Jugada Prohibida

Capítulo 33

Ya es de noche.

Lily está sentada en su cama leyendo y Scarlett está en su escritorio mirando algo en su laptop.

Yo llevo casi una hora mirando el techo.

Pensando.

Demasiado.

No puedo sacar de mi cabeza la escena de esta tarde.

La puerta abriéndose.

Scarlett diciendo su nombre.

Y Ander mirándola como si hubiera visto un fantasma.

Tres años.

Tres años juntos.

Aprieto un poco los dedos.

El anillo sigue en mi mano, pero ahora se siente diferente.

No porque ya no lo quiera.

Sino porque mi cabeza está llena de preguntas.

—¿Estás bien? —pregunta Lily desde su cama.

La miro.

—Sí.

—No parece.

Suspiro.

—Solo estoy pensando.

Scarlett no levanta la mirada de su laptop, pero sé que está escuchando.

—¿Vas a hablar con él? —pregunta Lily.

La pregunta se queda flotando en el aire.

Miro la ventana unos segundos.

Luego tomo mi chaqueta.

—Sí.

Scarlett finalmente levanta la mirada.

Nuestros ojos se cruzan por un segundo.

Su expresión es tranquila, pero imposible de leer.

—Supongo que es lo mejor —dice.

No respondo.

Tomo mi celular y salgo de la habitación.

El pasillo está mucho más silencioso que hace unas horas.

Bajo las escaleras y salgo del edificio.

La noche está fresca y el campus casi vacío.

Camino hacia el edificio de dormitorios de chicos.

Cinco minutos.

Eso fue lo que Ander dijo.

Cinco minutos caminando.

Nunca pensé que cinco minutos pudieran sentirse tan largos.

Llego al edificio y entro.

El lugar huele a pizza y desorden.

Subo las escaleras y busco el número que Ander me mandó hace unas horas.

Me detengo frente a la puerta.

Mi corazón late más rápido.

Levanto la mano.

Y toco.

Unos segundos después la puerta se abre.

Ander aparece frente a mí.

Su expresión cambia cuando me ve.

—Megan.

Por un segundo ninguno dice nada.

—¿Podemos hablar? —pregunto.

Ander asiente inmediatamente.

—Claro.

Se hace a un lado para que entre.

Cierro la puerta detrás de mí.

El dormitorio es pequeño, pero bastante ordenado.

Tyler está sentado en una silla con su celular en la mano.

Levanta la mirada.

—Oh.

Se levanta rápidamente.

—Creo que voy a… salir.

Pasa al lado de mí y le da una pequeña palmada en el hombro a Ander antes de irse.

La puerta se cierra.

Ahora estamos solos.

Ander me mira con atención.

—¿Estás bien?

No respondo de inmediato.

Solo lo miro.

—Necesito entender algo.

—Lo que quieras.

Respiro profundo.

—¿La amaste?

El silencio llena la habitación.

Ander tarda unos segundos en responder.

—Sí.

Mi corazón se aprieta un poco.

—Fueron tres años.

Asiento lentamente.

—Entonces dime algo más.

Lo miro directo a los ojos.

—¿Por qué nunca me hablaste de ella?

Ander pasa una mano por su cabello, claramente nervioso.

—No sé qué decirte que no suene mal.

Lo miro en silencio.

—Inténtalo.

Suspira.

—Sí, la amé. Fueron tres años de mi vida.

Bajo la mirada por un segundo.

Pero entonces él se acerca un poco más.

—Pero cuando te conocí… todo cambió.

Levanto la mirada.

—¿Cómo que cambió?

—Todo mi pasado dejó de importar.

Su voz es tranquila, pero firme.

—No porque no haya existido… sino porque ya no significaba lo mismo.

Traga saliva.

—Megan, cuando te conocí en esa fiesta… cuando me besaste y me pediste que fingiera ser tu novio…

Una pequeña sonrisa aparece en su rostro.

—Ese fue el día en que todo empezó a ser diferente para mí.

Lo miro sin decir nada.

—Al principio pensé que eras una distracción —continúa—. Algo que no debía pasar.

—¿Y ahora?

—Ahora sé que eres lo mejor que me ha pasado.

Mi pecho se aprieta.

Ander toma suavemente mi mano.

—No te hablé de Scarlett porque en mi cabeza… esa historia ya estaba cerrada.

Mira el anillo en mi dedo.

—Lo único que importa ahora eres tú.

Sus dedos aprietan un poco los míos.

—Estoy enamorado de ti desde el primer día que te vi.

Mi corazón late más rápido.

—Desde esa maldita fiesta en la que apareciste y cambiaste todo.

Sonríe un poco.

—Y no voy a dejar que nada arruine lo que tenemos.

Levanta mi mano y besa suavemente el anillo.

—Porque quiero casarme contigo.

El silencio llena la habitación por un momento.

Y siento que todo el nudo que tenía en el pecho empieza a aflojarse.

Siento que mis ojos empiezan a arder.

Intento mantener la calma, pero de repente las lágrimas empiezan a caer.

Me cubro la cara un segundo.

—Lo siento… —murmuro entre risas nerviosas y lágrimas—. No sé por qué me sentí tan mal.

Ander frunce el ceño inmediatamente y se acerca más.

—Amor…

Sus manos se posan suavemente en mis brazos.

—Es normal.

Niega un poco con la cabeza.

—Acabas de descubrir algo de mi pasado, es lógico que te afecte.

Me seco las lágrimas con la manga de mi chaqueta.

—Me sentí… estúpida por un momento.

—No digas eso.

—Es que todo pasó tan rápido.

Ander suspira suavemente y me abraza.

Apoyo la cabeza en su pecho.

Después de unos segundos me separo un poco, intentando recuperar la calma.

Entonces noto que Ander baja la mirada.

Directo a mi abdomen.

Levanto una ceja.

—¿Qué miras?

Él inclina un poco la cabeza, pensativo.

—Una pregunta.

—¿Qué?

—¿No será que estás embarazada y estás hormonal?

Lo miro completamente incrédula.

—¿Qué?

Ander se encoge de hombros con una pequeña sonrisa.

—Solo digo.

Le doy un pequeño golpe en el brazo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.