La chica del Bus

28. un Asalto y Desaparecidos

Troy

Ese beso me había bloqueado, el sabor a alcohol y el sabor agrio a tierra de lo que se sea que se estuvo fumando April, la alejo de mí y ella sonríe, le hago una sonrisa de boca cerrada y miro hacia la piscina, pero ya no veo a Paz, salgo al jardín, - ¿Podrías ahorrarte los detalles vanos y decirnos que paso? – dice mi estúpido amigo quien parece aburrido por mi narrativa.

 

- Empezare desde que ustedes pelearon en el parque, - digo mirando esta vez a Sky quien me observa luego de arropar a su gemela con una de sus mantas. – Okey, después que ustedes discutieron y por impulso le caí atrás para saber dónde iba; la seguí y llegamos a la fiesta de la casa de Bouggue, uno de los mejores amigos de Ricci, los peores de toda la clase de adictos fiesteros que se puedan imaginar.

 

- ¿Mi hermana en la casa de Francis Bouggue? – inquiere con extrema preocupación, - ¡Por Dios! Paz, dime ¿que no te metiste algo raro en el cuerpo?  

 

- Amor, puedes despertarla y ella necesita dormir, - le dice el tonto enamorado de mi hermano del corazón, - mejor vamos al lobby, - le dice y la toma del antebrazo para ayudarla, observo a la chica que está como muerta en la cama.

 

Salgo detrás de ellos y cierro la puerta posteriormente de mí, cuando bajamos a la sala Sky entra con varias tazas en una bandeja y las deja sobre la mesita de café que hay en la sala.

- Este de manzanilla y tilo con miel y tomillo para la resaca. 

- Gracias, -decimos los dos a la vez.

- Luego que se subió al taxi y llego a la casa del principal sub suministrador de la vanier college, se embriago en la piscina, bailo sobre el bar cuando pude despegarme a la chica que ni su nombre recuerdo bien y quise mirar ya no estaba allí, la busque en alguna de las habitaciones.

 

- ¿! ¿¡Qué!?  – grito su hermana atragantándose con el té que se estaba tomando, - cup, tos, tos, tos, - ¿qué hizo qué? – pregunto con voz muy fina.

- Ella no se fue sola, - digo y sus ojos se abren desmesuradamente, - estaba muy borracha para caminar sola, Salí a buscarla y le pregunté a varios de los que estaban mezclando me dijeron que la vieron subir con Mateo Sther, decidí subir a verificar    donde la llevaba.

- ¿De verdad vas a ese tipo de fiestas idiota? - me interroga Horton, - yo me encojo de hombros y prosigo con mi relato.

 

- Pude llegar a tiempo antes de que le inyectara algo, intento pelear conmigo pero al tener alcohol en su cuerpo estaba menos atento, aunque al ser atleta el alcohol es un poco más lento en hacer efecto, la saque de allí como pude, ya que pataleo como loca, me aruño, me abofeteo y tuve que cargarla como saco de papas para poder sacarla de la fiesta.

 

… -  tuve que caminar unas cuadras para poder llegar a mi auto debido a que había muchos autos estacionados en la acera de la casa de Ashton Faire; cuando la baje me abofeteo y eso no me lo esperaba.

 

- Eres un imbécil, ¡déjame en paz! – se iba a marchar, pero estaba muy mareada por todo lo que había tomado.

- Vamos Paz, entra al auto, - le pido soltando un suspiro de cansancio, - ya es tarde y deben de estar preocupados en tu casa.

- ¡Lár…ga… gate si quieres! – me grito soltándose de mi agarre. – tú y todos los idiotas de esa fiesta son iguales, unos imbéciles que no saben identificar a una chica que tiene un reflejo andante, tampoco saben valorar a una chica que los ama y que los valora; son tan ciegos que no ven para controlar sus impulsos salvajes, así que lárgate y déjame sola.

 

- No sabes cuánto me gustaría hacerlo, pero por más que sea un mujeriego imbécil no te dejaría aquí, eres la hermana de la novia de mi mejor amigo y él es como mi hermano. Así que entra al auto antes de que pase algo. – le pido como si presintiera que algo fuera a suceder.

 

- Es… está bien, - dice resignada y entra al auto en el asiento de copiloto, intenta halar el cinturón de seguridad, pero no lo consigue ya que sus manos están inutilizadas por los efectos del alcohol.

La ayudo a colocarse el cinturón cuando me subo al vehículo, enciendo el motor e inicio a conducir para llevarla a su casa.

- ¿Te llevo a tu casa? – pregunto mirándola por unos cortos segundos.

- No, - hipo, mejor llévame donde mi hermana. – Dice.

 

Me desvió para tomar la carretera hacia donde está la residencia de su hermana, no sé si sea conveniente que las juntes después de su enfrentamiento de esta tarde. -  Sigo con la narración.




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