La Clave de Rose (colección: Cde #3)

Capítulo VIII

Solo que cuando subimos al auto, supe que no tenía forma de no decirlo, porque su mirada se tornó en una más seria.

──Mario…

──¿Esto tiene que ver algo con Rafael? Porque si es así, voy a…

──Mario, cálmate. No te he dicho nada, no saques conclusiones tan rápido.

──Mientras más te tardes en decirme, más alto volará mi creatividad ──advierte──. Y tengo mucha, Rose.

──Créeme, nadie lo duda. ──Mario me mira mal ante mi intento de bromear.

──Respóndeme ──exige.

Bajo la mirada.

No me queda de otra.

──Me están… haciendo a un lado mis amigos ──musito, sintiéndome de lo más estúpida.

Siento que eso no es absolutamente nada comparado a lo que él me suele contar, claramente en estas oportunidades la diferencia de edad es más que clara. Porque mientras Mario cargó con culpa y el dolor de la pérdida, yo vengo y me quejo de que mis amigos dejen de hablarme.

Me siento como niña malcriada.

Observo algo temerosa a Mario, quien tiene el ceño fruncido.

──¿Por qué hacen eso? ──pregunta de lo más indignado──. Idiotas, ¿se creen la gran cosa? Tú eres demasiado para ellos, infelices.

Suelto a reír al ver cómo refunfuña.

Con eso toda preocupación y comparación desaparecen por completo, se ve de lo más chistoso todo enojado. Me había olvidado de su edad mental.

──De verdad no es nada ──aseguro.

──Pero estás inquieta. ──Enciende el auto y se pone en marcha──. ¿Sabes por qué lo hacen?

Debí pedirle a Cristian que no dijera nada de mis preguntas imprudentes, diablos.

──No, no lo sé ──hablo en un susurro──. Supongo que desde que pasé menos tiempo con ellos y pasar más contigo… me la están regresando.

De solo recordar que dicen que es un criminal…

Eso me duele el corazón, porque Mario no es así, por muy tonto que suene defenderlo de esa manera. Ni siquiera me confirmaron que se trate de él cuando les pregunté directamente, pero no es necesario hacerlo. Mario tiene un aspecto de lo más intimidante.

──No debería tener nada que ver ──comenta──. López se ha juntado con demasiadas personas, pero sé que soy su mejor amigo. ¿Por qué no lo sería? Soy el mejor.

Lo veo con algo de burla ante sus palabras, él lo capta al instante.

»No lo digas ──suplica.

──No iba a decir nada ──miento.

Es gracioso ver su vergüenza al recordar esas cosas.

Una vez se estaciona frente a mi casa, me vuelvo hacia él para encararlo.

──¿Eso es lo que te tenía así? ──cuestiona.

──Sí. Como ves, no es de mal de muerte.

Mario se acerca y me pellizca la nariz.

Un día de estos me la van a terminar quitando.

──No digas eso, no me gusta que minimices las cosas que te duelen. ──Me muerdo el labio al escucharlo decir eso. Y bajo la mirada a mis dedos, inquieta──. No importa si te parece tonto, no seas como López y no aguantes los golpes.

¿Por qué no me sorprende que Cristian haga eso?

──Vale…

──Mírame a los ojos, Rose. ──pide y así lo hago──. ¿Estás segura de que no es nada grave?

──Segura, Mario. No quiero que te preocupes.

──Me preocupas ──admite──. No quiero que te sientas sola, que te hagan a un lado… puede ser doloroso. No quiero que eso te haga sentir menos, ¿si sabes que estás rodeada de personas que te quieren?

──Sí, lo sé. Calma.

──Vale. ──Él toma mi mano y en un gesto poco común en él, la besa.

──Eres muy tierno. ──Se sonroja──. ¿Te lo han dicho?

Se avergüenza y me suelta.

──Definitivamente te he corrompido.

Sonrío.

Solo que ahora me preocupa que Cristian le diga lo que yo le dije. No quiero que mi amigo se sienta mal, debo asegurarme de que no diga nada.

Esto de ocultar cosas… lo odio. Bastante.

Pero es necesario.

──¿Me das el número de Cristian y Rebeca, por favor? ──pido.

──Claro ──acepta de lo más contento──. Aunque me pondré muy celoso si te haces muy amiga de López, eres mía.

Ruedo los ojos.

──Deja de decir esas cosas así, se puede malinterpretar.

──Cualquiera que nos conozca no lo va a malinterpretar. Saben que eres mía.

──May es tuya, descarado ──le recuerdo.

──Tú también lo eres. ──Me tiende su celular para que pueda copiar los números──. ¿Sí sabes que si alguien te toca será hombre muerto?

Entorno los ojos, tengo que ignorarlo en su berrinche o ataque de celos tontos para copiar los números.

──No es necesario. ──Le devuelvo el celular──. Gracias por traerme, al salir del trabajo si no es muy tarde iré directamente a casa de ellos a estudiar un poco. Rebeca explica muy bien matemáticas, lamento si abuso de eso.




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