La Clave de Rose (colección: Cde #3)

Capítulo XIV

Volteo al sentir una mirada sobre mí, y dejo de cantar al ver a Cristian observarme con total interés.

Diablos, qué vergüenza.

──Eh…

Él niega mientras se acerca.

──Gracias por esto. ──Una vez llega a la cama, se queda de pie frente a Lucía para revisarla, inclinándose para poder verla a detalle──. Ayudaste a Ballerina bastante hoy.

¿Yo? No puedo creer eso.

Lo único que hice bien, fue hacer el papel de caballito para Lucas o la distracción para Alan.

──No lo creo. ──Niego con la cabeza──. Ella hizo todo, yo apenas procesaba cuando ella lo tenía todo resuelto.

Noto cómo él sonríe al escucharme.

──La práctica ──murmura.

──¿Tú te has quedado totalmente solo con los tres?

Él asiente.

──Es una locura ──cuenta──. Por eso sentí alivio al encontrarla dormida.

──Fue de pronto. ──comento mientras me siento, tomando a Lucas para sentarlo en mis piernas. Él inmediatamente se recuesta en mi pecho──. Estábamos hablando y de repente: dormida.

Cristian ríe.

──Te lo creo. ──Acaricio la cabecita de Lucas y le canto en voz baja──. Parece que a Lucas le gusta que le cantes.

──¡Me gusta! ──repite Lucas.

¡Dios! ¡Qué adorable! Quiero comérmelo.

Y así hago, comienzo a repartir besos por toda su carita, Lucas comienza a reír al recibirlos. ¿Cómo puede tener una carita tan adorable?

──Ya, no lo consientas tanto. ──Me detengo ante el comentario de Cristian.

──No seas así, este bebé solo vino a recibir amor.

Suspira.

──Bueno, ¿siempre has cantado así? ──pregunta, volviendo al tema. Eso es mi luz verde para seguir consintiendo a Lucas.

Asiento.

──Es mi talento secreto. ──bromeo depositando un beso a Lucas en la cabeza.

El pelirrojo me ve claramente impresionado.

──Vaya, estoy rodeado de artistas. ──Cristian se sienta en la cama y levanta a Lucía para sentarla en sus piernas──. Entre Rebeca, Mario, May y tú, me dejan en ridículo. Yo no sé hacer nada de eso.

Mmm, no lo había visto de esa manera.

May como diseñadora, Mario como músico y Rebeca como coreógrafa y también…

Ahora que lo pienso, nunca la he visto bailar.

──¿Cómo es Rebeca bailando? ──pregunto──. ¿Compite?

Me arrepiento cuando Cristian hace una mueca, indicándome que toqué un tema sensible.

──Lo hacía ──responde con cierta pesadez──. Cuando ella bailaba… era algo simplemente hermoso de presenciar. Recuerdo la primera vez que la vi haciéndolo, ella estaba tan feliz que de forma genuina e inconsciente comenzó a hacerlo. Me enamoró al instante verla. Ya lo estaba, pero aquello me remató.

Qué… diabetes.

Ya veo por qué dicen que son empalagosos como el propio azúcar.

Pero visto de un lado femenino y amante del romance, es demasiado tierno ver que aún hable de Rebeca de esa manera. El amor es evidente. No pienso dejar de ayudarlo cada que quiera preguntarme algo para darle a ella, cómo me encantan ellos dos.

──Eso es hermoso. ──Él sonríe──. ¿Y tú? ¿No tienes un pasatiempo?

──Creo que el ajedrez. ──dice y yo alzo las cejas──. Me encanta el ajedrez.

Lo cierto es que el ajedrez combina muy bien con él, en mi opinión.

──Escuché que en el centro comercial habrá una especie de competencia de eso, no recuerdo cuándo es. ──Veo en su mirada las ganas de ir──. Indagaré y te diré.

──No creo que tenga tiempo para eso.

──¿Por qué no intentas ir con Rebeca y los bebés? Apuesto a que ella quisiera verte en eso.

Antes de que pueda responderme, escuchamos voces fuera de la habitación seguido de pasos acercándose. Ambos volteamos a ver la puerta abriéndose. Entra Rebeca y detrás de ella, un señor mayor, parece estar rondando en sus sesenta años.

Nos observa con completa curiosidad, solo que esa mirada se queda en blanco al ver a Lucía. Claramente no la había visto hasta ahora.

──Hola, Cristian ──musita con timidez──. ¿Crees que pueda…?

Él en respuesta le tiende a Lucía. El señor duda al principio, pero luego la toma con firmeza.

──Es… hermosa ──dice con una pequeña sonrisa──. Será una pelirroja, eh.

Observo a ambos, tanto Cristian como Rebeca ven al señor con cierta tristeza. Yo me siento fuera de lugar. Intento levantarme, solo que Lucas se molesta al moverlo de cómo estaba causando que todos me vean.

Rayos.

──Papá, ella es Rose. ──Me presenta Rebeca y es ahí cuando veo al señor con más detalle. Pero mi cabeza se llena de dudas, ¿por qué recién está conociendo a Lucía si es el abuelo de ella? No me atrevo a preguntar──. Es nuestra amiga.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.