¿ La amante del jeque? ¡jamas!

1 Sin opciones

Candela Batista

 

Aún no comprendo por qué las personas traen al mundo hijos que no pueden cuidar o saben que los maltrataran, yo no sería capaz, siento que el sexo no es una obligación y si no lo puedes practicar con respeto a ti y a la vida de un ser inexistente es mejor no hacerlo.

Mi vida es un desastre y no hay otra forma de llamarla, a veces pienso que Dios permitió que yo llegara a este mundo solo a sufrir y que los que debían cuidarme y protegerme se aprovecharían de mí como si no fuera sangre de su sangre.

—La unica opción que tienes es bailar para los hombres de mi club, ellos pagan bien y podrás salir de la deuda o simplemente nos quedamos con tu hermana, tú decides, quizas ahora no me sirva de mucho, pero en unos años será otra la historia esta rechula y se parece a su madre igual que tú—escuchar eso de ese maldito, me dejo fuera de base.

Mi tonta madre se le ocurrió la brillante idea de tener una hija con un maldito delincuente, el cual solo la uso como su puta, ahora que le debe hasta el alma le ofreció a su hija; sin embargo, este no le interesa en lo absoluto cuidar una niña la cual es su propia hija, sino que me quiere a mí en su club para desnudarme a los hombres, debería decir que no y seguir con mis estudios, no obstante el amor por mis hermanos me lo impide.

De no aceptar mi madre irá a la cárcel y ellos quedarán en manos de la persona equivocada, temo que los dañen física o sexualmente.

La ley solo es para quienes tienen dinero o conocen políticos, pero a personas como nosotros que somos nada nos tratan peor que la misma basura.

—Si acepto será solo por dos años, no me acostaré con los clientes y nos dejarás en paz, siempre dices que eres un hombre de palabra, asi que prometérmelo delante de todos estos testigos—expongo y él mira a su alrededor y asiente.

Más de 6 personas son testigos y aunque no es una garantía en absoluto, tampoco es como que tenga muchas opciones.

Sé que he vendido mi alma al diablo estos próximos dos años pero sé defenderme y no le tengo miedo a nadie.

Mi nombre representa mucho mi personalidad, cuando mi madre decidió ponerme Candela no sé qué tenía en la cabeza, es un nombre extraño y por demás deja mucho que desear, sin embargo, le veo por el lado bueno y positivo.

Si me buscan el lado malo puedo provocar un incendio con una sola mirada, mientras que si, por lo contrario, buscan mi lado bueno y tierno, puedo llegar a ser una cálida fogata que les cubre del frío y le brinda cobijo.

—Te has ganado el premio a la madre del año, hoy es mi cumpleaños número 18 y en vez de estarlo celebrando con mis amigos siendo una adolescente normal tendré que ir a exhibir mi cuerpo dejando en alto que soy hija de una puta...—ella me hizo callar con una bofetada y sonrei sin ganas, sus golpes eran una constante en mi vida desde que recuerdo y no me causaban el más mínimo dolor incluso podría decir que era indiferente a ellos.

—Eres mi hija, me debes la vida y…

—Me puedes golpear las veces que quieras, pero no dejas de ser una puta que le interesa más una verga y sus drogas que sus propios hijos y para que te quede claro no te debo nada porque yo no te pedí nacer, usted sola me trajo a este mundo de mierda para servirle y ser una esclava a su merced—exclame airada.

—Puedes pensar lo que se te venga en gana, lo importante es que ahora podre seguir con mis gustos mientras tú trabajas con los grandes y nos mantienes a tus hermanos y a mí, esa es tu obligación como la mayor y debes agradecerme, pues tuve la opción de abortarte y no lo hice—quise reír y decirle que si sabía contar no contara conmigo, pero me aguante, pues no podía echar a perder mis planes.

Ya había hablado con una amiga que mi madre ni sabe de su existencia, me rento una habitación en su departamento y me iré allí con mis hermanos, como trabajaré de noche ella me ayudara con ellos vigilándolos mientras duermen y en el día podre cuidarlos, alimentarlos y asegurarme que estén bien.

La ventaja de que aún no vayan al colegio me ayuda bastante, Daniel tiene casi 4 años y Kaia 2 añitos, mi madre después de tenerme se hizo múltiples abortos para no tener más carga, pero con ellos fue diferente.

Se embarazó de Daniel pensando que su padre dejaría a su esposa y le daría su lugar, no obstante lo único que hizo fue dejarla a ella con un hijo a cuestas.

Con Kaia fue algo parecido, aunque con este le fue peor, mi hermana nació con abstinencia a las sustancias y pensé que moriría, pero ahora está muy bien.

Yo fui la que la cuido noche y día siendo una chica de 16 años, muchos pensaron que era mi bebe, pues mi madre ni se dignaba a ir a verla o llevarla a las consultas una vez estuvo de alta.

Mi padre nunca fue bueno, pero al menos hace un año vino a  mí diciéndome que tenía VIH, que moriría pronto y por ser su única hija me dejaría lo poco que tenía.

Eso se resumía  a un auto viejo y algunos dólares, los cuales me entregaron justo hoy al cumplir los 18 años; sin embargo, en vez de cantar cumpleaños feliz o comer pastel, iré a bailar donde unos babosos rabos verdes que me miraran como un objeto sexual.

 

Llego al club Deseos y miro a Juan en la puerta como si hubiera estado esperándome, no hago más que tragar grueso y entrar.

—Al fin llegas, pensé que romperías nuestro acuerdo—dice tomando mi mano y dándome una vuelta para observarme el culo.

—Yo soy una mujer de palabra, espero que tú también seas un hombre de palabra—él asiente y sonríe con picardía.

—Vamos dentro, imagino que sabes un poco de lo que te toca hacer, sin embargo, aún tienes unas horas para ensayar—asiento, él me hizo ver algunos videos que llevo cuando estaba con mi madre.

Me fui hoy mismo y ella ni se dio cuenta por no estar en la casa, la verdad no me sorprende y mucho menos me importa.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.