Jugada Prohibida

Capítulo 23

La cafetería de la escuela está llena de estudiantes con cara de estrés.

Libros abiertos.

Apuntes por todas partes.

Café.

Mucho café.

Estamos sentados en una de las mesas del fondo: Ander, Tyler, Sophie y yo.

Tengo tres cuadernos abiertos frente a mí, pero honestamente… mi cerebro ya no quiere estudiar más.

—No entiendo nada —dice Tyler mirando su libro de matemáticas como si fuera un idioma alienígena.

Sophie suspira.

—Tyler, llevamos una hora en el mismo ejercicio.

—Porque es imposible.

—No es imposible, eres tú que no prestas atención.

Ander se ríe suavemente a mi lado mientras pasa una página de su cuaderno.

—Si repites el año, Tyler, no me hagas repetir contigo.

—Gran amigo —murmura él.

Sonrío un poco y miro alrededor de la cafetería.

Es extraño.

Todo el mundo está estudiando como si su vida dependiera de estos exámenes.

Y tal vez un poco sí.

—No puedo creer que ya casi nos graduemos —digo de repente.

Sophie levanta la mirada de sus apuntes.

—Yo tampoco.

Tyler cierra su libro dramáticamente.

—Gracias a Dios.

—Tyler —dice Sophie.

—¿Qué? Odio la escuela.

Ander me mira.

—¿Estás nerviosa?

Me encojo un poco de hombros.

—Un poco.

—¿Por qué?

—Porque todo va a cambiar.

Hay un pequeño silencio.

Tyler toma una papita de mi bandeja.

—Bueno… ¿qué van a hacer después?

Sophie habla primero.

—Yo voy a la universidad en la ciudad.

—¿Cuál?

—Arquitectura.

Tyler levanta las cejas.

—Eso suena difícil.

—Lo es.

—Entonces definitivamente no es para mí.

Sophie sonríe.

—Lo sé.

Todos miran a Ander.

Él se encoge de hombros.

—Estoy pensando en estudiar negocios.

—Eso te queda perfecto —dice Tyler.

Luego me miran a mí.

—¿Y tú, Megan? —pregunta Sophie.

Miro mis apuntes por un segundo.

—Estoy pensando en literatura.

Ander sonríe un poco.

—Eso no me sorprende.

—¿Por qué?

—Porque siempre estás leyendo algo.

Tyler se inclina sobre la mesa.

—Ok, pero lo importante es otra cosa.

—¿Qué cosa? —pregunta Sophie.

—¿Quién se va a mudar primero?

—¿Mudarse? —pregunto.

—Claro —dice Tyler—. Después de la universidad todos se mudan.

Ander me mira de reojo.

—Tal vez algunos antes.

Lo miro.

—¿Antes?

Él sonríe.

—Tal vez.

Sophie sonríe como si supiera algo.

—Yo quiero viajar primero —dice ella.

—¿A dónde? —pregunto.

—Europa.

Tyler se ríe.

—Claro… porque todos tenemos dinero para eso.

—Podemos ahorrar —dice Sophie.

—O podemos quedarnos aquí y comer pizza.

Ander levanta su vaso de café.

—Ese es un buen plan también.

No puedo evitar reír.

Miro mis apuntes otra vez.

Las letras empiezan a mezclarse entre sí.

Historia, fechas, nombres… todo parece demasiado.

—Voy a reprobar —murmuro.

Sophie levanta la mirada.

—No vas a reprobar.

—Siento que mi cerebro ya no funciona.

Tyler señala su cabeza.

—Bienvenida al club.

—No ayudas —le dice Sophie.

Suspiro y cierro el cuaderno por un segundo.

—Este examen es demasiado difícil.

—Megan —dice Sophie—. Eres la persona más aplicada que conozco.

—Eso no significa que no pueda fallar.

Ander, que ha estado en silencio todo este tiempo, se inclina un poco hacia mí.

Debajo de la mesa siento su mano buscar la mía.

Entrelaza nuestros dedos suavemente.

Levanto la mirada hacia él.

Sus ojos azules están tranquilos.

Seguros.

—Vas a hacerlo bien —dice en voz baja.

—No lo sé.

Aprieta suavemente mi mano.

—Siempre lo haces.

Lo miro unos segundos.

Y de alguna manera…

mi pecho deja de sentirse tan apretado.

—Gracias —susurro.

Él sonríe un poco.

—Además —añade—, si repruebas…

—¿Sí?

—Estudiaré contigo todo el verano.

Tyler levanta la cabeza.

—Eso suena más como un castigo para él.

No puedo evitar reír.

Y de repente…

el examen ya no parece tan aterrador.

El timbre de la escuela suena por toda la cafetería.

Todos empiezan a levantarse.

—Hora del examen —dice Tyler dramáticamente.

—Deja de actuar como si fueras a la guerra —dice Sophie.

Recojo mis cuadernos y los guardo en mi bolso.

—Nos vemos después —dice Ander.

Antes de irme, vuelve a tomar mi mano por un segundo.

—Vas a hacerlo bien.

Le sonrío.

—Eso espero.

Sophie y yo caminamos por el pasillo lleno de estudiantes que corren a sus salones.

Después de unos segundos de silencio, Sophie habla.

—Oye, Megan.

—¿Sí?

Ella duda un momento.

—¿Sabes si Tyler… tiene novia?

La miro sorprendida.

—¿Tyler?

—Sí.

Sonrío un poco.

—No que yo sepa.

Sophie intenta parecer casual, pero claramente está nerviosa.

—Ah.

La miro con una pequeña sonrisa.

—¿Por qué?

—Solo preguntaba.

—Claro.

—En serio.

—Sophie…

Ella suspira.

—Está bien.

La miro divertida.

—¿Te gusta?

Sus mejillas se ponen un poco rojas.

—Tal vez.

No puedo evitar reír.

—Eso no me lo esperaba.

—No te burles.

—No me burlo.

Seguimos caminando por el pasillo.

—Tyler es… divertido —dice ella.

—Eso es una forma amable de decir que es un desastre.

Sophie sonríe.

—Un desastre divertido.

Llegamos frente a nuestro salón.

Antes de entrar la miro otra vez.

—Bueno…

—¿Qué?

—Creo que le gustas.

Sus ojos se abren.

—¿En serio?

Me encojo de hombros.

—Nunca lo había visto prestar tanta atención a alguien.

Sophie sonríe un poco.

Y justo en ese momento el profesor abre la puerta.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.