Identidades bajo cero

Capítulo 24. Los Playoffs y El Equilibrio

Los cuartos de final habían llegado y la ciudad de Boston respiraba hockey. Los escaparates tenían banderas del Ice Nexus y la presión sobre Alex Volkov era brutal. La serie era "al mejor de 3". Corta, rápida y sin margen de error.

Partido 1 (Casa de Ice Nexus): Jugando con su estilo explosivo y arriesgado, Alex lideró al equipo a una victoria cómoda de 4-2. Hizo dos asistencias y metió un gol haciendo una pirueta que salió en todos los noticieros deportivos. La afición coreaba "¡Volkov, Volkov!". Parecía que la serie sería un trámite.

Partido 2 (Casa de los Titans): Los Titans hicieron honor a su nombre. Fue una carnicería. Jugaron sucio, cerraron los espacios y golpearon a Alex cada vez que tocaba el puck. La "eficiencia" no servía aquí; era supervivencia. Alex salió con el cuerpo magullado. Ice Nexus perdió 1-3.

La serie se empataba 1-1.

Todo se reducía al Juego 3. El definitivo. Matar o morir.

Partido 3: Decisivo

Arena Ice Nexus. Noche de sábado. El vestuario estaba en silencio. No había música, ni bromas de Alex. Solo el sonido de la cinta adhesiva envolviendo los sticks y respiraciones pesadas.

El entrenador Miller se paró en el centro. —Escuchen. Los Titans son grandes y fuertes. Pero son lentos. —Miró a Alex—. Quieren intimidarlos. Quieren que tengan miedo de patinar. ¿Les vamos a dar ese gusto?

Alex se puso de pie. Tenía un moretón en la mandíbula del partido anterior, lo que le daba un aspecto más rudo. —Que se jodan sus golpes —dijo Alex, con esa sonrisa peligrosa que a Vanessa le encantaba—. Hoy no patinamos. Hoy volamos.

Primer y Segundo Periodo: La Guerra de Trincheras

El partido comenzó con intensidad. Los Titans anotaron primero en un rebote sucio al inicio del primer periodo. 0-1.

Pero en el segundo periodo, Dave canalizó su furia positivamente. Recibió un pase largo de Randy y empató el partido con un disparo furioso. 1-1.

El resto del juego fue un intercambio de golpes. Cuerpos estrellándose contra el acrílico, sticks rotos, paradas milagrosas de los porteros. Alex era el objetivo número uno. Cada vez que tocaba el disco, dos "torres" de los Titans se le iban encima.

Tercer Periodo: Los Últimos Minutos

Quedaban 2 minutos en el reloj. Marcador: 1-1. Si nadie anotaba, irían a tiempo extra.

Alex estaba agotado. Le ardían los pulmones y sentía un pinchazo en la costilla. Desde el palco VIP, Miranda lo observaba con una copa de champaña, evaluando si su "inversión" iba a fallar. Desde la grada general, Vanessa estaba de pie, gritando hasta quedarse afónica, con los dedos cruzados.

El puck quedó suelto en la zona neutral. Fue un error de un defensa de los Titans. Un mal control.

Alex lo vio. Su instinto depredador se activó. Ignoró el dolor de las costillas y arrancó. —¡Va solo! —gritó el comentarista—. ¡Volkov tiene la oportunidad!

Alex aceleró, dejando atrás al primer defensa por pura velocidad. Pero el capitán de los Titans, un tipo apodado "El Muro", lo estaba esperando.

Alex decidió atravesar el muro.

En lugar de frenar o buscar el pase, Alex hizo algo impensable: empujó el puck hacia adelante, entre las piernas del defensa, y él mismo saltó literalmente para esquivar el tackle asesino que le lanzaron. Fue un movimiento muy elegante y pro. Alex recuperó el equilibrio en un patín, controló el disco y quedó solo frente al portero.

El portero salió a achicar. Alex no disparó con fuerza. Hizo una finta rápida con el hombro, tumbó al portero hacia la izquierda y deslizó el puck hacia la derecha con suavidad.

El disco cruzó la línea de gol como si fuera en cámara lenta.

¡GOOOOOOL!

La bocina sonó, el estadio casi se derrumba por el ruido. 2-1.

Quedaban 30 segundos, pero los Titans estaban moralmente destruidos. Ice Nexus aguantó el último embate y el partido terminó.

¡Estaban en Semifinales!

El hielo se llenó de cascos y guantes tirados. Alex estaba en el centro de la melé, abrazado por Dave, Randy, Ben y otros jugadores. Cuando finalmente logró salir del hielo, Vanessa lo esperaba en el túnel hacia los vestuarios (tenía pase especial).

Alex, sudado, y oliendo a gloria, corrió hacia ella. Vanessa no le importó el sudor; se lanzó a sus brazos. —¡Lo hiciste! ¡Estás loco, pero lo hiciste! —gritaba ella muy emocionada.

Alex la besó, un beso eufórico. —Te dije que volaría —susurró contra sus labios.

Pero la celebración tuvo un testigo frío. Desde la parte alta de las escaleras del túnel, Miranda los observaba. No parecía feliz por la victoria de su equipo. Parecía... calculadora. Bajó los escalones lentamente, aplaudiendo de forma lenta.

—Buen show, Alex —dijo Miranda, interrumpiendo el momento. Vanessa se tensó en los brazos de Alex. Miranda se detuvo frente a ellos. —Pasamos a semifinales. Eso es bueno para el negocio. —Miró a Vanessa—. Disfruta a tu campeón esta noche, querida. Porque a partir de mañana, la prensa y los patrocinadores lo querrán todo para ellos. Las semifinales requieren... sacrificios.




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