El día empezó cómo siempre, con tranquilidad absoluta en las mañanas, Jìnhéng había llegado bastante temprano, estaba en su oficina mirando por las grandes ventanas de está, la ciudad apenas comenzaba a mostrar movimiento. Hoy iba haber una reunión con la empresa vecina, no se sabía si iba a ser profesional o personal en si.
Jìnhéng preferiría no asistir a esa reunión, pero su padre lo obligaría a asistir si o si y eso no le gustaría para nada. La reunión sería en una hora y en ese mismo instante entro su padre, pero venía acompañado de la señorita Meiyíng que venía llorando, las cuales limpiaba con un pañuelo.
– Jìnhéng, quiero que le pidas disculpas a la señorita Meiyíng – la orden fue directa.
Jìnhéng se apoyo en el escritorio y se cruzó de brazos. Miro fijamente a Meiyíng y a su padre.
– ¿Por que debería? – preguntó con un tono de voz baja y fría.
– Es tu prometida y debes tratarla cómo tal – respondió irritado – con respeto.
Jìnhéng soltó un bufido – No lo haré, no por qué no quiera – aclaró, separándose del escritorio y caminando hacia ellos – si no por qué no se lo merece.
– ¿Pero que estupidez estás diciendo? – su padre se exalta – exijo ahora mismo una disculpa.
– ¿Por qué no lo pide ella?...– la miro para después mirar de vuelta a su padre – ...si es que quiere una disculpa.
– ¿No la vez? está avergonzada por esta situación – se pone enfrente de Meiyíng – deberías medir lo que dices la próxima vez.
– No habrá próxima vez – retrocede unos dos pasos atrás, metiendo sus manos en los bolsillos de su pantalón – aquí, delante de ella, esto termina ahora.
– ¿Que estás diciendo? – por fin habla Meiyíng, incrédula a lo que acaba de escuchar.
– No lo voy a repetir – mira a su padre, que está en silencio, después vuelve a mirarla – si no hay nada más que decir, te puedes ir.
– Eres una decepción para tu familia – dice esto mientras se retira.
Jìnhéng mira a su padre, el cuál lo mira de vuelta.
– ¿Por que eres tan complicado Jìnhéng? – la pregunta sonó frustrada.
– No es que sea complicado, solo que no soy un objeto que se manipula fácilmente – responde mientras vuelve a su escritorio.
– Ya no eres un niño Jìnhéng – vuelve a hablar acercando se al escritorio – debés pensar en tu futuro, en una familia...
Jìnhéng lo interrumpe – Eso no va conmigo y perdona si te lo digo, pero nunca he querido una familia que formar.
Su padre, tragándose la ira se retira, cerrando la puerta con un fuerte sonido. Jìnhéng suelta un suspiro, como si se fuera quitado un peso de encima.
Un número desconocido comienza a vibrar en el teléfono de Jìnhéng, sonaba con insistencia, pero él apagó del todo el teléfono, no quería responder llamadas ahora. Decidió a cambio salir de la oficina.
Abajo, Xiú apago el teléfono, al ver que no respondían sus llamadas. Su madre nunca usaba el teléfono cuando estaba ocupada, menos su abuela, y pues sus hermanos... nunca le contestan.
Dió vueltas en su asiento, totalmente frustrado, pensando que hacer, la vida fuera sido más fácil si tuviera Cutie Mark, pero eso solo se ve en series. Se frotaba con aburrimiento los ojos, no había mucho trabajo a esa hora.
5 minutos de evitar morir en él aburrimiento, un ligero golpe a su escritorio lo hizo sobresaltar, levanto la vista para ver lo que pasaba y se encontró a Jìnhéng enfrente. Hubiero sido mejor otra cosa, pero él no, con solo verlo le dió más aburrimiento.
– Oye, necesito que me acompañes – no fue una petición, tampoco una súplica...fue una orden.
– Cómo puede ver, estoy en horas laborales – responde con negación – a si que, con mucha pena, no podré acompañarlo.
– Te daré lo que me pidas – propone sin siquiera pensarlo.
En el camino, Jìnhéng no ha dicho ninguna palabra, el silencio era incómodo en si. Xiú no sabía que decir al respecto, a lo mejor no se fuera dejado chantajear.
El auto se detuvo frente a un restaurante, Xiú con curiosidad quiso preguntar pero se guardó sus dudas. El restaurante adentro era decorado y bastante luminoso, era un lugar en pocas palabras elegante.
– Mantente atento, necesito que anotes lo que te parezca importante – le susurra para que solo el escuche, mientras que le entrega un libreta y un bolígrafo.
En una mesa más privada, había un tipo con cara de malo. Jìnhéng toma asiento en frente del tipo y Xiú se hace al lado de de él pero no tan cerca, el tipo comienza a hablar, con una voz tan delgada y endulzante. A Xiú Wei tuvo que aguantarse la risa, Jìnhéng al ver eso, no pudo evitar sonreír un poco.
El encuentro era para quedar que día estaba bien para la reunión de la imagen de la empresa. Xiú solo pudo anotar lo que más pudo por qué los dos hombres hablaban demasiado rápido y cambiaban de tema muy de seguido. Hasta le dió un pisotón a Jìnhéng en el pie para que dejara de cambiar tanto el tema, este obviamente no le hizo caso y en cambio le dió una mirada fulminante como respuesta.
El teléfono del hombre sonó con sonido para nada varonil, ahí tuvo que morderse el labio Xiú para no soltar una carcajada, miraba de reojo a jìnhéng, pero esté estaba tomando tranquilamente una copa de vino, viendo como su garganta se movía ligeramente. Tuvo que quitar la mirada rápido, se sintió extraño al fijarse en eso.
Jìnhéng se acercó al oído de Xiú para susurrar con voz ronca – ¿anotaste algo por lo menos? – pregunta mientras mira al tipo hablar muy meloso.
Xiú se alejo de él, hasta el punto de casi caerse de la silla, pero jìnhéng restauró el equilibrio de está con una mano en el respaldor.
– si anoté lo que pude – respondió sin mirarlo – aunque pudiste traer tu secretaria ¿no crees?
– está hospitalizada, mientras tanto tú me ayudarás – comenta mientras retira la mano.
– ni lo sueñes, tengo mucho trabajo en la recepción – responde con dureza.
– muy tarde, ya estás aquí – cruza sus piernas, sin siquiera darle una mirada a Xiú.