La chica del Bus

5. Besos de Intercambio

Mientras tomaba las fotos de la habitación de Paz no puede evitar ver que tenía varias fotos de nosotras de nuestros cumpleaños las cuales eran diferentes a las que yo tenía, las fotos que tenía con sus amigos y con Alan, debía de tomar una idea con las fotos que tomara en los lugares donde le gusta ir con él y con sus amigos, así como de los deportes que tanto le gustan.

El Hockey es su preferido, y digamos que con eso conoció a Alan, en su último partido en la preparatoria.

- ¡Vamos Sky! no seas agua fiestas, por nuestro cumpleaños y la salida de la prepa... ¡Vámonos! - me decía hamaqueándome por el brazo poniendo pucheros graciosos, pero no quería de verdad que no.

- ¡Esta bien! - le grite soltándome. - ¡Si con eso me dejas de molestar!

- Aunque seas una sangrona, ¡Te Amo!

- ¡Si, si! como digas... pero Paz ¿de qué color será?

- ¿Qué te parece si lo hacemos de negro?

- Nop, busca otro color, el negro es muy fuerte.

- Esta bien, que tal caramelo.

Le dije que sí y me fui a mi estudio, ya papá me había armando junto a mamá y Paz el cuarto de diseño, desde pequeña me gustaba diseñar, algunas áreas de la casa fueron diseñadas por mí y eso alentó a mis padres a apoyarme, aunque tuviera que irme de casa, bueno no es que la McGill quedara tan lejos, pero estaba feliz de pertenecer a la universidad en donde estudio uno de los mejores diseñadores de la industria.

- ¡Cumpleaños a ti, cumpleaños a ti, cumpleaños a ustedes, cumpleaños Feliiiizzzzz!

- Despierten dormilonas, Vamos arriba... - nos pellizca a ambas. - ¡Vamos paz despierta!

- Papá soy Sky, deja ¡dormir!

- Perdona, pero quien las manda a tintarse el pelo del mismo color.

- Olvídalo. - dije mascullando sentándome en la cama para bajar los pies.

Recuerdo esa mañana cada vez que se acerca nuestro cumpleaños, recién cumplíamos diecisiete años y estábamos terminado la prepa, Paz había ido a un partido de Hockey con sus amigas mientras yo me fui con los míos que dicho sea de paso son todos hombres, bueno casi todos, porque estaba con nosotros mi amada Sumer.

- ¿Por qué no fuiste al juego de Hockey con Paz y las chicas?

- ¿Estás loca? - le pregunto mirándola a la cara, - esas chicas están derrámate, van a ver a los Volvos de la Técnica School porque les gusta un tal Alan Pround, pero él ni las pela.

- Lastima... - dijo. - Es un chico súper way. - ladee la cabeza mirándola sorprendida.

- ¡Espera! - Le dije alzando la mano, ¿es el mismo Alan Pround que habla con Paz? - Le interrogo esperando respuesta, no lo he visto, pero ella no deja de hablar de él ni con él.

- ¡Noo! - dijo mirándome sin creerlo. - Es el mismo, no hay ningún otro con ese apellido en todo Montreal, pero tu ¿cómo lo conoces?

- La pregunta es otra, - le inquirí. - ¿Cómo lo conoces tú?

- Es primo de Dimitri Frost, el mejor amigo de Ian.

- ¿De tu hermano? ¿De mi primo?

No lo podía creer, el destino estaba en favor de la loca de mi hermana gemela. Fuimos al club de Bowling y jugamos dos partidos con los chicos, luego fuimos a comer pizza y helados de La Diperie, son riquísimos sus helados.

Nuestro cumpleaños es el dos de julio y por eso lo celebramos con nuestros amigos en las vacaciones, pero este año fue diferente.

- Por fin llegaste, tengo que contarte algo.

- ¿Qué es? - Me tomo por el brazo y subimos, bueno... Ella subió a mí me arrastro. - ¿Me dices? ya estamos en tu habitación.

- Alan me invito a salir otra vez.

- ¿Como que otra vez? - pregunte, claramente no entendía nada.

- ¡Sí! dijo con voz infantil y los ojos brillantes, el día de nuestro cumpleaños salimos después del partido y la semana pasada también salimos e incluso nos encontramos cuando estaba en la universidad, estudiaremos en la misma.

- Wow, es increíble que hayas coincidido así con el chico que te gusta... - le dije alegre por ella. - Me está dando envidia.

- ¿Ya te ha besado? - Le pregunte, bastante curiosa.

- No... - si no lo hace hoy lo haré yo. ya no puedo esperar, me trae loca y la verdad según lo que hemos hablado le gustan las chicas que se dan a desear, pero que también toman la iniciativa.

- Lo digo y lo reitero, nuestros padres se equivocaron de nombre contigo. - Y me echo a reír junto con ella, que se tira a la cama haciéndome rebotar.

No me dijo cuándo ni dónde seria su cita, pero estaba segura que sería la mejor del mundo. Había pasado ya una semana de que me conto lo de su cita y lo que pretendía hacer.

- ¡Papá! - respondió desde el garaje. me acerque a este... - Voy a salir al chambly a tomar fotos.

- ¿Le dijiste a tu madre? - me pregunto sin mirarme, estaba muy concentrado mirando el motor de la camioneta.

- Mamá salió con Paz y no han vuelto, tu cena está dentro del microondas, la puedes calentar o comértela a temperatura y el smoothies está en la heladera.

- Esta bien. - dijo aun sin mirarme. - No vuelvas tarde.




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