La chica de las Manzanas

Capítulo 23: Dos sueños en una misma estantería

La noticia se extendió rápidamente.

Marla Montero Lorenzo publicaría su primera novela.

Los vecinos del mercado fueron los primeros en celebrarlo.

Doña Carmen apareció con un pastel casero.

—¡Nuestra escritora!

Los vendedores aplaudieron mientras Marla, completamente sonrojada, intentaba agradecerles.

—Todo esto también es de ustedes. Si no hubieran cuidado mi puesto, quizá nunca habría terminado el libro.

Uno de los vendedores sonrió.

—Prométenos una cosa.

—¿Cuál?

—Cuando seas famosa, no dejes de vendernos una manzana de vez en cuando.

Marla soltó una carcajada.

—Eso jamás.

Un mes después, la editorial organizó una sesión de fotos para la portada.

Marla estaba muy nerviosa.

—No sé posar.

La fotógrafa sonrió.

—No necesito que poses.

Solo quiero que seas tú.

Le entregó una manzana roja.

—Sostén esto.

Marla la tomó entre sus manos.

Sin darse cuenta, sonrió con la misma dulzura con la que recibía a sus clientes en el mercado.

—¡Perfecto! —exclamó la fotógrafa mientras hacía varias fotos.

Adrián observaba desde un rincón con una sonrisa llena de orgullo.

Clara se acercó a él.

—Nunca la había visto tan feliz.

Adrián respondió sin apartar la vista de Marla.

—Porque por fin dejó de esconder quién es.

Semanas después llegó el gran día.

La librería estaba llena.

Había lectores esperando una firma de Marla.

Ella respiraba hondo una y otra vez.

—Tengo miedo de que nadie venga a mi mesa.

Adrián señaló discretamente la fila que se formaba frente a ella.

—Creo que llegaste tarde para preocuparte por eso.

Marla giró la cabeza.

Decenas de personas esperaban con su libro entre las manos.

Una niña de unos diez años fue la primera en acercarse.

—¿Me lo puede firmar?

Marla tomó el libro con cuidado.

—Claro.

—Quiero ser escritora cuando sea grande.

Marla sonrió con ternura.

Escribió una dedicatoria:

"Nunca dejes que el miedo decida por ti. Las historias más bonitas nacen cuando te atreves a creer en ti."

La niña abrazó el libro con fuerza.

—Gracias.

Cuando se marchó, Marla levantó la vista.

Adrián seguía allí, observándola.

Ella sonrió.

Él le guiñó un ojo.

No necesitaban palabras.

Ambos sabían que ese momento era el resultado de cada conversación, cada manzana compartida y cada sueño que habían decidido construir juntos.

Al finalizar la firma de libros, la gerente de la librería los llevó hasta un escaparate especial.

En el centro había dos novelas.

Una junto a la otra.

La chica de las manzanas, de Adrián Ferrer.

Y el primer libro de Marla.

Marla se quedó inmóvil.

—Míralos...

Adrián tomó su mano.

—Siempre soñé con ver uno de mis libros en una librería.

Jamás imaginé que el mayor orgullo sería verlo acompañado por el tuyo.

Marla apoyó la cabeza en su hombro.

—¿Sabes qué es lo más bonito?

—¿Qué cosa?

—Que nuestra historia empezó con una sola manzana...

Y ahora inspira a otras personas a creer en sus propios sueños.

Mientras ambos contemplaban sus libros en la misma estantería, ninguno imaginaba que una llamada inesperada estaba a punto de llevarlos a la aventura más grande de sus vidas: una invitación para recorrer varios países presentando sus novelas juntos. 🍎📚✈️




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