La Clave de Rose (colección: Cde #3)

Capítulo IV

Al conocerlo me reproché haber juzgado un libro por su portada. Él claramente tiene una historia, una que puedo imaginar y a la que Mario siempre envuelve en bromas para restarle importancia, aunque eso le duela.

──Tampoco exageres ──bufa.

──Apenas y esperas a que entre. ¿Qué quieres? ¿Conocer a mis padres?

──Oh, ¿te gustaría que lo hiciera? ──pregunta mientras se acerca de forma coqueta, le pego cuando irrumpe mi espacio personal──. Te lo advierto, los padres me adoran.

Alzo una ceja.

──¿No dijiste que la mamá de Cristian te odia?

Cierra los ojos un momento, como arrepintiéndose de haberme dicho eso.

──Ya, pero es que ella odia los tatuajes.

──Precisamente, tú no sabes si mis padres también los odian.

──Vaya, me has hecho dudar. ¿Y si te prohíben juntarte conmigo? ──Pongo los ojos en blanco──. No es nada, tranquila. Solo quiero acompañarte.

──¿Se te olvida que soy observadora?

Me sonríe con algo de nervios.

──Sí, bueno…

──Y apestas guardando secretos, lo aprendí por las malas. ──Sus nervios crecen──. Dímelo ya, ¿qué tramas?

Él finalmente suspira, derrotado.

──López me contó lo de la tienda ──explica──. Antes de ir a casa de los López a buscarte, busqué a Rafael para tener una… amigable conversación. Le pedí de la forma más amable posible que ni te vea.

Eso me preocupa en parte, no quiero que esté metiéndose en líos por mí.

──No debe ser nada importante, Mario.

──Puede que no lo sea. ──Asiente──. Pero… hay muchos factores a tener en cuenta.

──¿Cómo cuáles?

──Pues, Rafael es un idiota. Cuando le hieren el orgullo… es casi imposible detenerlo. May se lo hirió en más de una oportunidad y sabes lo que sucedió.

Pero noto en sus ojos que hay algo más, algo que no me dice.

──¿Solo por el orgullo? ──pregunto, mirándolo con sospecha.

Esta vez no retrocede por los nervios, sino que se mantiene sereno.

──¿Te parece poco? ──inquiere──. Lo sacaste de la tienda para que no siguiera peleando con López y luego le diste un rodillazo en su joya más preciada como te enseñé a hacerlo. Le heriste el orgullo.

Ahora me pongo nerviosa.

Recuerdo el problema en el que me vi envuelta con ese hombre al verlo meterse con Cristian, no es muy agradable de recordar. Ese Rafael es alguien de lo más insoportable y engreído en el mal sentido, parece desconocer las cualidades bonitas del ser humano.

──No creo que se me acerque ──tranquilizo──. No soy tan importante como para…

Pellizca mi nariz, interrumpiéndome.

¿Por qué Cristian y Mario siempre me hacen eso? Me hacen sentir como una niña.

──Rose, eres la mejor de las amigas que he tenido en mi vida ──dice y mi pecho se conmueve──. Eres la única mujer que no he querido ver desnuda.

Ya no me siento conmovida.

Mi rostro se calienta, la vergüenza e indignación creciendo a la par.

──No me digas esas cosas ──le gruño──. Me haces sentir como un bicho raro y poco atractivo.

Él frunce el ceño.

──No era lo que quería decir ──asegura──. Eres hermosa.

──Sí, claro ──mascullo, malhumorada.

──¿Te ofendió que te dijera que no quiero verte desnuda? ¿Prefieres que diga que quiero romperte la ropa? ──Mi rostro se calienta todavía más──. Mujeres y su indecisión, nunca saben lo que quieren. Están locas todas ustedes.

──¡Mario!

Mario comienza a reír.

──Vale, lo lamento. ──Suspira y vuelve a ponerse serio──. Me refiero a que eres importante para mí. Y eso lo sabe Rafael, solo quiero… asegurarme.

──Me estás asustando ──admito──. ¿Me hará algo malo o algo así?

Su mirada endurece.

──Sobre mi maldito cadáver te hará algo ese idiota. ──Alzo las cejas──. Y no hablo de eso, no quiero que te use para provocarme a mi o a López. ──Cuando mi rostro se torna confundido, me sonríe con cierto cariño──. No me digas que no has notado como te cuidamos los dos.

Antes de que pueda responder, la puerta se abre.

Mi papá.

Sonrío al verlo, él me devuelve el gesto de inmediato.

Adoro a mis padres, tenemos una relación de lo más unida, siempre hablo con ellos como si fueran mis amigos. Algo que a ellos les encanta. Es una confianza en la que ellos me han dado desde que tengo memoria, algo que es muy especial para mí. Puedo contarles de todo.

Lo único que no he hecho es hablarles de Mario.

Si les he hablado de que tengo un amigo mayor, solo que nunca les dije el nombre o lo traje para que lo conozcan.

¿Por qué?

Porque a pesar de que los adoro, suelen comportarse de forma muy particular cuando estamos en público.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.