Jugada Prohibida

Capítulo 3

Ander

—Amigo… —dice Tyler a mi lado—. Acabas de besar a Megan Carter.

Me quedo mirando mi botella de cerveza como si dentro estuviera la respuesta a esa frase.

El ruido de la fiesta sigue alrededor: música demasiado alta, gente gritando, vasos chocando, alguien riéndose como si acabara de escuchar el mejor chiste del mundo.

Pero en mi cabeza todo está raro.

Demasiado silencioso.

—Sí —digo finalmente.

Tyler levanta una ceja.

—¿“Sí”?

Doy un trago largo.

—Sí. La besé.

Mi mejor amigo me observa como si estuviera esperando que agregue algo más.

No lo hago.

Porque la verdad es que no tengo ni idea de qué demonios acaba de pasar.

Tyler suelta una risa corta.

—Hermano, ¿te das cuenta de lo que acabas de hacer?

Me paso una mano por el cabello.

—No.

—Besaste a Megan Carter.

—Sí, eso ya lo dijiste.

Tyler se inclina un poco hacia mí, bajando la voz como si estuviera revelando un secreto universal.

—La chica más cotizada de este maldito campus.

Frunzo el ceño.

—¿Perdón?

—Vamos, Ander —dice, señalando discretamente alrededor—. La mitad de los chicos de aquí llevan meses intentando salir con ella.

Sigo su mirada.

Hay un grupo de jugadores cerca de la cocina.

Dos de ellos están mirando en la dirección por donde Megan desapareció hace unos minutos.

Uno de ellos niega con la cabeza como si todavía no procesara lo que vio.

Tyler vuelve a mirarme.

—Y tú… —dice— acabas de besarla frente a todo el mundo.

Aprieto la mandíbula.

Porque lo que Tyler no entiende…

es que yo no planeé nada de eso.

Megan Carter caminó hacia mí.

Me miró directo a los ojos.

Y luego me besó como si llevara años queriendo hacerlo.

Y lo peor de todo…

es que por un segundo completamente estúpido…

yo le devolví el beso.

Tyler chasquea la lengua.

—Hudson va a volverse loco.

Levanto la cabeza.

—¿Por qué?

Tyler me mira como si fuera el único idiota en la habitación.

—Porque todo el mundo sabe que Megan Carter está enamorada de él.

Genial.

Simplemente genial.

Apoyo los codos en la mesa y suelto un suspiro.

—Perfecto.

Tyler sonríe de lado.

—Hermano… acabas de empezar una guerra.

Y lo peor es que empiezo a sospechar…

que Megan Carter lo sabía perfectamente.

Tyler está a punto de decir algo más cuando una voz aparece detrás de nosotros.

—Oye.

Reconozco esa voz al instante.

Hudson Blake.

Levanto la mirada y ahí está, de pie frente a nosotros. Todavía sostiene una botella de cerveza y su expresión es extraña… como si estuviera intentando parecer relajado pero algo no terminara de cuadrarle.

Sus ojos recorren la habitación rápidamente.

—¿Han visto a Megan?

Tyler y yo intercambiamos una mirada rápida.

Así que esto es lo que pasa.

Hudson sí se dio cuenta.

Me apoyo contra la mesa y me encojo ligeramente de hombros.

—La vi salir hace unos minutos.

Hudson frunce el ceño.

—¿Salir?

—Sí.

—¿Sola?

Asiento.

—Parecía que iba de regreso a casa.

Hudson mira hacia la puerta de la fiesta, como si estuviera considerando ir tras ella. Pero no se mueve.

En cambio, vuelve a mirarme.

Esta vez con más atención.

Su mirada baja un segundo hacia mi boca… como si recordara exactamente lo que pasó hace unos minutos frente a medio campus.

Luego vuelve a mis ojos.

—Oye, Reed.

—¿Qué?

Hudson ladea ligeramente la cabeza.

—¿Tú y Megan están saliendo?

Por un segundo no digo nada.

La pregunta se queda flotando entre nosotros mientras el ruido de la fiesta continúa alrededor.

No tengo ninguna razón para decir que sí.

Ninguna.

Megan Carter y yo ni siquiera hablamos normalmente.

Pero entonces recuerdo el beso.

La forma en que caminó directo hacia mí.

La cara de Hudson cuando lo vio.

Y algo dentro de mi cabeza encaja.

Así que me encojo de hombros.

—Sí.

Tyler se queda completamente quieto a mi lado.

Hudson parpadea una vez.

—¿En serio?

Lo miro con calma.

—Sí.

Hay un silencio corto.

Hudson asiente lentamente, como si estuviera procesando la información.

—No lo sabía.

—No lo anunciamos —digo.

Otro silencio.

Luego Hudson da un pequeño golpe con su botella contra la mesa.

—Bueno… —dice— buena suerte con eso.

Pero cuando se da la vuelta para volver a la fiesta…

no parece tan indiferente como intenta parecer.

Tyler espera a que Hudson se aleje unos metros antes de girarse hacia mí lentamente.

—Hermano…

Lo miro.

Tyler abre mucho los ojos.

—¿Acabas de decir que estás saliendo con Megan Carter?

Doy otro trago a mi cerveza.

—Sí.

—¡¿POR QUÉ?!

Apoyo la botella sobre la mesa.

La verdad…

no tengo ni idea.

La fiesta sigue rugiendo cuando salgo de la casa.

El aire frío de la noche me golpea la cara y agradezco el silencio después de tanta música y gente.

Camino hacia mi camioneta con las manos en los bolsillos.

El beso con Megan todavía está dando vueltas en mi cabeza.

Y la conversación con Hudson tampoco ayuda.

Arranco el motor y conduzco hacia casa con la radio baja, intentando concentrarme en otra cosa.

Hockey.

Entrenamientos.

El campeonato.

Cualquier cosa que no sea Megan Carter.

Quince minutos después estaciono frente a casa.

Las luces de la cocina siguen encendidas.

Genial.

Empujo la puerta y apenas doy dos pasos dentro cuando escucho la voz que esperaba.

—¿Dónde estabas?

Mi padre está sentado en la mesa de la cocina con una taza de café delante.

Ni siquiera me mira al principio.




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