Dios… hoy es la graduación.
Y estoy demasiado nervioso.
Nunca pensé que algo así me pondría así de tenso. He jugado finales de hockey con todo el mundo mirándome y jamás sentí este nudo en el estómago.
Pero hoy… es diferente.
Megan se fue con Sophie a la peluquería hace unas horas, así que estoy en mi apartamento con Tyler.
Tyler está sentado en el sofá comiendo papas fritas como si hoy fuera un día completamente normal.
—¿Puedes dejar de caminar así? —dice mirándome.
—¿Así cómo?
—Como si estuvieras esperando que te den una sentencia de muerte.
Lo ignoro y sigo caminando por la sala.
—No estoy nervioso.
—Claro que sí —se ríe—. Llevas diez minutos caminando en círculos.
Me dejo caer en la silla frente a él.
—Es la graduación.
—Sí, genio. Ya lo sabemos.
—Es… importante.
Tyler me mira con una sonrisa burlona.
—¿Es por Megan?
Lo miro.
—¿Qué?
—Estás nervioso porque la vas a ver vestida para la graduación.
Suelto una risa.
—No digas tonterías.
Tyler levanta las manos.
—Solo digo que si ya te vuelves loco cuando usa uno de tus suéteres… hoy probablemente te dé un infarto.
Antes de que pueda responder, mi celular vibra.
Megan.
Abro el mensaje.
“¿Estás listo para verme increíble?”
No puedo evitar sonreír.
Le respondo rápido.
“Siempre te ves increíble.”
A los pocos segundos llegan tres puntitos.
“Eso no responde mi pregunta.”
“Sí, estoy listo.”
Tyler me observa.
—¿Te escribió tu esposa?
—No es mi esposa.
—Todavía.
Le lanzo una almohada.
—Cállate.
Tyler se ríe.
—Solo digo que ustedes dos parecen un matrimonio de cuarenta años.
—Tenemos dieciocho.
—Exacto.
Justo en ese momento vuelvo a mirar el teléfono.
Otra foto de Megan aparece en la pantalla.
La abro.
Y literalmente dejo de respirar.
Megan está frente a un espejo con Sophie detrás.
Lleva un vestido elegante color claro que se ajusta a su cuerpo de una forma que debería ser ilegal.
Su cabello cae en ondas suaves sobre sus hombros.
Y está sonriendo.
—¿Qué pasó? —pregunta Tyler.
Le muestro la pantalla.
Tyler silba.
—Ok… sí.
—¿Sí qué?
—Entiendo por qué estás nervioso.
Sigo mirando la foto.
Megan es… increíble.
Hermosa.
Perfecta.
Y es mi novia.
Mi celular vibra otra vez.
“¿Y?”
Escribo de inmediato.
“Si alguien te mira demasiado lo golpeo.”
Tyler se ríe fuerte cuando lo lee.
Segundos después llega su respuesta.
“Relájate, Ander.”
Sonrío.
Pero sé que no estoy bromeando.
Porque cada vez que Megan entra a un lugar… todo el mundo la mira.
Y hoy…
Hoy será peor.
Tyler se levanta del sofá.
—Bueno, Romeo. Tenemos que irnos o llegaremos tarde a nuestra propia graduación.
Asiento y tomo mi chaqueta.
Mientras salimos del apartamento no puedo evitar pensar en algo.
Graduación.
Universidad.
Un nuevo comienzo.
Y lo único que tengo claro de todo eso…
Es que quiero a Megan en cada parte de mi futuro.
Salimos del apartamento y conducimos hasta la escuela. Desde varias calles antes ya se ve el movimiento. Autos estacionados, familias caminando con flores, cámaras, globos… todos sonriendo.
Es extraño.
Hace cuatro años entrar aquí era solo otro día de clases.
Hoy… es el final de todo.
Estacionamos y caminamos hacia el campo donde será la ceremonia. Hay una gran tarima al frente con las sillas alineadas para todos los graduados. Las familias están en las gradas.
Busco con la mirada entre la multitud.
—¿A quién buscas? —pregunta Tyler.
—A Megan.
—Obvio.
Pero antes de encontrarla veo algo que no esperaba.
Mi mamá.
Está sentada en las gradas.
Cuando nuestras miradas se cruzan, ella sonríe inmediatamente.
A su lado está Nelson… y Jack.
Nelson levanta la mano saludándome con una sonrisa tranquila y Jack hace un gesto de saludo con la cabeza.
No puedo evitar sonreír un poco.
Camino hacia ellos.
—¡Ander! —dice mi mamá levantándose.
Me abraza fuerte.
—Estoy muy orgullosa de ti.
—Gracias, mamá.
Nelson me da una palmada en el hombro.
—Felicidades, chico.
—Gracias.
Jack sonríe.
—Supongo que hoy el famoso jugador de hockey se gradúa.
—Supongo.
Mi mamá mira detrás de mí.
—¿Y Megan?
Justo cuando va a terminar la frase, Tyler silba bajo.
—Wow.
Volteo.
Y ahí está.
Megan camina hacia nosotros junto a Sophie.
Por un segundo todo el ruido alrededor desaparece.
Lleva un vestido elegante color crema que se mueve suavemente con cada paso. Su cabello cae en ondas suaves sobre sus hombros y el sol ilumina su sonrisa.
Se ve…
Dios.
Se ve increíble.
Sophie también viene arreglada, hablando emocionada mientras caminan.
Cuando Megan me ve, sus ojos se iluminan.
—Ander.
Se acerca a mí y me abraza.
No me importa que todo el mundo esté mirando.
—Estás hermosa —le susurro.
Ella se ríe suavemente.
—Tú también te ves bien.
—Eso es imposible comparado contigo.
Megan saluda a mi mamá.
—Hola, señora Reed.
Mi mamá la abraza inmediatamente.
—Megan, estás preciosa.
—Gracias.
Nelson también la saluda con amabilidad y Jack hace un pequeño gesto cordial.
—Felicidades —dice él.
—Gracias.
En ese momento escucho otra voz.
—Megan.
Nos giramos.
Su mamá camina hacia nosotros con una sonrisa enorme y un ramo de flores en la mano.
Megan corre a abrazarla.