I’m Still Here

Capitulo 15

Eric

Toco las cuerdas de la guitarra de manera distraída, dejando que un acorde sordo y sin ritmo llene el silencio de la habitación mientras miro el techo de mi habitación. Daniel, en cambio, está de pie frente a mi cómoda husmeando en las fotos sobre ella. Traté de decirle que lo dejara pero pedirle algo a ese chico era imposible. Además, prefiero eso a que rompa mi tranquilidad.

Tranquilidad que ya rompió cuando tocó la puerta de mi casa justo en mi día libre.

—Aww, Mira que niño tan bonito—dice con voz melosa mientras voltea un marco hacía mí mostrándome una foto mía de niño—. Joder Eric, tu sonrisa es perfecta desde que eras un mini-tú.

Sonrío mientras dejo la guitarra a un lado de la cama para incorporarme. Me siento en el borde de la cama, apoyando ambas manos a mi lado. En la foto tenía unos cuatro años más o menos y una sonrisa blanca y perfecta llena la cámara mientras sostengo una hamburguesa.

Desde pequeño supe donde estaba la felicidad, eh.

—La perfección nació conmigo.

—¿También lo idiota arrogante?—eleva las cejas.

Me encojo ligeramente de hombros, fingiendo considerarlo.

—Difícil saberlo.

Daniel suelta una risa mientras comienza a revisar las otras fotos y me las muestra de vez en cuando, pidiéndome el contexto de cada uno. Me muestra fotos con Sophie y Eleanor, con mi padre, mi madre y hasta se inventa sus propios anécdotas ridículos que, muy a mi pesar, me hacen reír.

La puerta se abre después de un par de golpecitos suaves, justo cuando me acerco a conectar la música a una pequeña bocina. Mi madre entra a la habitación sosteniendo un plato con galletas y dos vasos de jugo.

—Les traje algo de comer, chicos —avisa con una sonrisa amable, dejando el plato sobre el escritorio. Antes de que pueda decir algo, ella suelta una risita ligera—: Son compradas, tranquilos. Si intento hornear algo, probablemente terminemos con la alarma de incendios encendida.

—Gracias, señora —sonríe Daniel mientras toma una de las fotografías de la cómoda, mostrándosela—. Estaba viendo las fotos... De verdad que eran una familia muy linda.

Carraspeo ligeramente, pasándome una mano por la nuca. Fijo la mirada en mi madre y noto el preciso instante en el que su sonrisa se tambalea. Ella me mira un segundo, pero yo, muy a mi pesar, no me atrevo a sostenerle la mirada. Se acomoda un mechón de cabello tras la oreja, buscando disimular esa tristeza que parece que siempre le cuesta esconder.

—Éramos muy felices, sí —responde en voz baja, dejando el jugo junto a las galletas antes de dar media vuelta hacia la puerta. Al salir, me dedica una mirada suave—: Los dejo tranquilos. Ah, y si gustas quedarte a cenar, Daniel, eres bienvenido.

—Gracias.

Cuando la puerta se cierra, Daniel carraspea, dándose cuenta al instante de que tocó una fibra sensible sin querer. Aprieto los labios, preguntándome cómo mierda sabía lo de mi padre —aunque estoy seguro de que fue obra de Noah—. Antes de que pueda reclamarle, la intro de "Plug in Baby" interrumpe el silencio repentino. Mi teléfono.

Miro la pantalla sobre la cama y frunzo las cejas.

Genevieve.

—¿Quién es? —pregunta Daniel con la boca llena, acercándose a la cama con curiosidad.

—Genevieve —murmuro, confundido. Ella nunca me llama directamente a mí. Apenas y tiene mi número.

El pecho se me aprieta en un segundo de pánico absurdo. Mierda.

Contesto rápido y me llevo el teléfono a la oreja:

—¿Qué pasa? ¿Eleanor está bien?

—¡Hola, Eric! No, no es nada grave, no te preocupes—su voz al otro lado suena suave, con su tono natural entre emocionado y despreocupado—. Iremos a un club esta noche en Oxford y pensé que deberíamos ir juntos. Salimos en una hora.

Me levanto de la cama, procesando la invitación mientras le bajo el volumen a la bocina.

—¿Quiénes "salimos"? —pregunto.

—Tú, yo y Eleanor.

—Mmm, no lo sé... —respondo de forma automática, mirando a Daniel, que me observa con los ojos muy abiertos intentando adivinar de qué trata la conversación. ¿Eleanor en un club? Debo estar soñando.

—Por favor, Eric, no seas amargado. Va a estar increíble —insiste ella.

Daniel, al otro lado de la habitación, me hace señas mudas exageradas y señala la puerta con desesperación. Pongo una mano en el aire para que deje de hacer el ridículo, a lo que él responde rodando los ojos y sacándome el dedo del medio. Le devuelvo el gesto sin molestarme en mirarlo de nuevo.

—¿Puedo llevar a Daniel? —le pregunto a Genevieve. Hay un silencio al otro lado; uno que se siente eterno.

—Él invita la primera ronda. Los vemos allá, ya te paso la dirección.

Cuelgo el teléfono y dejo escapar un suspiro pesado. Daniel me mira alzando ambas cejas, esperando la explicación.

—Club. En una hora. Oxford —le digo, tomando la cazadora que cuelga en la esquina de mi cama—. Eleanor, Genevieve, tú y yo. Así que mueve el culo.

Mientras termino de recoger mis cosas, Daniel se encierra en el baño. Cuando por fin vuelve a abrir la puerta, no puedo evitar arquear una ceja.

El chico despeinado que hace diez minutos estaba tirado en mi cama tragando galletas había desaparecido. En su lugar, Daniel sale acomodándose el cuello de su chaqueta de jean. Las ondas rubias de su cabello que hace un segundo estaban para todos y ningún lado a la vez, ahora están igual de despeinadas pero de buena manera. Y huele a colonia. A mi puta colonia.

Se ajusta las mangas a la altura de los antebrazos y se detiene en medio de la habitación, levantando las manos sobre su cabeza.

—¿Qué tal? —pregunta, elevando las cejas mientras da una media vuelta—. ¿Paso la prueba o qué?

Lo miro de arriba abajo, negando con la cabeza antes de tomar las llaves de Gruk.

—Necesito una explicación pronto de qué mierda te traes con esa chica.

***

Entrecierro los ojos un poco antes de tirar el dardo justo al blanco. Sonrío mientras le doy un trago a mi cerveza, sintiendo cómo el alcohol me calienta la garganta al instante. No soy mucho de beber —no me gusta hacerlo por cuestiones mías—, pero hoy me puedo permitir un par de tragos sin excederme.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.