Jugada Prohibida

Capítulo 17

Me estoy terminando de arreglar porque Liam me invitó a comer. Cuando bajo, lo veo estacionado en su auto.

—Estás muy hermosa, rubia —dice mientras se acerca con esa sonrisa confiada que siempre me hace sonreír.

—Gracias, Liam —le respondo, sintiendo un ligero cosquilleo en el estómago.

Me subo a su auto y mientras nos acomodamos, empezamos a hablar del partido de hoy, comentando jugadas, goles y momentos divertidos. Su manera de contar las cosas me hace reír y olvidarme por un instante de todo lo demás.

Cada vez que me mira, siento que el mundo se detiene por un segundo y me pregunto cómo puede alguien ser tan encantador sin siquiera intentarlo.

Llegamos a un restaurante pequeño pero muy lindo, con luces cálidas colgando del techo y mesas de madera junto a grandes ventanas. El lugar huele a pizza recién hecha y a algo dulce que no logro identificar.

Liam me abre la puerta del auto como todo un caballero y entramos.

Nos sentamos frente a frente y una mesera llega casi de inmediato.

—¿Qué van a ordenar?

—Una pizza grande para compartir y dos limonadas de cereza —dice Liam sin dudar.

Asiento sonriendo.

Cuando la mesera se va, lo observo mejor. Su cabello negro está un poco despeinado por el viento y sus ojos azules parecen aún más claros con la luz del restaurante.

—¿Qué? —pregunta divertido al notar que lo miro.

—Nada… —digo riendo—. Solo pensaba que hoy jugaste muy bien.

Él se encoge de hombros.

—Siempre doy lo mejor de mí.

Se queda mirándome unos segundos, como si estuviera pensando si decir algo o no.

—¿Sabes algo, Megan?

—¿Qué?

—Siempre te me hiciste muy hermosa.

Parpadeo, sorprendida.

—¿En serio?

Asiente, apoyando los brazos sobre la mesa.

—Sí. Desde hace tiempo… pero nunca fui capaz de hablarte. Siempre estabas rodeada de tus amigas, las porristas, o con ese idiota de Ander.

No puedo evitar reír un poco.

—Liam…

—Es verdad —dice sonriendo—. Yo solo pensaba: “esa chica está completamente fuera de mi liga”.

Lo miro con incredulidad.

—Estás loco.

—¿Por qué?

—Porque tú eres muy lindo, Liam. De verdad.

Sus labios se curvan en una sonrisa lenta.

—¿Lindo?

—Sí —me encojo de hombros—. Pelo negro, ojos azules… eres peligroso para la población femenina.

Él suelta una risa baja.

—Entonces creo que hice bien en invitarte a salir.

En ese momento llega la pizza y las limonadas de cereza.

Tomamos nuestros vasos al mismo tiempo y chocamos ligeramente.

—Por esta cita —dice Liam.

—Por esta cita —repito.

Y por primera vez en todo el día… me olvido completamente de Ander.

Comemos en silencio por un momento y, la verdad, la pizza está deliciosa. El queso se estira cuando tomo otro pedazo y la salsa tiene ese sabor perfecto entre dulce y salado.

—Ok… —dice Liam después de unos segundos—. Tengo que admitir que elegí bien el lugar.

—¿Elegiste este restaurante solo para impresionarme? —pregunto, levantando una ceja mientras muerdo otro pedazo.

—Obviamente —responde con una sonrisa descarada—. Tengo una reputación que mantener.

No puedo evitar reír.

Tomamos un poco de la limonada de cereza. Está fría, dulce y refrescante, y siento cómo el hielo choca suavemente contra el vaso cuando lo dejo sobre la mesa.

—¿Siempre eres tan callada cuando comes? —pregunta Liam, mirándome con curiosidad.

—Solo cuando la comida está demasiado buena como para hablar —respondo.

—Entonces tomaré eso como un cumplido.

Por un momento me quedo mirándolo. Su cabello negro cae un poco sobre su frente y sus ojos azules brillan con la luz cálida del restaurante.

—¿Qué? —pregunta otra vez al notar que lo observo.

—Nada… solo estaba pensando.

—Eso nunca es buena señal —bromea.

Sonrío y juego con mi vaso.

—Pensaba que eres muy diferente a lo que imaginaba.

—¿Mejor o peor?

—Mejor.

Liam se recuesta un poco en la silla, cruzando los brazos detrás de la cabeza.

—Eso me gusta escucharlo.

Tomamos otro pedazo de pizza al mismo tiempo y terminamos riendo cuando casi chocamos las manos.

—Ok, ahora tengo una pregunta importante —dice él, señalándome con el borde de su porción de pizza—.

—¿Cuál?

—Si tuvieras que elegir… ¿pizza o hamburguesa para el resto de tu vida?

Lo miro como si estuviera loco.

—¿Eso es una pregunta importante?

—Muy importante. Las relaciones se rompen por cosas así, Megan.

—Eres dramático.

—Soy precavido.

Pienso unos segundos.

—Pizza.

—Bien —dice él con alivio exagerado—. Creo que podemos seguir siendo amigos.

—¿Solo amigos? —pregunto divertida.

Él me mira fijamente por un momento y su sonrisa cambia un poco… se vuelve más suave, más sincera.

—Depende de ti, rubia.

Mi corazón late un poco más rápido, pero disimulo tomando otro sorbo de limonada.

Casi me atraganto cuando levanto la vista…

Porque en ese mismo momento la puerta de la pizzería se abre y veo entrar a Ander con Tyler detrás.

Mi corazón da un salto tan fuerte que por un segundo creo que todos en el restaurante pueden escucharlo.

Ander levanta la mirada… y nuestros ojos se encuentran al instante.

Genial.

—¿Todo bien, rubia? —pregunta Liam al notar que me quedé completamente rígida.

Trago rápido y asiento.

—S-sí… todo bien.

Pero no lo está.

Porque Ander ya me vio.
Y está caminando hacia acá.

Mierda.

—Voy al baño un momento —digo levantándome de golpe.

—¿Quieres que vaya contigo? —pregunta Liam.

—No, no… vuelvo enseguida.

Camino rápido hacia el pasillo de los baños, pero antes de llegar siento una mano tomar suavemente mi muñeca.

Me giro.

Ander.

Sus ojos están oscuros, tensos… y definitivamente molestos.

—¿Qué haces aquí con él? —pregunta en voz baja.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.