Durante el desayuno Umay habló un poco con su hermano, después de tanto tiempo separados, ella quería saber sobre todo lo que había vivido después de su pelea. Por su parte Lexi no estaba muy cómoda en la mesa, cada cierto tiempo Sara trataba de hablar sobre qué harían después de casarse o cómo será la boda, Lexi trataba de tener un bajo perfil y evitar hablar sobre ello.
Una hora más tarde terminaron de desayunar, y Sara no perdió la oportunidad para proponer algo.
—oigan, ¿qué les parece si vamos a dar una vuelta en el parque?, ya saben, para hacer algo de ejercicio—dijo Sara casual.
—que gran idea Sra. Sara, muy bien niños andando—respondió la Sra. Thompson con una leve sonrisa.
Luego de eso Sara pagó la cuenta y todos se levantaron y fueron a caminar.
El Sr. Thompson se acercó a su hija y le susurró al oído.
—hija escucha, trataremos de darles algo de privacidad para que hablen, veo que lo están necesitando—susurró con calma.
—papá, gracias, pero, ¿Cómo harán eso? —preguntó Lexi en voz baja.
El Sr. Thompson levantó la mirada y vio que a lo lejos había unos columpios, él pensó unos segundos y dijo.
—ha, miren, unos columpios, ¿Qué les parece si nos tomamos un momento para descansar? —propuso él con naturalidad.
—cariño, ¿es en serio? No llevamos ni diez minutos caminando jaja—respondió su esposa con una leve risa.
—lo sé cariño, pero ya no tengo las mismas fuerzas de antes jaja—agregó él con una risa nerviosa.
—okey, tranquilos, si el Sr. Thompson necesita descansar, por mí no ay problema—dijo Sara con calma.
Los chicos fueron a los columpios, mientras que los adultos se sentaron a la sombra a platicar sobre sus intereses, objetivos, logros, etc. Lexi y Alexander se sentaron en los columpios mientras que Umay se recargó en uno de los postes que los sostenían.
—oigan, díganme algo, ¿Por qué estamos en esta situación? —preguntó Umay.
—la historia corta, mamá está haciendo lo mismo que hizo contigo hace unos años, al parecer ella, no soporta que alguien entre en la vida de sus hijos, por lo poco que entiendo, ella no quiere perder al único hijo que le queda a su lado—respondió Alexander entre suspiros.
—ya veo, entonces tienen la oportunidad de desafiarla, ¿verdad? —dijo Umay seria.
—básicamente sí, pero…
—Pero no quieres tomar ese riesgo, ¿verdad hermano? —interrumpió Umay.
—sí, pero…
—Pero nada, Alex, eres el único que no está seguro de hacerlo, mira, si ya estamos en todo esto del torneo nacional, ¿qué mal nos haría jugar contra tú madre? —interrumpió Lexi cansada de los peros de Alexander— este no es el Alexander que conozco—agregó.
—wow, si se van a poner emocionales los dejaré solos jaja—dijo Umay con una risa nerviosa.
—tranquila, no aremos nada de eso—respondió Alexander pensativo—bien, supongamos que desafiamos a mi madre, ¿Cómo le ganaremos? Sabiendo que ella puede elegir a cualquier persona para que juegue con ella, dime— planteó con algo de preocupación.
—hey, siempre nos dijeron que, si seguíamos juntos, nada ni nadie nos podría detener, ¿Por qué no lo ponemos a prueba? Mira, sé que esto es una locura, pero…. —dijo Lexi antes de ser interrumpida.
—Está bien, está bien, ya entendí el punto—interrumpió Alexander entre suspiros
—entonces deja de ser un bebé llorón y empieza a actuar como un verdadero compañero, hermano, desde que volví a verlos, solo los he visto pelear, hablar, y arreglarse, pero jamás los he visto actuar como un verdadero equipo, tal vez esto los ayude a reforzar su confianza como equipo—dijo Umay algo seria.
Alexander se quedó pensativo, unos minutos después alguien se acercó por detrás de ellos y les dijo.
—veo que vosotros estáis recuperando vuestro vínculo, es una lástima que no queráis hacer lo mismo conmigo—dijo Jude de repente.
Alexander y Lexi se dieron vuelta rápidamente al escucharlo, mientras que Umay cruzó los brazos y se mantuvo indiferente.
—¿Jude? —dijeron ambos al mismo tiempo.
—venga ya, que no os sorprenda mi presencia, estoy aquí por una “promesa” —dijo Jude con una leve sonrisa.
—bueno, creo que es todo, los veré en la segunda fase, espero que tengan éxito con esto, nos vemos “Fuego y Hielo” —dijo Umay mientras se iba a despedir de su madre y los padres de Lexi.
Alexander y Lexi se quedaron impactados con las palabras de Umay, mientras que Jude les dijo con calma.
—os explicaré todo ahora, veréis, una de las condiciones que puso Umay en nuestro duelo, fue que si ella ganaba yo la tendría que cubrir en este asunto—explicó.
—ya veo, Jude, dime algo, ¿fue Umay quien te dejó mal herido? —preguntó Alexander algo preocupado al ver que Jude estaba con un cabestrillo en su brazo.
—mira, sé que os preocupa, pero, os aseguro que no es lo que parece, ya llegará el momento de hablar sobre eso—explicó Jude con calma—ahora lo importante es que estéis preparados para el desafío que os espera—agregó.
—Jude, tengo algo que decirte, bueno, es curioso de hecho—dijo Lexi algo nerviosa—verás, ayer nos llegó una carta, no sabremos de quién es, pero, decía que nos enviaba un cuaderno de jugadas, ¿tú crees que eso puede estar vinculado con lo que me dijiste? —preguntó.
—¿entonces ya lo sabe? Bueno, os diré algo, el cuaderno de jugadas existe, puede que sí esté vinculado con la persona que les envió esa carta, por casualidad, ¿no tendréis esa carta? —dijo Jude.
Al escuchar las palabras de Jude, Alexander sacó la carta de su bolsillo y se la entregó a Jude, él leyó la carta con detenimiento, y al ver las iniciales de quien escribió la carta quedó sorprendido.
—vaya, así que al final aparecerá—dijo Jude con una leve sonrisa.
—¿Quién? Jude, ¿tú sabes de quien se trata? —preguntó Alexander.
—no estoy del todo seguro, pero, tendréis que buscar ese cuaderno, si esto se los entregó mi madre, ella debió esconderlo a como dé lugar—respondió Jude serio.