Historia de amor

Capítulo 31

Jade: me imagino que el destino me dio la oportunidad perfecta para amar a la persona correcta. Siempre esperé enamorarme de un buen hombre que me amara solo a mí.

Daniel: siento que nos conocimos en el tiempo justo. Nada más que yo nunca te rechace al conocerte, ya que mi corazón me decía que tú eras la indicada para ser mi esposa.

Jade: nuestra historia de amor empezó demasiado bien. Jamás olvidaré la manera en como me miraste la primera vez que me conociste y se que tu tampoco lo harás.

Daniel: te mire de esa manera porque desde el primer momento lograste llamar mi atención. Además, me di cuenta de que me gustabas como mujer y por esa razón no dejaba de verte.

Jade: la primera vez que te vi me pareciste un hombre seguro de ti mismo. Pero también te puedo decir que ya conozco tu personalidad y será mejor que enciendas tu auto para poder irnos.

Él enciende su auto para dirigirse rumbo a su destino. Ellos tiempo después llegan y cuando lo hacen Daniel estaciona su auto, él se baja para ayudar a su esposa hacerlo y por último toma su mano para entrar al restaurante. Ellos se van directamente a la mesa que había reservado esta noche. Ellos al momento en que llegan Daniel ayuda a su esposa a sentarse para terminar haciéndolo él también.

Daniel: como eres mi esposa siempre saldrás conmigo. Solamente que esta es la primera vez que venimos a un restaurante y en otra ocasión te llevaré a otros lugares que seguramente te gustaran.

Jade: me gusta que seas así conmigo. Además, siempre me siento feliz cada vez que estoy a tu lado y me imagino que también sientes lo mismo.

Daniel: por supuesto que así me siento. No existe ni la mínima posibilidad de que no me sienta así, ya que solo con verte o pensar en ti soy feliz, pero antes de pedir nuestra cena tengo que darte tu obsequio.

Jade: este definitivamente sería un buen momento para que me lo dieras y después de que lo hagas te daré un beso en la mejilla. Porque no creo necesario darte un beso en los labios y sobre todo me diste un beso antes de venirnos al restaurante.

Daniel: sabes que nunca tendré suficiente. Nada más que si quiero besarte en este preciso momento lo haré y pensándolo bien eso será hasta que terminemos de cenar.

Jade: entonces debes de darme mi obsequio para que podamos empezar a cenar. Espero que sea algo demasiado hermoso, ya que me puedo imaginar lo que es.

Daniel: mi esposa se merece absolutamente todo lo que le daré. Precisamente es una hermosa gargantilla que te pondré cuando abras la caja en donde está.

Jade: sabía que seria algo como eso. Ahora solo debes de dármela para poder verla y después de que termine tendrás que ponérmela como me lo acabas de decir.

Daniel: algo pasa conmigo cada vez que estoy a tu lado. Seguramente me estoy enamorando más de ti, además eso es algo que me gusta.

Él saca de su bolsillo donde estaba la joya que le obsequiaría a su esposa para después dársela. Jade la abre y se sorprende al verla, a pesar de que le había dicho lo que era, Daniel tenía un buen gusto para estas cosas, él se levanta de su asiento para empezar a ponérsela y cuando termina toma asiento de nuevo.




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