Jugada Prohibida

Capítulo 12

Llego al campus a la mañana siguiente con una sensación rara en el pecho.

No dejo de pensar en anoche.

La fiesta.
El beso.
La forma en que Ander me miraba mientras bailábamos.

Aprieto un poco las correas de mi mochila mientras camino hacia el edificio principal.

No sé exactamente qué somos ahora.

Pero definitivamente… ya no se sentía como un simple trato.

Cuando entro al pasillo principal, lo veo.

Ander está apoyado contra los casilleros con Tyler, hablando de algo.

Mi corazón da un pequeño salto.

Tyler es el primero en notarme.

—Mira quién llegó —dice con una sonrisa.

Ander levanta la mirada por un segundo.

Nuestros ojos se encuentran.

Y luego…

vuelve a mirar a Tyler como si yo no estuviera ahí.

Parpadeo, confundida.

Camino hacia ellos.

—Hola —digo.

Tyler me saluda con la mano.

—Buenos días, capitana.

Pero Ander no dice nada.

Ni siquiera me mira.

Frunzo un poco el ceño.

—¿Ander?

Nada.

Finalmente se endereza del casillero.

—Tengo que ir a clase —dice simplemente.

Se da la vuelta para irse.

Lo miro completamente desconcertada.

—¿En serio?

Él se detiene.

Suspira.

Pero cuando gira hacia mí, su expresión es fría.

Distante.

Como si anoche no hubiera pasado nada.

—Megan… —dice— esto es una mala idea.

Parpadeo.

—¿Qué?

—Seguir fingiendo esta relación.

Siento que el suelo se mueve un poco bajo mis pies.

—¿De qué hablas?

—Sabes exactamente de qué hablo.

Cruzo los brazos, confundida.

—No, en realidad no.

Su mandíbula se tensa.

—Esto se nos está saliendo de control.

Lo miro sin entender.

—Anoche tú me besaste.

—Lo sé.

—Entonces ¿cuál es el problema?

Ander pasa una mano por su cabello, claramente frustrado.

—El problema es que esto empezó como un trato.

Sus palabras se sienten más frías de lo que esperaba.

—Y ahora todo el mundo cree que estamos juntos.

Lo miro fijamente.

—Ese era el plan.

—Sí —dice él—. Pero fue una mala idea.

El silencio entre nosotros se vuelve pesado.

—¿Estás diciendo que quieres terminar el trato?

—Estoy diciendo que deberíamos parar antes de que esto se vuelva más complicado.

No sé por qué… pero algo en mi pecho se aprieta.

—Ok… —murmuro.

Ander asiente una vez.

—Bien.

Luego se da la vuelta y se aleja por el pasillo.

Lo miro alejarse por el pasillo hasta que desaparece entre la gente.

Todavía estoy tratando de entender qué acaba de pasar.

Hace menos de doce horas me estaba besando en medio de una fiesta… y ahora actúa como si todo hubiera sido un error.

—Ok… eso fue raro —dice Tyler a mi lado.

Lo miro.

—¿Sabes si le pasó algo?

Tyler se encoge de hombros.

—La verdad… no.

—¿Nada?

—Nada —repite—. Ayer estaba normal cuando salimos de la fiesta.

Frunzo un poco el ceño.

—Entonces ¿por qué está actuando así?

Tyler suspira.

—Si te soy honesto… tampoco lo entiendo.

Bajo la mirada por un segundo.

Algo en mi pecho se siente extraño.

—Bueno —murmuro finalmente.

Tyler me mira.

—¿Bueno qué?

Me encojo de hombros, intentando sonar despreocupada.

—Al parecer sí fue mala idea fingir esta relación.

Tyler abre la boca como si fuera a decir algo… pero al final no lo hace.

Vamos a clases y, para mi mala suerte, me toca química con Tyler, Ander… y Amanda.

Perfecto.

Camino por el pasillo intentando convencerme de que no me importa lo que pasó hace un rato.

Que Ander haya decidido que todo fue un error.

Que ahora ni siquiera quiera mirarme.

Respiro hondo antes de entrar al salón.

Pero en cuanto cruzo la puerta… me detengo en seco.

Ander está ahí.

Y Amanda también.

Pero eso no es lo que me sorprende.

Lo que me sorprende es verlos besándose.

En medio del salón.

Como si nada.

Como si anoche no hubiera pasado absolutamente nada.

Siento que algo se me aprieta en el pecho.

Desvío la mirada de inmediato.

Tyler entra detrás de mí y también se queda quieto al ver la escena.

Lo miro.

Él hace una mueca incómoda, como diciendo esto está mal.

—Wow… —murmura en voz baja.

No digo nada.

Solo camino hasta uno de los asientos del fondo.

Tyler se sienta a mi lado.

—Megan… —dice en voz baja.

Levanto una mano.

—No digas nada.

No quiero escuchar explicaciones.

No quiero escuchar teorías.

No quiero escuchar nada.

Miro hacia el frente justo cuando Ander se separa de Amanda.

Por un segundo nuestras miradas casi se cruzan.

Pero él aparta la vista.

Como si yo no existiera.

La clase empieza, pero no estoy escuchando absolutamente nada.

El profesor habla sobre enlaces químicos, escribe fórmulas en el tablero, hace preguntas… y yo sigo mirando mi cuaderno sin ver realmente las palabras.

Estoy furiosa.

La imagen de Ander besando a Amanda sigue repitiéndose en mi cabeza una y otra vez.

Ayer me besa en la fiesta.

Hoy se besa con ella.

Aprieto el lápiz entre mis dedos.

Idiota.

Cuando por fin suena la campana, recojo mis cosas rápidamente. No quiero quedarme ni un segundo más en ese salón.

Salgo al pasillo y camino directo a mi casillero.

Necesito sacar mis libros para la siguiente clase… y, sobre todo, necesito aire.

Abro el casillero.

Pero cuando levanto la mirada… alguien está parado frente a mí.

Ander.

Frunzo el ceño de inmediato.

—¿Qué haces aquí?

Él se pasa una mano por el cabello, claramente incómodo.

—Quiero hablar, Megan.

Suelto una risa corta, sin humor.




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