Jugada Prohibida

Capítulo 31

Narrado por Megan

Oficialmente hemos entrado a la universidad.

Todavía me cuesta creerlo.

El campus es enorme. Hay estudiantes caminando por todas partes con cajas, maletas, mapas en la mano y caras nerviosas. Todo se siente nuevo, emocionante… y un poco aterrador.

—Este lugar es gigantesco —murmuro mientras miro uno de los edificios enormes frente a nosotros.

Ander está a mi lado, con una de mis maletas en la mano.

—Te acostumbrarás.

—Eso dices tú.

Él sonríe.

—Porque es verdad.

Respiro profundo.

Universidad.

Nueva etapa.

Lo bueno de todo esto es que Ander ya está buscando un apartamento para nosotros.

Pero mientras lo encuentra, cada uno tendrá su propio dormitorio en la universidad.

No es lo que habíamos imaginado… pero es temporal.

—Prometo que será solo por unas semanas —me dijo ayer.

—Más te vale —le respondí riendo.

Ahora caminamos hacia los dormitorios.

El edificio de chicas está al otro lado del campus, así que en algún momento tendremos que separarnos.

No me gusta mucho esa idea.

Ander deja mi maleta frente a la puerta del edificio.

—Bueno… supongo que este es el momento.

—Supongo.

Nos miramos unos segundos.

Todavía se siente raro saber que no dormiremos en el mismo lugar.

Ander nota mi expresión.

—Oye.

Levanto la mirada.

—Es temporal.

—Lo sé.

—Además… —sonríe— estoy a cinco minutos caminando.

—Eso también es cierto.

Se acerca un poco más.

—Y pienso visitarte mucho.

—¿Ah sí?

—Mucho.

Río suavemente.

—Eres terrible.

—Pero me amas.

—Eso también es cierto.

Ander toma mi mano y besa suavemente el anillo en mi dedo.

—Nos vemos esta noche.

—¿Ya tienes planes?

—Siempre tengo planes contigo.

Sonrío.

—Está bien.

Tomo mi maleta.

Pero antes de entrar, me giro hacia él otra vez.

—Ander.

—¿Sí?

—Esto da un poco de miedo.

Él camina hacia mí otra vez y coloca una mano en mi cintura.

—A mí también.

—¿En serio?

—Claro.

Besa mi frente.

—Pero mientras estemos juntos… todo va a salir bien.

Mi corazón se calma un poco.

—Te veo esta noche.

—Cuenta con eso.

Entro al edificio.

El lugar está lleno de chicas hablando, riendo y moviendo cajas.

Todo es nuevo.

Todo es diferente.

Pero mientras subo las escaleras hacia mi dormitorio, miro el anillo en mi dedo una vez más.

Y sonrío.

Porque aunque todo esté cambiando…

Hay algo que sigue siendo completamente seguro.

Ander y yo.

Subo las escaleras arrastrando mi maleta hasta el segundo piso.

El pasillo está lleno de ruido: puertas abriéndose, chicas riendo, música sonando desde algún dormitorio.

Busco el número de mi habitación.

Respiro profundo antes de abrir la puerta.

Cuando entro, veo a una chica sentada en una de las camas. Está acomodando libros en una pequeña repisa junto a la ventana.

Tiene el cabello castaño recogido en una trenza desordenada y usa unos lentes redondos. Levanta la mirada cuando me escucha entrar.

Y sonríe.

—¡Hola! —dice con energía—. Tú debes ser Megan.

Parpadeo un poco sorprendida.

—Sí… ¿cómo lo sabes?

—Porque soy tu compañera de habitación.

Se levanta y camina hacia mí.

—Soy Lily.

Estrecha mi mano con entusiasmo.

—Mucho gusto.

—Igualmente.

Dejo mi maleta junto a la cama vacía.

—Espero que no te moleste que haya elegido la cama junto a la ventana —dice—. Me gusta leer con luz natural.

Sonrío.

—No, está perfecto.

Miro los libros que estaba acomodando.

Hay novelas por todas partes.

—¿Te gusta leer?

Lily abre mucho los ojos.

—¿Te gusta respirar?

No puedo evitar reír.

—Entonces sí.

—Soy una adicta a los libros —dice orgullosa.

—Yo también.

Lily se queda quieta un segundo.

—Espera.

Me señala.

—No me digas…

—¿Qué?

—¿Estudias literatura?

Mis ojos se iluminan.

—Sí.

Ella da un pequeño salto emocionado.

—¡No puede ser!

—¿Qué?

—¡Yo también!

Ahora soy yo quien se ríe.

—Entonces supongo que vamos a llevarnos bien.

—Oh, definitivamente.

Lily se deja caer en su cama.

—Esto es perfecto. Necesitaba una compañera que entendiera mis ataques emocionales cuando un personaje muere en un libro.

—Te entiendo completamente.

—Bien.

Se inclina un poco hacia mí con curiosidad.

—Ahora cuéntame algo importante.

—¿Qué cosa?

—¿Tienes novio?

No puedo evitar sonreír.

Levanto un poco mi mano mostrando el anillo.

—Algo así.

Lily abre los ojos como platos.

—Espera.

Se levanta de un salto.

—¿ESTÁS COMPROMETIDA?

Me río.

—Sí.

—Dios mío.

Se acerca como si estuviera examinando una obra de arte.

—Tu vida ya es más interesante que cualquier novela.

—No exageres.

—No exagero.

Se deja caer en la cama otra vez.

—Bienvenida a la universidad, Megan.

Lily y yo seguimos sentadas en nuestras camas hablando de libros.

—Te juro que lloré tres días cuando murió ese personaje —dice Lily dramáticamente.

—¡Yo también! —respondo riendo.

En ese momento la puerta de la habitación se abre.

Las dos levantamos la mirada.

Una chica entra arrastrando una maleta negra.

Tiene el cabello negro largo, ojos verdes muy intensos y un cuerpo precioso: cintura marcada, abdomen plano y curvas en los lugares correctos. No es delgada como modelo, pero tiene una figura increíble.

Se detiene al vernos.

—Oh… hola.

Sonríe un poco.

—Supongo que ustedes son mis compañeras.

Lily se levanta enseguida.

—¡Sí! Hola. Soy Lily.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.