forma.

—Pues allá tú pero yo te recomiendo que no le ocultes nada, a la larga esas cosas perjudican.—La tomó de la mano.—Mejor tener una relación clara desde el inicio.

—Eso lo solucionaré en el momento oportuno pero por ahora debemos centrarnos en atender a todos estos pacientes que nos necesitan.—Ella se mostraba con otra actitud, más liberada, reparada y sin ese coraje que la había detenido.—Me sirvió mucho hablarlo contigo.

—Para eso estamos los amigos, tú no te preocupes, siempre que me necesites aquí estaré.

Los dos se dieron una grata sonrisa y continuaron con su trabajo. Había una infinidad de pacientes por atender.




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