2020 — Presente
Mi nombre es Lucía.
Antes era una chica feliz, llena de sueños, ambiciones y una vida que creía perfecta. Ahora soy lo más parecido a un zombi.
Llevo dos años secuestrada.
Mis padres permitieron que unos hombres me llevaran para saldar una deuda relacionada con drogas. Desde entonces, mi vida dejó de pertenecerme.
Mi mirada permanece fija en el techo mientras lágrimas silenciosas resbalan por mis mejillas. A veces pienso que esto es un castigo. Tal vez el karma realmente existe.
Antes era una chica egocéntrica. Me burlaba de quienes tenían defectos, de quienes consideraba inferiores a mí. Disfrutaba humillar a otros junto a mis amigas, creyendo que jamás habría consecuencias.
Recuerdo cómo algunas de mis víctimas me decían que la vida se encargaría de devolverme todo el daño que hacía.
Pero yo solo me reía.
Seguía destruyendo personas como si nada importara, haciendo y deshaciendo a mi antojo.
Nunca imaginé que, de un día para otro, todo cambiaría para mí.