La grieta no era simplemente una ruptura en el tejido del origen.
Era algo más profundo.
Algo que parecía negar la propia existencia del origen como punto inicial.
Elara sintió que cada pensamiento en su mente se volvía pesado, como si una presión invisible estuviera empujando contra su conciencia.
Valen también lo percibió.
—Esto… no se siente como ninguna energía que hayamos visto.
La tercera fuerza comenzó a vibrar con intensidad alrededor de ellos.
Los pulsos que antes parecían armoniosos ahora eran irregulares, nerviosos, como si incluso aquella nueva energía estuviera reaccionando con incertidumbre.
La sombra observaba la grieta en silencio.
Por primera vez desde que había despertado, su expresión parecía… preocupada.
—Eso… no forma parte de este sistema.
El origen habló con una voz que ya no era omnipotente.
—No.
Eso es anterior a mí.
Elara sintió que el universo entero se contraía dentro de su pecho.
—¿Anterior a ti?
La esfera del origen tembló levemente.
—Siempre creí ser el punto inicial de todo.
Pero esa grieta…
esa grieta viene de algo más antiguo.
La oscuridad detrás de la grieta se movió.
No de forma violenta.
Sino con una lentitud que hacía que cada segundo pareciera eterno.
Valen apretó los dientes.
—¿Está… vivo?
La sombra respondió antes que el origen.
—No.
Está consciente.
Y la diferencia… es mucho peor.
Elara sintió un escalofrío que no pertenecía a su cuerpo sino a su alma misma.
La grieta se abrió un poco más.
La oscuridad detrás de ella no reflejaba luz.
La devoraba.
La tercera fuerza emitió un pulso que atravesó todo el origen.
Pero cuando la onda alcanzó la grieta…
simplemente desapareció.
Como si jamás hubiera existido.
Valen retrocedió un paso.
—Eso… anuló la evolución.
El origen habló con gravedad absoluta.
—No la anuló.
La ignoró.
La sombra entrecerró los ojos.
—Entonces eso no es parte del sistema.
Elara susurró:
—¿Qué puede existir fuera del sistema del universo?
La respuesta llegó desde la grieta misma.
No fue una voz.
Fue una presencia.
Una conciencia que se filtró directamente en sus mentes.
—Ustedes son… interesantes.
Elara cayó de rodillas.
La intensidad de aquella mente era demasiado grande.
Valen también se tambaleó.
La sombra permaneció de pie, pero incluso su forma temblaba ligeramente.
El origen habló con una mezcla de miedo y reverencia.
—¿Quién eres?
Hubo un silencio que pareció durar siglos.
Luego la respuesta llegó.
—Yo soy… lo que existía antes de que el origen soñara con existir.
Elara levantó la mirada con dificultad.
—Eso no tiene sentido.
La presencia respondió con calma infinita.
—El sentido es un concepto que ustedes crearon después.
La grieta se abrió aún más.
Ahora podían ver algo dentro.
No una forma.
No una figura.
Un océano de realidades dormidas.
Universos completos que parecían congelados en estados imposibles.
Valen sintió que su mente se quebraba intentando comprender lo que veía.
—¿Son… universos?
La presencia respondió.
—Son intentos.
El origen tembló.
—¿Intentos de qué?
La respuesta fue devastadora.
—Intentos de existencia.
Elara sintió que su corazón se detenía por un instante.
—¿Quieres decir… que nuestro universo es solo un intento más?
La conciencia respondió sin emoción.
—Uno de muchos.
La tercera fuerza vibró con mayor intensidad, como si intentara defender su lugar en la realidad.
La presencia la observó.
—Interesante.
Esa constante no existía en los otros intentos.
Valen respiró profundamente.
—La creamos nosotros.
Hubo un silencio breve.
Luego la presencia respondió:
—Entonces ustedes son una anomalía.
La sombra dio un paso hacia la grieta.
—¿Qué quieres aquí?
La conciencia respondió con serenidad.
—Observar.
Evaluar.
Elara sintió un terror creciente.
—¿Evaluar qué?
La respuesta llegó como una sentencia.
—Si este intento merece continuar.
El origen habló con urgencia.
—Este universo es estable.
Ha evolucionado durante incontables ciclos.
La presencia respondió con indiferencia.
—Los ciclos son irrelevantes.
Lo único que importa… es el potencial.
La tercera fuerza emitió un pulso brillante.
La conciencia reaccionó por primera vez con verdadero interés.
—Eso cambia las variables.
Valen levantó la mirada.
—¿Variables de qué?
La respuesta fue simple.
—De supervivencia.
Elara comprendió lentamente.
—Estás decidiendo si destruir nuestro universo.
La presencia respondió con calma absoluta.
—No destruir.
Reiniciar.
La sombra se tensó.
—No permitiré que borres este sistema.
La conciencia respondió con algo que parecía… curiosidad.
—Tú no existías en los otros intentos.
La criatura sonrió con frialdad.
—Porque ellos fracasaron.
La presencia guardó silencio.
Luego dijo:
—Tal vez.
La tercera fuerza comenzó a expandirse otra vez.
Las chispas de evolución se multiplicaron por todo el origen.
Elara sintió que algo dentro de ella respondía a esa expansión.
Una certeza inesperada.
—No puedes reiniciar esto.
La presencia preguntó:
—¿Por qué?
Elara respondió con voz firme.
—Porque este universo ya no sigue las reglas de los anteriores.
La conciencia pareció analizar esas palabras.
Durante varios segundos no respondió.
Luego habló.
—Explícalo.
Valen dio un paso adelante junto a Elara.
—Antes solo existían creación y destrucción.
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Editado: 13.03.2026