Huellas Silenciosas

Capítulo 47: El Nacimiento de la Tercera Fuerza

La nueva luz no brillaba como las otras.

No era dorada como la creación.

Ni oscura como la terminación.

Era algo diferente.

Algo que parecía contener ambas energías sin destruirlas.

Elara sintió que su mente apenas podía comprender lo que estaba viendo.

La energía flotaba frente a ellos como una pequeña estrella viva, pulsando con una calma imposible en medio del caos que se extendía por todo el origen.

La sombra retrocedió.

Por primera vez desde que existía, parecía sentir algo parecido al miedo.

—Eso… no debería existir —susurró con una voz que ya no era segura.

Valen respiraba con dificultad.

La nueva luz reflejaba destellos en sus ojos.

—Pero existe.

El origen habló dentro de sus mentes.

Su voz, antes inmensa y absoluta, ahora sonaba… desconcertada.

—Esto nunca ocurrió en ningún ciclo anterior.

Elara observó la energía con una mezcla de fascinación y temor.

—Entonces… ¿qué es?

Durante varios segundos el origen no respondió.

Como si estuviera intentando comprender su propia creación.

Finalmente habló.

—Es una síntesis.

Una tercera constante.

Valen frunció el ceño.

—¿Constante de qué?

La esfera del origen vibró suavemente.

—De evolución.

Elara sintió que el aire desaparecía de sus pulmones.

—¿Evolución?

La nueva luz comenzó a expandirse lentamente.

No de forma violenta.

De forma… natural.

Como si el universo hubiera estado esperando ese momento durante eones.

La sombra rugió.

—¡No!

El espacio del origen tembló.

Fragmentos de realidades comenzaron a colapsar a su alrededor.

—Esto romperá el equilibrio.

Valen respondió con firmeza.

—No.

Lo transformará.

La nueva energía comenzó a emitir pulsos.

Cada pulso atravesaba el origen como una onda silenciosa.

Y cada vez que esa onda tocaba algo… lo cambiaba.

Elara vio fragmentos de universos enteros reconfigurarse.

Estrellas que antes colapsaban ahora se estabilizaban.

Civilizaciones que desaparecían ahora encontraban nuevas rutas para sobrevivir.

La sombra gritó con furia.

—¡Esto es una aberración!

El origen respondió con voz grave.

—No.

Esto es una evolución del sistema.

La sombra lo miró con incredulidad.

—Tú mismo lo dijiste.

El equilibrio no puede romperse.

El origen respondió lentamente.

—No se ha roto.

Se ha expandido.

Elara sintió que la energía comenzaba a girar alrededor de ella y Valen.

Como si los reconociera.

Como si supiera que ellos habían sido el detonante de su nacimiento.

Valen susurró:

—Nos está observando.

Elara extendió la mano con cautela.

La nueva luz flotó más cerca.

No emitía calor.

Emitía algo más profundo.

Comprensión.

En ese instante miles de imágenes atravesaron la mente de Elara.

Universos posibles.

Realidades donde creación y destrucción ya no luchaban entre sí.

Realidades donde ambas fuerzas coexistían gracias a esa tercera energía.

Elara jadeó.

—Esto… puede cambiar todo.

Valen la miró.

—¿Qué viste?

—Un futuro donde el ciclo ya no es necesario.

La sombra se lanzó hacia la nueva energía.

—¡No permitiré que esto continúe!

Pero antes de que pudiera tocarla…

la nueva luz reaccionó.

Un pulso atravesó el espacio.

La sombra se detuvo en seco.

Como si algo invisible la estuviera conteniendo.

El origen habló con un tono nuevo.

Algo cercano a… asombro.

—La tercera fuerza se está protegiendo a sí misma.

La sombra luchó contra la presión invisible.

—¡Esto no es natural!

Elara respondió con calma inesperada.

—Tal vez sí lo sea.

Tal vez siempre estuvo destinado a ocurrir.

Valen dio un paso adelante.

—Tal vez el sistema necesitaba evolucionar.

La nueva energía giró lentamente entre ellos.

Como si escuchara cada palabra.

Como si aprendiera.

La sombra rugió otra vez.

—¡Esto destruirá todo lo que conocemos!

El origen respondió con serenidad.

—No.

Lo transformará.

La nueva luz comenzó a expandirse más rápido.

Ahora no solo tocaba fragmentos de universos.

Tocaba el propio tejido del origen.

Y cada contacto alteraba ligeramente las leyes que lo gobernaban.

Elara sintió que algo cambiaba dentro de ella también.

Como si su propia conciencia estuviera evolucionando con la nueva energía.

—Valen…

Creo que esto también nos está cambiando.

Valen cerró los ojos por un instante.

Cuando los abrió…

sus pupilas brillaban con un destello nuevo.

—Lo siento también.

La sombra observó aquello con horror creciente.

—No…

No solo está evolucionando el sistema.

Los está evolucionando a ustedes.

El origen confirmó la sospecha.

—Son el punto de convergencia de las tres fuerzas.

Elara sintió que su corazón latía con una intensidad imposible.

—¿Qué significa eso?

La respuesta llegó con una claridad brutal.

—Significa que ahora ustedes son parte del nuevo equilibrio.

La sombra gritó con furia absoluta.

—¡Eso nunca debió ocurrir!

Y entonces…

algo aún más inquietante sucedió.

La nueva energía comenzó a dividirse.

Pequeñas chispas salieron de ella y se dispersaron por el origen.

Cada chispa llevaba una fracción de su poder.

Valen observó el fenómeno con asombro.

—Se está multiplicando.

Elara susurró:

—Está sembrando algo.

El origen respondió con gravedad.

—Está creando un nuevo tipo de realidad.

La sombra retrocedió lentamente.

—Si eso continúa…

todo lo que fue el ciclo desaparecerá.

Elara levantó la mirada hacia la criatura.

—Tal vez ese era el problema desde el principio.




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