2020
Desde aquel día comenzó mi verdadero infierno.
Tal vez esto sea el karma devolviéndome cada una de las cosas horribles que hice en el pasado. Me arrepiento de los insultos, de las humillaciones y del dolor que provoqué. Ahora entiendo lo que sentían las personas a las que destruía solo por diversión.
Pero esto...Esto es mucho peor.
A veces preferiría volver a aquella casa pequeña y destrozada donde vivía con mis padres antes que seguir encerrada aquí, rodeada de lujos que alguna vez soñé tener, porque sí, ahora tengo dinero, ropa cara y una habitación enorme, pero nada de eso importa cuando tu vida deja de pertenecerte.
No puedo dormir sin que los recuerdos me persigan. Los rostros de las personas que me han obligado a lastimar aparecen cada noche en mi cabeza, observándome como fantasmas imposibles de callar.
Me odio. Odio en lo que me han convertido.
Muchas veces pensé en acabar con todo, pero ni siquiera tengo el valor suficiente para hacerlo.
Me levanto lentamente de la cama y camino hasta el espejo, la persona que veo reflejada allí ya no soy yo. Mis ojos, que alguna vez tuvieron brillo, ahora están vacíos. Mi cabello negro, que antes caía hasta mi cintura, apenas llega a mi nuca y permanece descuidado y sin vida. Mi cuerpo está lleno de marcas, cicatrices y moretones imposibles de esconder.
Estoy tan delgada que mis costillas se notan. Qué irónico. Antes habría amado verme así.
Ahora lo único que deseo es poder comer sin miedo, sin restricciones, sin tener que sobrevivir con las pocas cosas que me dan para mantenerme viva.
Observo mis manos temblorosas. Las heridas en mi piel cuentan historias que jamás podré olvidar. Los golpes se volvieron parte de mi rutina. Algunas veces usan puños, otras objetos. Otras veces el daño no deja marcas visibles, pero rompe algo dentro de mí.
Poco a poco fueron destruyéndome hasta convertirme en alguien que apenas reconozco. Incluso me arrebataron la posibilidad de tener un futuro normal. Después de tantas violaciones y de tantas veces obligarme a perder aquello que llevaba dentro de mí, terminé quedando estéril.
Recuerdo perfectamente el día en que me lo dijeron. Lloré durante horas. Días. Semanas enteras. Ya nada me importaba. Ni los gritos, ni el dolor, ni el miedo. Era como estar muerta mientras seguía respirando.
Han pasado ya dos años desde que llegué aquí. Dos años en los que se encargaron de romper mi alma pedazo por pedazo y aunque este lugar parezca una jaula de lujo, sigue siendo una prisión.
A veces quisiera olvidar todo. Las noches interminables, el sufrimiento, los recuerdos, las voces, pero sé que nunca podré hacerlo, porque no importa a dónde vaya, los demonios que viven en mi cabeza siempre encontrarán la forma de seguirme.
Ya no quiero ser la chica cruel que fui antes.
Ya no quiero ser esta versión rota de mí.
Solo quiero empezar de nuevo.