Imposible Olvidarte

Capítulo 4: Juicios

LAIA
Escucho la puerta abrirse y doy otro girón más a la servilleta de papel que sostengo detrás de mi espalda. Sonrío de forma jovial e invito al último padre de familia a tomar asiento en el escritorio que tiene designado su hijo. Paseo mi mirada por el salón y distingo un único asiento vacío.

Lukas.

Siento como se deshace la tensión de mis músculos y respiro profundo. Solo fue una estúpida suposición, puede que sea otro pobre niño cuyos padres piensan que pueden solventar la ausencia de afecto y atención con dinero. Es triste, pero la realidad de muchos de los chicos en la escuela.

—Buenas tardes. Bienvenidos a la primera reunión de padres de familia de este año escolar. Soy la profesora Maurisse y estoy a cargo del plan de lenguas extranjeras que incluye francés, inglés, español y alemán. Esta reunión está principalmente destinada para presentarme y…

—¿Siguen enseñando inglés? —interrumpe una madre alzando su mano de forma delicada y mostrando una perfecta y envidiable manicura. Su gesto parece indignante y aburrido.

—Si, todavía siendo parte del programa —indico satisfecha.

—He escuchado de mis amigas en Europa, que el nuevo idioma del mundo será el chino mandarín. Yo pienso que deberían de incluirlo en sus clases.

Mantengo mi porte lo más brillante y erguido posible. No es la primera vez que enfrento a críticas de los padres.

—Excelente sugerencia señora…

—Señora Romano, soy la madre de Valentín Romano —pronuncia como alguien quien porta con orgullo su apellido.

Reconozco al pequeño en seguida y obligo a mi mente a permanecer neutra. Su hijo no tiene el mejor comportamiento del mundo, pero sigue siendo un pequeño y uno al que debo enseñar.

—Señora Romano, gracias por su sugerencia y mostrar preocupación respecto a la formación de los chicos en conjunto con los cambios a nivel mundial. El chino no es parte del programa todavía, pero podemos hacer llegar la sugerencia al director Calder. ¿Alguien tiene otra pregunta?

—Es usted nueva ¿no es así señorita? —alza la mano un padre de familia. Va de traje y a conjunto una sonrisa ladina que espero no tener que volver a ver hasta dentro de unos meses —. Antes nos reuníamos con… como se llamaba la señora —susurra para los padres cercanos.

—La profesora Alicia —termina una de ellas. Ha permanecido con los brazos cruzados todo el tiempo y dudo que solo sea mi presencia, puesto que observa con igual desdén a los demás.

—Exacto. La recuerdo. Ella ha ganado varios reconocimientos a nivel estatal ¿Qué ha sucedido con ella? —cuestiona la señora Romano.

—La profesora Alicia, debido a su edad y salud ha decidido retirarse de sus labores —digo manteniendo la postura.

—Interesante —responde antes de darme un último escaneo. Si no me equivoco y de acuerdo con el escritorio, debe ser el padre de Derek y se encuentra bastante casado a mi parecer.

—¿Tú te encuentras capacitada? —cuestiona la señora Romano —. Te miras demasiado joven. Con la cantidad de dinero quiero asegurarme de que Calder solo contrata profesionales a la altura —pronuncia esto con lo que distingo como desdén.

—Lo estoy señora. Yo asistí a la profesora Alicia por un tiempo y me brindaron el voto de confianza debido a mi labor.

—De igual forma hablaré con el director Calder —susurra a otra madre con intenciones de ser escuchada —. Es extraño que la profesora Alicia se retire, ella me parecía una persona fuerte…

—Romano te escuchamos —interrumpe la misma mujer de hace un momento. Es la madre de Susana. Lleva un traje corporativo a la medida y su presencia es bastante visible. No pasa desapercibida.

—Me preocupo por la educación de mi hijo Rebeca, que a ti no te importe…

—En ese caso consíguele las clases de chino mandarín particulares a tu hijo. Esta mujer aquí únicamente se dedica a enseñar, tienes un problema con el programa habla con Calder. Te quejabas de Alicia hace un semestre y no piensas dejarla a ella en paz.

—Siempre tan distinguida Rebeca. Es por eso que tu marido no llama tan seguido ¿no es así?

Lo que me faltaba. De todos los salones yo debía contener el drama. Cuando la profesora Alicia era la encargada el año pasado, los padres del anterior grupo también mostraron una que otra incomodidad, pero jamás tocaron temas personales.

—Por favor señoras, les recuerdo que estamos aquí para discutir el avance de sus hijos.

—Puede que el mío no llame mucho, pero el tuyo sí que lo hace. Aunque no por lo que piensas, si no para pedirme más prorrogas para pagar lo que debe —termina Rebeca y si no me equivoco dio donde más le suele doler a estas mujeres. La cuenta bancaria y la reputación —. Con su permiso, me retiro.

Toma su bolso y sale dejando sin palabras a la mujer Romano. El sonido de la puerta retumba en el salón. Es evidente la furia en el rostro de la mujer que todavía se encuentra sentada. No quiero abrir la boca para evitar que dirija su rabia a mí, termino haciéndolo.

—En la siguiente reunión agendada para dentro de dos meses, serán atendidos de forma individual para evaluar el progreso de sus hijos —empiezo con el anuncio que se me entrego —. Señora comprendo su preocupación respecto a la educación de su hijo, le haré llegar el aviso al director Calder.




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