La Chica Importada

“NUEVA ETAPA “

DEDICADO

nuevamente gracias a mi señor JESUCRISTO mi padre celestial por esta nueva oportunidad de poder llevar a cabo esta segunda novela, gracias por la habilidad que me concedes de poder escribir estas maravillosas historias y por la oportunidad que me das para hacer realidad mis más preciados deseos, a mis hijos Engerber Adrian, Suyerlin Adriana, Tiffany Crysmer, Jhosep Harold, Nayid Enrique y Khloe Gissel, les dedico esta obra, espero que para el público lector les sea de su agrado y que puedan tomar mucho de los temas como experiencias, a la madre de mis hijos mayores Suhey Carmona, a mi preciada amiga Norelgi Ramírez, a mis ex compañeros de primaria, Evelin Mendoza, Cowil Patiño, Carolina Bonillo, Mayerlin Pérez, Flor Villamizar, Leidy Carolina Blanco, a mi querida amiga Yanelys Briseño, Aida Hernández, cada una de ustedes que me han dejado un pedacito de un bonito recuerdo que me han servido de inspiración, para ustedes también va este preciado regalo, a Osmari Lores, la madre de mi precioso hijo Nayid en quien me inspiré para “la lista de cosas que siempre hemos querido hacer ” con quien tuve el privilegio de hacerla en mi vida real y que me dio la idea de poder insertarlas en algunos capítulos, a todos ustedes les dedico a LA CHICA IMPORTADA , hecha con mucho esmero y cariño.

A la memoria de Ana Gabriela Becerra…

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Lunes, 5:30 Am:, sentada frente a un espejo que decora una pared entera de su habitación se encuentra la joven Valentina Pimentel, cepilla su larga y hermosa cabellera de color castaño claro, se prepara para asistir a lo que será su primer día de clases., observa su reloj, nota que aún le sobra algo de tiempo, mientras, aprovecha para darse un ligero toque de maquillaje sobre su delicado rostro, su espejo refleja detrás de su silueta un almanaque del que fue marcando día tras día y que hasta la fecha le recordaba que a la fecha estaba cumpliendo siete meses de haber llegado a lo que ahora es su nuevo hogar, la ciudad de caracas- Venezuela., le ha costado un poco adaptarse en un país que a pesar de ser su cuna natal le resulta ser un lugar nuevo y desconocido, tenía escasos siete años de edad cuando junto a sus padres emigraron hacia México, a la ciudad de Chapultepec para debutar como empresarios, es por eso que le son escasos los recuerdos de la ciudad de Caracas, aquella ciudad que la vio nacer, vivió una década en ciudad de México, donde a través del tiempo que estuvo en este hermoso lugar logro ganar un gran círculo de amistades y donde inevitablemente copio ese acento típico de ese país norteamericano, lo que dificultó a sus allegados poder creerle que no era extranjera y que nada tenía que ver con ese país que la adoptó por una década.

Todo inicio con un cambio drástico en la vida de su familia, cuando un aparatoso accidente automovilístico le arrebato la vida a su padre, justo en el mejor momento de su vida empresarial, donde su carrera como arquitecto le ayudo a catapultar su empresa constructora al éxito y donde llego a ser una de las mejores en ese país, después de ese duro momento, su madre Valeria Hospin pasó a tomar las riendas de esa empresa ocupando el lugar de su esposo, al poco tiempo de dar inicio la nueva gerencia, un grupo de empresarios interesados en sacar del mercado a esa dura competencia, vincularon las funciones de la constructora con hechos de corrupción, esto ocasionó que se abriera una investigación, ocasionando un bloqueo en las finanzas de la empresa, obligando a su nueva gerente a tener que buscar ayuda financiera, al mismo tiempo había ganado una licitación para realizar un complejo urbanístico en su país natal Venezuela, hecho que la obligo a tener que regresar a su lugar de origen junto con su hija Valentina, fue ahí donde ambas se dieron la oportunidad de comenzar de nuevo.

_ Valentina ¿ya estas listas? _ grita su madre desde el pasillo que conduce de la sala hacia la salida de su casa, mientras, Valentina en su habitación recoge con un poco de prisa su kit de maquillaje

_ ¡ya salgo mamá! _ella toma sus libros luego da pasos agigantados hacia la salida, llega al parqueadero donde ya se encontraba Valeria esperándola, Valentina sube al vehículo _ ya es hora de que me compres mi propio coche, así no tendríamos tanta prisa en salir_ le indica Valentina a su madre, mientras espera que el motor de su auto caliente se mira en el retrovisor y acomoda unos cuantos flecos de su cabello.

_ ¡ni loca! Me torturaría mucho más, ustedes los jóvenes no suelen tener prudencia, además después de lo que ocurrió con lo tu padre lo mejor es que andemos juntas, ya llegara el día donde serás más responsable y sea confiable que puedas tener tu propio vehículo_ Valentina guarda silencio, el vehículo se pone en marcha, ella apoya su cabeza en el cristal de la ventana observando melancólicamente cada calle que recorren, su mente se llena de recuerdos pasados, extraña a su grupo de amigos, aquel que había dejado en la ciudad de Chapultepec, ahora que inicia una nueva vida no sabe si tendrá un circulo de amistad que la reciba como lo hicieron las ya dejadas, sin saber si serán mejores o iguales que los de México, este trance de remembranza duró unos veinte minutos, era exactamente el tiempo que había de su casa al instituto donde comenzaría a cursar el último año del bachillerato, el Toyota camry estaciona frente a el instituto

_ hemos llegado, espero este colegio sea de tu agrado y que tengas un excelente día hija, llámame cuando necesites que venga por ti_ fueron las palabras de su mamá, la joven Valentina toma su bolso, tarda unos segundos en abrir la puerta, piensa para bajar del vehículo, no se resigna al cambio, luego recuerda que no tiene más opción y baja.




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