Jugada Prohibida

Capítulo 18

No sé en qué momento mis pies me trajeron a esta maldita pizzería.

Solo sé que ahora estoy sentado frente a Tyler, con una pizza que ni siquiera he probado… mientras Megan está a unos metros de mí.

Con él.

Aprieto la mandíbula.

—Hermano… —dice Tyler lentamente—. Vas a romper el vaso si sigues apretándolo así.

Bajo la mirada.

Mis dedos están tan tensos alrededor del vaso de soda que los nudillos se me pusieron blancos.

Lo suelto de golpe.

—Estoy bien.

Tyler se inclina hacia adelante, apoyando los codos en la mesa.

—No, no lo estás.

No respondo.

Porque si hablo ahora… probablemente diré algo que termine en pelea.

Levanto la mirada otra vez.

Y ahí están.

Megan y Liam.

Ella está riendo.

Riendo.

Con él.

Mi pecho se aprieta.

—Hermano… —murmura Tyler otra vez—. Respira.

—¿Quién demonios es ese tipo? —gruño.

Tyler mira por encima de mi hombro.

—El mariscal del equipo rival.

—Lo sé.

—Bueno… también parece ser la cita de Megan esta noche.

Aprieto los dientes.

—No me gusta.

Tyler suelta una pequeña risa.

—Eso es bastante obvio.

Vuelvo a mirar hacia su mesa.

Liam está inclinado hacia Megan, diciéndole algo que la hace sonreír otra vez.

Y siento algo oscuro subir por mi pecho.

Celos.

De los feos.

De los que te hacen querer levantarte, caminar hasta allá… y romperle la cara a alguien.

—Ok… —dice Tyler levantando una mano—. Antes de que hagas algo estúpido…

—No voy a hacer nada.

Tyler arquea una ceja.

—Dijiste lo mismo antes de empujar a ese chico contra un casillero el año pasado.

—Se lo merecía.

—Y también dijiste lo mismo antes de casi pelearte con el entrenador.

—Ese también se lo merecía.

Tyler suspira.

—Hermano… cálmate.

No puedo.

Porque en ese momento Liam pasa su brazo por los hombros de Megan otra vez.

Y ella no lo aparta.

Algo dentro de mí explota.

Empujo la silla hacia atrás.

—Ander —dice Tyler rápidamente—. Si te levantas de esa mesa ahora mismo, esto termina en pelea.

—No voy a pelear.

—Claro que sí.

—Solo voy a hablar con ella.

Tyler se pasa una mano por la cara.

—Dios… esto es exactamente como en esas novelas adolescentes donde el protagonista hace algo impulsivo.

Lo ignoro.

Porque en este momento solo puedo pensar en una cosa.

Megan.

Con él.

Riéndose con él.

Mirándolo como si…

Como si yo no existiera.

—Escúchame —dice Tyler poniéndose de pie también—. Sé que te gusta.

—No me gusta.

Tyler me mira como si fuera el idiota más grande del planeta.

—Ander.

No digo nada.

Porque la verdad…

Ni siquiera yo sé qué es exactamente lo que siento.

Pero sí sé algo.

No me gusta verla con otro.

Para nada.

Tyler vuelve a hablar.

—Hermano… si realmente te importa Megan…

Lo miro.

—Entonces deja de actuar como un imbécil y termina con Amanda.

El silencio cae entre nosotros.

Porque Tyler acaba de decir exactamente lo que llevo días evitando pensar.

Aprieto la mandíbula.

Y cuando vuelvo a mirar hacia la mesa de Megan…

Ella también me está mirando.

Y por un segundo…

Solo un segundo…

Parece que ninguno de los dos puede apartar la mirada.

Me gusta desde el año pasado… lo admito.

Las palabras salen de mi boca antes de que pueda detenerlas.

Tyler se queda mirándome un segundo… y luego niega con la cabeza como si esto fuera lo más obvio del mundo.

—Sí, lo sabía —dice tomando un pedazo de pizza—. No hacía falta que lo dijeras.

Lo miro mal.

—¿Cómo que lo sabías?

—Hermano, por favor —se ríe—. Cada vez que Megan entraba a un lugar tú te ponías rígido como estatua.

Aprieto la mandíbula.

—Eso no es cierto.

—También dejabas de hablar.

—Tyler…

—Y mirabas a cualquier tipo que se le acercara como si quisieras enterrarlo seis metros bajo tierra.

No respondo.

Porque maldita sea… tiene razón.

Paso una mano por mi cabello con frustración.

—Mi papá siempre decía que enamorarse no era para deportistas —murmuro—. Que distrae. Que te vuelve débil.

Tyler me observa con atención.

—Así que cuando empecé a notar que Megan me gustaba… —continúo— hice lo único que pensé que funcionaría.

—¿Ignorarla? —dice Tyler.

Asiento.

—Intenté odiarla.

Tyler suelta una carcajada.

—Sí… eso te salió increíble.

—Cállate.

Apoyo los codos en la mesa y miro hacia donde está Megan.

Ella sigue ahí.

Con Liam.

El tipo está diciendo algo y ella sonríe otra vez.

Siento ese maldito nudo en el pecho regresar.

—Intenté convencerme de que era irritante —digo en voz baja—. De que era demasiado perfecta… demasiado todo.

Tyler sigue mi mirada hacia ella.

Megan está moviendo el cabello rubio detrás de su oreja mientras habla.

Incluso desde aquí se ve hermosa.

Tyler suspira.

—Sí… buena suerte odiando a alguien así.

No digo nada.

Porque tiene razón.

Nadie odiaría a una chica como Megan.

Nadie.

Y mucho menos yo.

Tyler vuelve a mirarme.

—Entonces déjame ver si entiendo esto —dice—. Llevas un año enamorado de Megan…

—No estoy enamorado.

Tyler levanta una ceja.

—…y aun así decidiste salir con Amanda.

Aprieto la mandíbula otra vez.

—Amanda fue fácil.

—¿Fácil?

—No me importaba.

Tyler se inclina hacia adelante.

—Ah… ya entiendo.

—¿Qué cosa?

Sonríe de lado.

—Estás completamente jodido, hermano.

—¿Por qué?

Tyler señala discretamente con la cabeza hacia Megan.

—Porque la chica que realmente quieres… está teniendo una cita con otro tipo justo enfrente de ti.




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