El fin de semana llega con lluvias arruinando los planes de la joven pareja. La decepción en el rostro de Soledad es total, pero Luca tiene la respuesta para alegrarle el día. Saca del bolsillo un chocolate y se le entrega en la mano.
Ella lo mira y luego a la palma de su mano. Sonríe feliz y lo abraza con un beso al final. Luca toma su mano y corren debajo de la lluvia, dejando que el agua golpee sus rostros y cabello, da igual, el calor que sus manos juntas desprenden es suficiente para impedir pasar frio.
Llegan hasta un negocio del que sobresale un techo con el nombre del local. Se refugian debajo de allí.
-¿Crees que en algún momento pare esta tormenta? -pregunta Soledad.
-No lo se. -responde Luca. Se da media vuelta y ve la pizzería. -Esa pizza se ve deliciosa ¿no quieres almorzar aquí? - pregunta Luca.
-Si tú quieres. -responde ella.
-Si dices que si entonces vamos. -exclama él.
Sole sonríe.
Ambos se adentran al local de pizzas.
En frente observa Celeste con expresión triste y nostálgica. Ella vive cerca y por ello su encuentro unilateral le llena de dolor su pecho. Se muerde el labio mientras las gotas se engrosan más y caen sobre su figura mojada.
De repente, una voz familiar escucha por detrás.
-¿Cele? ¿Qué haces aquí?
-¿Huh? -se voltea Celeste y ve a Pablo. Ella no logra engañarlo a pesar de que llueva y logre disimularlo, sus ojos están hinchados y las lágrimas se ven distintas del agua que cae desde el cielo. -No…nada…-intenta, aun así, disimularlo. - gira su cabeza y friega sus manos contra los ojos para secarse, luego vuelve a hacia Pablo. -¿Quieres acompañarme a tomar algo a alguna cafetería? -pregunta ella a punto de romper en llanto.
Pablo la mira y echa una pequeña sonrisa fraternal.
-Tonta, claro que aceptaré. -responde el colorado.
AVAVAVAVAV
Celeste bebe dos tazas de café de manera veloz. En cambio, Pablo da pequeños sorbos a su té negro mientras la observa. No le sorprende, ya es típico de ella verla tan nerviosa y actuar así. El motivo es lo que le genera duda.
-Cele. -suelta Pablo.
-¿Huh? - mira ella a su amigo.
-Quiero que me digas algo. -dice Pablo.
-¿Qué? -pregunta Celeste.
-¿Sigues enamorada de él? -pregunta sin tapujos Pablos.
Celeste no procesa la información y en respuesta, escupe lo que acaba de tomar dejando el rostro de Pablo lleno de saliva y café.
La gente deja sus asuntos para ver que sucede.
El colorado la mira con disgusto y toma unas servilletas para secarse el rostro.
-Y-Yo…lo…lo siento…eh…eh…-exclama Celeste con preocupación.
-No, es mi culpa por preguntártelo tan repentinamente. No quiero imaginar tampoco cuan mal te sientes. ¿Quieres hablarlo? -dice Pablo.
-No se. -deja escapar la chica.
-Te haré bien, pero si no quieres…-dice Pablo.
-No se ha detenido…este sentimiento…-se presiona el pecho ella.
-Ya me extrañaba que hayas actuado tan distante de todos a pesar de lo que pasó. Congeniamos muy bien con los chicos, Joel, Carla, y las del centro de estudiante, pero tú estás en otro mundo. -exclama Pablo.
-Si, es muy egoísta de mi parte no compartir el cambio en la escuela ¿verdad? Jejeje-sonríe de forma incómoda la chica.
-¿Egoísta? Lo dudo mucho. -responde el colorado.
-¿Por qué no? Si todo lo que hice fue alejarme de todas las maneras posibles, pero acabo volviendo. Soy patética. -Celeste agacha su cabeza.
Pablo extiende su mano y le acaricia la cabeza con una dulzura que la conmueve.
-Renunciar a lo que amas no tiene que ser motivo para dejar de luchar en el día a día. ¿Sigues bailando? -pregunta Pablo.
-No. -responde Celeste.
-¿Por qué? -pregunta el colorado.
-¿Qué objeto tiene? Mi corazón está partido a la mitad y…-se cuestiona la chica.
-¡¿Acaso me estas jodiendo Celeste?!-se enfurece Pablo golpeando la mesa de forma sutil. Se da cuenta de que está siendo demasiado efusivo, así que se detiene y mira a las empleadas. Pide perdón y prosigue con su amiga. -Cele, bailar es lo que más te gusta hacer ¿Cómo dejarás eso?
-Es que siento mi pecho con un vacío enorme. No puedo explicarlo, pero siento como si al verlo tan feliz con ella me quitase las ganas de bailar. Solo recordar como luchó por Soledad, me hizo hervir la sangre. -Celeste aprieta sus puños mientras explica su sentir.
-¿Odias a Sole? -pregunta Pablo.
-No, al contrario, me cae tan bien que da rabia. -responde Celeste.
-No comprendo. -dice Pablo.
-Ella es todo lo que no puedo ser y Luca llegó a amar. Es muy frustrante. -la chica se toma el rostro con ambas manos.
Pablo suspira.
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Editado: 28.08.2026