Imperfecciónes

Capítulo 1- Oeste

Es el primer día de clases en la secundaria de Shimer. Está entrando en la pubertad; es, en absoluto, la edad perfecta para que todas esas "imperfecciones", como las llama el mundo, lleguen a su cuerpo.

​La sorpresa del día, cuando se admira al espejo, es ver que hay un brote enorme: un grano bien abultado en la frente. Ella lo toca y, al sentirlo, le duele demasiado.

​—¡Mamá! —grita desesperada por la situación.

​Su madre, quien se encontraba al otro lado del cuarto, avanza a pasos largos acercándose a su hija. Se queda detenidamente observándola con los ojos bien abiertos.

​Su cabellera castaña, larga hasta la cintura, y esos ojos almendrados son una copia exacta de cómo se ve su hija. Solo que su pequeña, la menor de toda la familia, tiene el cabello más alborotado y rizado que las demás hermanas.

​—¿Pero qué te pasó? —dice acercándose, tocando la frente de su hija con delicadeza.

​—Duele, duele —jadea la niña, quien retrocede un paso cuando su madre intenta sostenerla del brazo para observar más de cerca.

​Su madre frunce el ceño, mirando el grano como si el mundo se fuera a acabar porque su pequeña ha tenido su primer brote a los doce años.

​—Nada de chocolate —ordena la madre alzando la mano y, alejándose mientras habla por encima del hombro, continúa—: De seguro algún chico te anda gustando.




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