His, her, second chance (español)

Capítulo siete: Confusión.

Tras una semana sin saber prácticamente nada de Patricia, el fin de semana se presentaba aburrido. La chica había conseguido que él no la olvidara; aunque precisamente Patricia no pasara inadvertida para Enric por razones obvias, aparte de la intuición que parecía advertirle de su presencia. El viernes le había dicho Don Aitor que tuviera todas las anotaciones previstas para el lunes, así que tendría todo el fin de semana ocupado con trabajo extra en casa.

El sábado tomó todos los papeles y se fue al Retiro de nuevo. Ese parque, al estar lleno de bancos, era perfecto para pasar el día si no te lo arruinaba el tiempo, y casualmente la meteorología se había puesto de su parte ese fin de semana. El portafolio, un puñado de hojas de papel, varias hojas amarillas de anotaciones y hasta algún que otro garabato apuntado con lapicero al margen de las páginas de cada uno de los tomos de las novelas formaban sus apuntes. Quizás fuera poco, o quizás fuera mucho, pero tenía apenas cuarenta horas para ordenar aquel caos.

Llegó a dudar si ubicar el papel protagonista en el femenino o en el masculino porque estaba muy igualado, y rebuscó entre sus apuntes alguna ligera idea que lo hiciera decantarse hacia un lado o al otro. Y después también estaba la localización de exteriores, ¿dónde lo podría ubicar?

Se puso nervioso hasta el punto de tener que dejar todo en el banco donde estaba sentado y ponerse de pie para contemplarlo, tomar distancia para observarlo con perspectiva, y eso nunca le había ocurrido. Eran las dos de la tarde y aún no tenía nada. Tomó el bocadillo que había traído y recogió todos los apuntes antes de ponerse a comerlo. Según masticaba, miró la portada de la primera novela, un bello dibujo de un valle con una zanja partiéndolo en dos y por encima unas alas naciendo del centro de la portada. Pensó que sería buena idea echarles un último vistazo a los personajes.

Cerca de las cuatro de la tarde ya había acabado de leerlo. Pero justo antes de cerrar se encontró con unas botas de mujer delante y supo de quién eran:

—¡Patricia!

—¿Qué haces, trabajar el sábado? —la chica tomó el ejemplar y lo ojeó—. Esto no es trabajar.

Enric frunció levemente el ceño y se echó el libro al pecho y preguntó:

—¿Lees ese tipo de libros?

—Huy, ya te lo dije, leo todo lo que caiga en estas manos, pero este tipo de novelas solo las leo una vez, no me interesa el dibujo en particular. Se lo dejo a otras personas.

—¿Y este lo has leído? —Enric le mostró los otros dos tomos—. Si quieres te los presto.

Patricia le dio un sonoro beso en la mejilla en agradecimiento y se dispuso a leer, sentada en el mismo banco que Enric y sus papeles.

Tranquilo de repente, pareció ordenarse solas las ideas delante de sus ojos. Se encontraba sereno, lleno de paz y la idea del guion más clara que nunca. La historia, aunque acabase, tenía un final que parecía enunciar un "Quizás" en lugar de un "Fin". Algo que había aprendido Enric de leer aquella historia era que por mucho que se amase a una persona, si se ama sinceramente no hacía falta estar junto a esa persona. Aunque tuviera que leer la dichosa novela gráfica cinco veces como había hecho ya.

—Muy bonita historia, está muy bien narrada y se deja leer. Podría haber sido escrita perfectamente sin dejarse nada.

—Yo ya he acabado, pero me sorprende que tú también, qué rápido lees.

—En la sobrecubierta indica que es una precuela de otra historia de la autora —alzó las cejas y miró fijamente donde estaba escrito—. Lo pienso buscar y cuando lo haya leído te lo presto.

Se dispusieron a dar otro paseo por el parque. En cierto momento Patricia le pidió el portafolio a Enric y se puso a leerlo. Cuando acabó, Enric le informó sobre la oferta de su jefe y ella, tan espontánea como siempre, se ofreció para cantar los coros de la banda sonora.

—No creo que dependa de mí, pero si el tema cala, te puedo proponer, aunque no prometo nada.

El tiempo corrió cual guepardo en la sabana cuando va tras su presa, y ese día llegó hasta las nueve de la noche sin darse cuenta. La rutina de sus encuentros consistía en que al acabar siempre debían tomar el metro y llegar hasta el transbordo para luego despedirse en direcciones opuestas, y ese día no iba a ser menos.

Cuando llegó a casa, Enric tenía hambre y se dispuso a cenar. Se sentó en el alféizar de la ventana y contempló a la gente pasar mientras rememoraba Barcelona con añoranza. Principalmente le vinieron a la mente momentos esporádicos vividos con Soraya y echó la vista hacia la estantería donde tenía el diario de la chica.

Al día siguiente quiso hacer algo diferente. Ya había acabado todo lo relacionado con lo que tenía que entregar el lunes y le quedaba el domingo libre por completo. Entonces se acordó de lo que dijo Patricia la semana anterior y se propuso conocer un poco de la afición oculta de la fallecida Soraya.

Regresó a casa a la una y media con un archivador de tamaño cuartilla y varios sobres de plástico con sellos dentro. Lo ordenó todo y lo depositó en una de las baldas de la estantería. La iba llenando poco a poco, se sentía orgulloso.

El lunes se presentaba con ganas de llover, tomó el paraguas y el abrigo y llegó al metro sin tener que abrir el aparato. Entre la salida del metro y el trabajo sí que tuvo que utilizarlo, el viento volaba las gotas de lluvia con ferocidad y al pie de la puerta del edificio donde trabajaba, las varillas se doblaron y el paraguas quedó inútil.

—¡En estos días es mejor un chubasquero que un paraguas, Enric! —le sugirió Nieves mientras se quitaba el suyo.

—Lo tendré en cuenta, Nieves, gracias —Enric le mostró una mueca de resignación y se dirigió a la puerta del ascensor.

Llegó a su puesto y pasó todos sus apuntes a limpio en el ordenador. Hubo la reunión semanal de rutina y antes de salir de la sala Don Aitor le dijo:

—Las autoras de la novela vendrán hacia las tres del mediodía para ultimar los detalles del proyecto.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.