La Clave de Rose (colección: Cde #3)

Capítulo X

Pienso en dejarlo estar, pero hay un límite: no debo permitir que el acoso se vuelva en algo físico.

Me levanto de lo más enojada y encaro al idiota de César.

──¿Te crees la gran cosa por hacerme eso, cobarde? ──pregunto, totalmente enojada.

──¿Qué harás? ──provoca──. ¿Llamar al pandillero?

Sí, claro, muy confiado. Puedo apostar a lo que quieran que apenas vea a Mario se volverá un gallina de primera clase. César siempre ha sido un miedoso, no entiendo por qué está siendo tan altanero ahora.

Saco mi celular.

──¿Qué tal si lo hacemos? ──Regreso la provocación buscando su número──. A ver si eres tan valiente, así como lo eres para provocar.

Se pone visiblemente nervioso.

──Rose, ¿en serio crees que ese tipo vendrá para ayudarte con una ligera broma?

──¿Por qué no lo averiguamos? ──pregunto a la vez.

Veo a los demás observarme con claro asombro, no se esperaban a que yo me defendiera de esta manera y lo sé.

Pero necesito entenderlo.

──¿Si acaso hablamos de la misma persona? ──le vuelvo a preguntar a César mientras me acerco de la forma más intimidante que puedo──. ¿Quién es ese criminal del que tanto se me acusa juntarme?

──Te sigues haciendo la inocente. ──Apenas acerco mi dedo para marcar, vuelve a hablar──. Se trata de Mario Ochoa, alguien de aquí tiene un hermano que estudió con él. Y créeme que no te haces una idea de con quién te estás juntando.

──Si el hermano dice eso, es porque mi amigo le dio una paliza merecida.

──Eso demostraría lo violento que es. ──me responde encogiéndose de hombros.

──Él ya no es ningún violento ──espeto de inmediato.

──¿Cómo puedes defenderlo tan ciegamente? ──pregunta Sofie──. ¡Oh, espera! Ya lo sé, él es un mujeriego, ¿no? ¿Finalmente engañó a su novia contigo?

La veo con rabia.

Mario tiene razón: es una puta.

──No estés diciendo esas cosas, lo defiendo porque es mi amigo.

──¡Ay, por favor! ──exclama──. ¿Cómo puedes ser tan ciega para no darte cuenta de que él es todo lo que está mal?

Me desespero.

──¡Que no lo es! ──grito──. ¡Mario no es alguien malo! ¡Tiene un corazón enorme! Es mi mejor amigo y no me importa lo que digan, lo defenderé siempre.

──¿Te estás escuchando a ti misma? ¿De verdad es tu amigo o estás enamorada? ──cuestiona con sarcasmo──. Mientras más hablas, más me convences en que te metiste con él.

──¡Yo no hice eso! ¡Él adora a su novia!

──Claro que la adora. ──Su tono burlón me hace rabiar──. ¿Y ella qué? ¿Si sabes que, entre ella y tú, quedas muy atrás?

Aquello me hace dudar, porque en parte tiene razón.

Mario está en todo su derecho de priorizar a May, ella es la mujer con la que pasará el resto de su vida. Yo soy solo una amiga, es tonto creer… que él me defenderá de la misma manera que lo haría con May.

──Aun así…

──No ──me interrumpe──. Los amigos cuando tienen novia, dejan de hablarle a sus amigas. Eso siempre pasa.

Aquello hace que mi corazón duela.

Miro el celular, apagándolo.

«Siempre a una llamada de distancia».

Recordar sus palabras, me afecta. Ya no me veo capaz de molestarlo.

──Eres una tonta. ──Sofie sigue hablando mientras se acerca──. Una tonta provocadora, de seguro te quedaste con las ganas de ese hombre casado.

Eso sí que me avergüenza.

Ella fue la única persona que le conté sobre mi flechazo por Cristian. Ella sabe a la perfección mejor que nadie lo mal que me sentía al tener sentimientos por alguien ya casado, diez años mayor y que además tenía un hijo. Ahora me lo saca en cara frente a todos.

Escucho los susurros a mis espaldas, debatiendo de si me metí con un hombre casado. Me hace sentir como la peor de las personas.

──¿Te metiste con un hombre casado? ──pregunta Lluc sin creerlo.

──Claro que no ──respondo rápidamente.

──¿Quién es? ──pregunta César levantando la voz.

No pienso decir…

──Es el pelirrojo que se la pasa en su tienda ──suelta Sofie.

Aquello me hace entrar en pánico.

Porque los susurros aumentan, ahora hablando mal de él y yo me siento mal. Rebeca me odiará, le llegarán rumores falsos sobre Cristian y yo, cuando nunca hice nada para faltar el respeto a nadie.

¿Por qué me hacen esto?

──¿Se te fue la valentía? ──Vuelvo a verla──. ¿Su esposa sabe que estuviste de abracitos con él? Eso sí que es ser descarada.

Aprieto ambas manos en puño.

¿Se cree mejor que yo?

──¿Y tú? ──reto── ¿Tus padres saben que metiste a alguien en tu habitación por la ventana? ──Sofie enrojece──. Y no solo con uno, sino que lo repetiste con dos hombres más y encima también en mi propia casa.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.