Imperfecciónes

Capítulo 1- Este

Otro día.

Otro grano.

Otra vida incontrolable.

​El dermatólogo me ha recomendado tantas cosas, tantos medicamentos, que he perdido la cuenta de cuánto me ha costado comprar cada uno de ellos.

​He rezado por si hay algún Dios que me escuche para que todo el maldito acné se vaya de mi rostro, y ni uno solo se ha ido. Todo ha empeorado; cada día empeora.

​Ayer fui con una chamana para que limpiara mi rostro y ahora... ahora siento que las horas pasan tan lentas. No hay resultados.

​Corea, China, Tailandia; incluso en mi propio país he viajado. Por cada ciudad, por cada hospital de belleza facial. Ninguno ha dado resultado. El último dermatólogo me ha dicho que es incurable.

​Tengo la vasta necesidad de arrancarme el rostro de un tirón; tomar el cuchillo y arrancar pedazo por pedazo hasta que no quede ningún grano.

​Mi celular está plagado de modelos hermosas, con las pieles relucientes. Tan lisas y perfectas y, aun así, promocionan cremas para combatir el acné, las arrugas o las manchas negras.

​Ridiculeces. ¿Qué tienen en el rostro? Absolutamente nada. Solo son bellezas extremadamente finas que llegaron ahí a costa de eso: de su rostro. Pero ¿de qué sirve si, al final de cuentas, promocionar esos productos solo invita al público a creer que su rostro quedará de la misma manera? Sin embargo, cuando los llegan a utilizar de verdad...

​No habrá nada.

​Ningún resultado.

​Lo peor es que las personas caen. Caen en las ridiculeces.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.