La cena familiar estaba llena de comentarios que ellos solo entendían, tíos y hermanos reunidos en su propia burbuja. Jìnhéng, había llegado minutos después y al pasar al comedor nadie le dió importancia su llegada, solo su madre que le hizo señas de que se acercará, pero antes de que pudiera negarse su padre lo intervino, los dos tíos paternos que habían asistido levantaron la mirada hacia su sobrino.
– ¿De dónde vienes Jìnhéng? Llegas tarde – su pregunta ara directa, manteniendo su postura en la cabecilla de la mesa.
– Por ahí – respondió cortante a su padre frente a sus tíos y hermanos.
– Bueno ya que has llegado...¿que te parece si te unes a nosotros? – interrumpió la tensión el tío Zhèngkai por parte paterno.
– gracias por la invitación, pero ya estoy lleno – se nego sin importarle tanto la propuesta de su tío.
– ni en eso cooperas, estamos en familia conviviendo y tú simplemente rechazas estar con nosotros – habla en un tono acusador su padre.
Jìnhéng, no se iba a quedar a escuchar a su padre quejarse de su comportamiento inadecuado todo el tiempo, decidió mejor retirarse de ahí dejandolo hablando solo, sus hermanos negaban ligeramente ante su comportamiento con su propio padre solo una no lo hacía, su madre era la única que intento evitar que se retirará, pero su padre la silencio con un movimiento de mano
– no es justo que lo trates de esa manera Zhènhuá, es tu hijo – le reprende a su esposo.
– no me vengas con eso mujer, por culpa tuya se ha vuelto así de rebelde – responde con dureza.
– por favor, estamos en una cena familiar, no en un ring – interviene el hijo mayor de los Luó, Jinghào – se que mi hermano es complicado, pero no hace falta gastar tiempo con él.
– mi hermano tiene razón, Jìnhéng se ha vuelto rebelde, hay que ponerle límites y ¿quién más mejor para ponérselos que mi papá? – habla la hija mayor de los Luó, jingwén.
– tus hijos tienen razón, tienes que ponerle límites a ese jóven – entra en la conversación el hermano de Zhènhuá, Zhèngguó.
– lo sé, pero por más que límites le ponga no accede a obedecer – responde con voz irritada y pensativa.
La hija menor de los Luó, Meixīn, miro a su madre la cuál estaba en silencio, no se atrevía a interponerse porque sabría que sus palabras no servirían de nada.
Jìnhéng, en su habitación para desestresarse se tomó un ligero baño, dejando que al agua caliente caiga en su cuerpo, tomó el bote de shampoo de olor a lavanda aplicándolo una generosa cantidad para dejarlo después en su lugar, luego expande el shampoo por su cabello masajeando lo con sus dedos, aplicando un poco de fuerza en el proceso. Mientras hacía ésto cerro los ojos para que no se fueran a irritar, en eso siguió el proceso, y de un momento a otro su mente se llenó de recuerdos de su ex novia, Yanxīn.
Recuerdos de cuando Yanxīn interrumpía en sus baños y se unia a él, un ligero suspiro soltó al recordar aquello que la hacía siempre atrevida, pero eran uno de sus más encantos, aún no entendía como pudo engañarlo.
En el departamento de Yanshēn, esté había llamado con frecuencia a Jìnhéng en la mañana, el cuál no le contestaba. Pues bien había dejado a Dúo Dúo con él hace dos días y pues con los animales no la va muy bien. En fin decidió sacar a pasear a Dúo Dúo al parque, ya que la noche estaba despejada, mientras le daba el paseo Dúo Dúo, miro su teléfono para verificar si Jìnhéng a respondido si acaso los mensajes, pero no había respuesta.
Guardo su teléfono y al hacerlo vió una silueta que se movía ligeramente, se detuvo y hizo detener a Dúo Dúo, intentaba decifrar quien era tal persona.
– Yanshēn, tanto tiempo – hablo tal persona, mostrándose al fin ante los ojos de Yanshēn, los cuáles estaban llenos de incredulidad.
– ¿Kaiyuán? ¿Que haces aquí? – su voz sonaba sorprendida, como si no se esperaba tal regreso.
– ¿acaso el parque es tuyo? – su pregunta era burlona, su humor era el mismo de siempre antes y después de la tragedia.
– es mejor que te vayas, no quiero que Jìnhéng se entere que volviste – le advierte con dureza, pues bien solo quería proteger a su amigo.
– claro, ¿por qué no? – bufa divertido, jugando con la paciencia de Yanshēn – aunque me gustaría que supiera que volví, apuesto que sigue siendo el mismo perdedor de siempre.
– no hables así de él, es más, te lo prohíbo – suelta con irritación, aunque sabía que tenía que mantener la calma – espero que por tu propia paz te largues por dónde veniste...– la advertencia queda en el aire frío de la noche – cómo la rata que eres.
– oh, así que no haz cambiado nada Yanshēn – responde con los ojos un poco entrecerrados, sus manos se apretaron en puños para controlar se porque no tenía pensado rebajarse – sigues siendo la misma escoria de siempre.
– al menos está escoria no se mete con lo ajeno, como cierta rata en frente – las palabras caen como cuchillos sobre Kaiyuán, pues había verdad en ella – así que largo de aquí, si no quieres que te deje la cara más mierda de la que ya tienes.
– me voy pero esto no se queda así – responde con voz ardida y ofendida, sabía que Yanshēn era bastante bueno en combate cuerpo a cuerpo, era lo bastante inteligente para saber cuando retirarse.
Jìnhéng, por otra parte estaba contra la cabecera de su cama mirando el techo con expresión pensativa, se inclino hacia la mesita de noche y tomo su teléfono, al desbloquearlo vió unos mensajes de 12 llamadas perdidas de Yanshēn que había ignorado, sabía que su amigo era pésimo con los animales pero sabría defenderse en ello. Decidió al fin devolverle la llamada a su amigo.
Su teléfono vibró y no demoro ni un segundo de que Yanshēn contestará.
– ¿Que pasa Yanshēn? – su pregunta era para molestar a su amigo.
– ¿Cuando vienes por Dúo Dúo? – habla de inmediato, aunque había un tono de irritación por lo pasado – no digo que no quiero tenelo más pero ya lleva mucho tiempo conmigo.
Editado: 30.04.2026