Hace muchos años, en la ciudad de Chicago, una joven Sara de unos dieciocho años estaba en las canchas de tenis entrenando para el torneo nacional uno contra uno, cuando de repente alguien llega y le dice.
—veo que aun sigues obsesionada con el nacional ¿he?
—¿Qué haces aquí? Pensé que te había dicho que no quería ser molestada—respondió Sara con molestia en su voz.
—ya lo sé, pero tengo curiosidad sobre todo este mundo del tenis, ¿Qué te parece si me enseñas a jugar?
—hay Arab, de verdad que eres persistente, mira, ahora mismo no estoy de humor para explicarte lo básico del tenis, mejor vete por favor.
—vamos, no seas así, sabes que aprendo rápido, además, ¿no te vendría bien un descanso?
—¿si te enseño algo básico me dejarás en paz?
—dalo por hecho princesa, no será más que un simple trámite para ti.
—muy bien, primero, no me digas princesa, segundo, toma una de las raquetas que están en el armario del equipo.
—cómo su majestad ordene.
Arab fue emocionado a por una raqueta, pero, cuando intentó tomar una del estante, todo el equipo se le vino encima.
—¡ay!, ¡Sara ayuda por favor!
Sara escuchó el pedido de auxilio y fue rápido a ayudarlo.
—Arab ¿estás bien?
—no, ayúdame por favor, esto me está aplastando.
—espera, trataré de sacarte de ahí.
—espera ten cuidado con el otro estante.
Ella no pudo reaccionar a la advertencia de Arab y un estante le cayó encima.
—ay, eso duele, maldición Arab, ¿ahora que hacemos?
—tranquila, saldremos de esto como sea, creo que puedo mover mi brazo, intentaré quitarte algunas cosas de encima.
Arab pudo mover algunas cosas y consiguió liberar el brazo de Sara, ella aprovechó para quitarse de encima todo el equipo y liberar a Arab.
—ya está, somos libres, ven te ayudo
—gracias, no sé que hubiera hecho si no me ayudabas.
En cuanto Arab tomó la mano de Sara, este se sonrojó, y un sentimiento creció con rapidez en él, Sara notó eso y también se sonrojó. Ambos se vieron y poco a poco se acercaron, sin previo aviso, Arab besó a Sara con gran sentimiento.
En ese momento el futuro de ambos cambió por completo. Días después de ese “incidente”, Sara comenzó a descuidar sus entrenamientos, Arab descuidó sus estudios y sus vidas dieron un giro muy peculiar, pero también les trajo muchos problemas a ambos.
—hija, tenemos que hablar—dijo la madre de Sara con seriedad.
—déjame adivinar, ¿se trata de Arab? —preguntó Sara con indiferencia.
—si, tu padre y yo, estamos preocupados por tú futuro, hija no puedes abandonar tus sueños solo porque un hombre llegó a tu vida, es una tontería—respondió su madre algo molesta.
—¿una tontería? Mamá perdón que te lo diga, pero tú hiciste lo mismo a mi edad, no puedes reprocharme esto como si nada, además Arab y yo nos amamos, y ni tú ni papá podrán separarnos— dijo Sara ofendida.
Su madre cansada de la situación, se paró en frente de su hija y con voz firme le dijo.
—escucha jovencita, esto no está a discusión, o terminas esa “relación” o afrontarás las consecuencias de desobedecer a tu madre.
—¡no!, no pueden obligarme a dejarlo—respondió Sara.
—bien… si así es como quieres que sean las cosas, esta bien, tienes hasta mañana para dejarlo o tendrás que defenderte contra tu padre, y sabes que eso no te conviene—sentenció su madre.
Sara apretó los puños y se fua a su habitación sin decir nada. Por su parte Arab sufría algo similar con su padre.
—¡Arab ven aquí ahora mismo!
—aquí estoy padre no tienes que gritar
—explícame esto, ¿Cómo es posible que un Thorne tenga estas calificaciones?
—padre déjame ex…
—no digas nada, ¿se trata de esa niña verdad? ¿acaso pretendes tirar a la basura el apellido Thorne por una escuincla?
—por supuesto que no, yo solo… quería que estes feliz porque tengo novia, sabes que eso también es importante para la familia
—mmm, puede que tengas razón, pero, no es justificante, o mejoras tus calificaciones o terminas ese noviazgo tuyo, estas advertido, ahora vete que tengo muchas cosas que hacer.
—si padre…
A pesar de las advertencias de sus padres, ninguno pensaba dejar su relación solo porque se lo ordenaran.
Durante los siguientes días, ambos se veían a escondidas en un parque fuera de la escuela y lejos de las miradas de cualquier persona que los puede delatar, ambos vivían una mentira constante, sus familias creían que estaban separados, cuando eso no era así. Sara intentó retomar sus entrenamientos para el nacional, para su mala suerte, por falta de practica terminó con una lesión en la muñeca derecha, dando así un freno a sus sueños, Arab por su parte perdió la beca a una de las universidades más prestigiosas del país, lo cual hizo enfurecer a su padre a tal punto que lo obligaron a tomar el examen de inscripción, el cual era considerado el más complicado del país.
Los meses pasaron y su relación se fortalecía más y más, pero… un día todo cambió, uno de los rivales de Arab los vio sentados en el parque, este no desaprovechó la oportunidad y fue a contarle todo a su pdre, cuando Arab llegó ese día a casa, su padre lo esperaba en su oficina dispuesto a darle una reprimenda a su hijo.
—Arab, te daré la oportunidad para que me expliques que has estado haciendo en los últimos días
—solo he estado toda la mañana estudiando y haciendo ejercicio por las tardes padre, ¿Por qué me preguntas eso?
—no quieras hacerte el listo conmigo Arab, dime algo, ¿no habías terminado con esa escuincla?
—¿con Sara? Sí así fue, no he sabido nada de ella desde hace sema…
—deja de decir mentiras Arab, se perfectamente que nos has estado mintiendo durante semanas, ahora todo tiene sentido, ¿fue por ella que perdiste la beca no es así? ¡responde!
—¡No, no fue por ella, ella no tiene nada que ver con que haya perdido la beca!
—¡No mientas! Se perfectamente que fue por ella, te concentraste en ir a pasear con ella en vez de estudiar y ganar esa beca como te dije, pero se terminó, a partir de ahora te irás al internado militar, y pobre de ti si te niegas, porque puede hacer de tu vida un infierno.