Intenté no amarte...fallé

Capítulo 5

Hoy es lunes. Dos días después de mi salida con Kat, aun no la he visto, porque quise darle espacio para que pudiera aceptar mi compañía, no quiero estar pegado con ella como una lapa y que luego me mande a comer mierda.

 

Me he puesto a pensar ¿Que es aquello que le causa tanto dolor? No es normal que una mujer joven y hermosa como ella, este tan triste. Algo grande y malo debió de ocurrirle para que estuviera así.

 

Cuando miro su tristeza, me he dado cuenta que sólo he sido un idiota. Sólo me regodeé en mi dolor pensando en cómo hubiera sido mi vida si estuviera todavía con Lía. Quizás estuviéramos enamorados u odiándonos. El destino tenía una manera de jugar retorcida y su ironía era una completa perra, así que no puedo estar seguro de que habría pasado. Solo sé que hay muchas personas padeciendo cosas mucho peores, que un amor no correspondido.

 

Recuerdo que el primer mes, después de que fui a su boda, parecía la propia nena llorando. Estaba completamente despechado. Mis noches transcurrían de bar en bar, esperando que el alcohol se volviera mi mejor medicina. Lastimosamente no funcionaba de esa forma, pues cada vez que me ponía más y más borracho, terminaba recordando cada pequeña cosa de Lía.

 

Mi enamoramiento por Lía fue una cosa que duró años —prácticamente el tiempo de nuestra amistad—y no puedo decir que fue algo que ocurrió de momento. No. Eso estaba destinado a pasar, solo que yo, no quería aceptarlo. Estaba con mi novia, pero fui un puto desgraciado hasta con Arianna. Pues aunque no nos amábamos profundamente, pude ver que le dolía mi indiferencia, yo había cambiado desde que conocí a esa castaña, pero es que la vida me dio un golpe al conocerla. Literalmente.

 

Recuerdo que la miré en su primer día de clase, estaba pérdida y aunque le había dicho que no conocía el sitio, era mentira. Ya yo había estado allí, acompañando a mi tía cuando era joven a ver sus clases. Prácticamente conocía el lugar como si fuera mi propia casa. Me tropecé con ella “sin querer” y ahí fue el preludio que dio inicio a nuestra amistad.

 

Al principio me dije que le tenía un cariño de hermana, era lo que pensaba y me excusaba para no sentirme que estaba traicionando a mi pareja, pues mi familia siempre buscó criarme como un caballero, más sin embargo cambié cuando deje ir a Lía. Me convertí en lo que las masas denominan "Mujeriego". Yo dormía con una chica u otra cada noche. No me aferraba a ninguna relación sentimental, porque nadie supo impactarme como lo hizo ella.

 

Bueno

 

Hasta Kat.

 

Desde que conocí a Katya Rodriguez, pude decir que me gustaba alguien de nuevo. Eso no quiere decir que estoy enamorado. Solo es una atracción fuertemente hacia una mujer hermosa.

 

Últimamente he notado que ya no pienso tanto en Lía, y que esos sentimientos que tenía hacia mi mejor amiga, se fueron disipando, hasta que solo queda el recuerdo de un corazón roto y una bella amistad.

 

Ya no amo a Amelia.

 

No me malinterpreten, no piensen porque ella no pudo estar a mi lado, la odio. No es así, eso está lo más lejos de la realidad, pues le tengo el mayor amor hacia ella, pero de otra forma. Una forma más fraternal. Más inocente. Por fin se parece a ese sentimiento de querer como una hermana.

 

Aunque piense que esto es algo que ha pasado desde que estoy aquí, no es así. Esto es algo que se ha ido fraguando con los años. Creo que desde el primer año desde que ella y yo terminamos por completo de hablarnos. Lo que pasa es que mi corazón roto, es más un orgullo herido que sentimientos dañados.

 

El puto y desgraciado orgullo.

 

Es increíble lo que un mes aquí me hizo darme cuenta.

 

Aunque no sé qué hace un neurocirujano como yo, hablando de sentimientos en el corazón, si es una simple reacción bioquímica que ocurre en el hipotálamo.

 

El amor y sus allegados hacen estúpido al hombre.

 

Por fin puedo decir que me siento bien. No tengo que estar pensando en tonterías, ni cosas pasadas. Solo debo preocuparme por mi presente y futuro. Ya el pasado, pisado. Solo espero y aspiro que Lía este bien, aunque lo creo, pues su marido se le notaba que la amaba. Siempre lo supe, él la miraba, como yo lo hacía, por eso me descolocaba que muchas veces le tocaba trabajar juntos. Esos dos estaban destinados a estar juntos.

 

Llego al consultorio y un pandemónium se ha formado, hay varios pacientes en la mini sala de espera, el personal de enfermería corren de al lado y no comprendo que ha ocurrido.

 

Veo a Clara un poco atareada pero igual me dirijo hacia ella para que me informe que pasa. La veo bien y ya no queda resquicio de su reciente virus.



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En el texto hay: perdon, amor, dolor

Editado: 07.01.2023

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