Jugada Prohibida

Capítulo 32

No puedo creer que Scarlett esté frente a mí.

De todas las personas que podían aparecer en esta universidad… tenía que ser ella.

Scarlett.

Mi exnovia.

Duramos tres años juntos.

Tres años de mi vida.

Y luego, de un día para otro, todo terminó.

O mejor dicho… nunca terminó realmente.

Porque cuando mi padre decidió que nos mudaríamos, yo simplemente… me fui.

Sin despedidas.

Sin explicaciones.

Sin una conversación final.

Fui un cobarde.

Scarlett sigue parada frente a la puerta del dormitorio de Megan, con los brazos cruzados y esos ojos verdes mirándome como si estuviera recordando exactamente lo mismo que yo.

Detrás de ella, Megan me observa confundida.

—¿Se conocen? —pregunta otra vez.

Trago saliva.

—Sí.

Scarlett suelta una pequeña risa sin humor.

—Vaya respuesta tan completa.

—Scarlett…

—¿Qué? —me interrumpe—. ¿Vas a fingir que fuimos compañeros de clase o algo así?

Megan frunce el ceño.

—Ander…

Paso una mano por mi cabello.

Esto es un desastre.

—Scarlett y yo… —empiezo.

Ella termina la frase por mí.

—Fuimos novios.

El silencio cae sobre la habitación.

Lily abre los ojos como si estuviera viendo el mejor drama de su vida.

Pero yo solo estoy mirando a Megan.

Porque lo último que quiero es ver esa expresión en su rostro.

—¿Novios? —dice ella finalmente.

Scarlett asiente.

—Tres años.

Megan me mira otra vez.

—¿Tres años?

Dios.

—Megan, yo…

Scarlett deja escapar otra risa suave.

—Tranquilo, Reed.

Se apoya contra el marco de la puerta.

—No te preocupes, no vine a arruinar tu vida.

Sus ojos pasan de mí al anillo en la mano de Megan.

Y entonces levanta una ceja.

—Vaya… eso fue rápido.

Megan baja la mirada hacia su anillo.

Y puedo ver cómo su mente empieza a llenar espacios que yo nunca le conté.

Genial.

Exactamente lo que no quería que pasara.

—Megan —digo dando un paso hacia ella—. Te lo puedo explicar.

Scarlett suspira.

—Sí, Ander.

Se gira hacia el pasillo.

—Deberías hacerlo.

Antes de que sea demasiado tarde.

La puerta se cierra detrás de Scarlett cuando sale al pasillo.

El silencio que queda en la habitación es mucho peor.

Lily mira a Megan.

Luego a mí.

Luego otra vez a Megan.

—Ok… —dice lentamente— creo que voy a… ir por café.

Nadie responde.

Ella toma su celular y prácticamente huye de la habitación.

Ahora solo quedamos Megan y yo.

Megan está de pie frente a su cama, mirándome como si estuviera intentando entender algo que no encaja.

—Tres años —dice finalmente.

Paso una mano por mi cabello.

—Megan…

—Tres años, Ander.

Asiento lentamente.

—Sí.

—Y nunca me lo dijiste.

—No era importante.

Ella suelta una pequeña risa incrédula.

—¿No era importante?

—No en mi vida ahora.

—Pero claramente fue importante en algún momento.

No respondo.

Porque la respuesta es obvia.

Megan cruza los brazos.

—¿Por qué nunca me hablaste de ella?

—Porque se acabó.

—¿Se acabó? —repite—. ¿Así nada más?

Trago saliva.

—Cuando mi papá decidió mudarnos… yo me fui.

Ella me mira fijamente.

—¿Y?

—Y no volvimos a hablar.

—¿Eso significa que terminaron?

El silencio entre nosotros dura demasiado.

Megan baja lentamente los brazos.

—Oh.

Mierda.

—Megan, escucha…

—No —dice levantando una mano— espera.

Se pasa una mano por el cabello, claramente intentando procesar todo.

—¿Estás diciéndome que nunca terminaron realmente?

—Fue hace años.

—Eso no responde mi pregunta.

La miro.

—No.

Sus ojos se abren un poco.

—Ander…

—Megan, para mí terminó el día que me fui.

—Pero para ella tal vez no.

No digo nada.

Porque sé que tiene razón.

Megan mira hacia la puerta por donde Scarlett salió hace unos segundos.

Luego vuelve a mirarme.

—¿Sabía que estabas comprometido?

—No.

—Genial.

Se deja caer en la cama.

—Simplemente perfecto.

Me acerco un poco.

—Megan…

—¿Qué?

—Nada de esto cambia lo que siento por ti.

Ella me mira.

—No lo sé.

Mi estómago se aprieta.

—Claro que sí.

—Ander, acabo de enterarme de que tu exnovia de tres años ahora vive en mi habitación… y que técnicamente nunca terminaron.

Cuando lo dice en voz alta suena aún peor.

—No significa nada.

Ella suspira.

—Tal vez para ti no.

Megan vuelve a mirar el anillo en su mano.

Y por primera vez desde que se lo puse…

no parece tan feliz de verlo.

—Creo que necesito un minuto para pensar.

Mi pecho se aprieta.

—Megan—

—Por favor.

La palabra es suave, pero firme.

—Solo… dame un momento.

Me quedo quieto unos segundos.

Luego asiento.

—Está bien.

Camino hacia la puerta.

Pero antes de salir, la miro una vez más.

Ella sigue sentada en la cama, mirando su mano.

El anillo.

El mismo anillo que hace unas horas la hacía sonreír.

Ahora parece pesarle.

Y por primera vez desde que llegamos a esta universidad…

tengo la horrible sensación de que acabo de empezar a arruinarlo todo.

Camino por el pasillo del edificio con la cabeza hecha un desastre.

No puedo creer lo que acaba de pasar.

De todas las habitaciones del campus… Scarlett tenía que terminar en la de Megan.

Perfecto.

Simplemente perfecto.

Salgo del edificio y saco el celular del bolsillo.

Solo hay una persona con la que puedo hablar ahora mismo.

Marco el número.

Tyler contesta después de unos segundos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.