Cuando Rafael se vuelve para verme y darme mi bolso, ahora soy yo la que se encoge. Aun así lo acepto, colocándolo en mi hombro nuevamente.
──Gracias ──susurro, dejando mi orgullo de lado.
Doy la vuelta y me voy de allí lo más rápido que puedo, pero él me alcanza. Me toma de la cintura y mi rostro se incendia de inmediato cuando vuelvo a estar de frente a su pecho.
──¿Estás bien? ──pregunta en mi oído. Asiento, intentando no voltear para verlo. Algo me dice que nada bueno saldrá de hacerlo──. ¿Estás segura, Rose?
¿Por qué habla tan… dulce?
Recuerda: él drogó a la novia de tu mejor amigo. ¡Reacciona!
──Ajá. ──Me aparto y lo empujo de mala gana, quiero irme lo más rápido que puedo. Pero antes de hacerlo, vuelvo a verlo──. Te agradecería que no le menciones esto a… nadie.
Él alza una ceja.
──¿Le escondes a Mario y a Cristian lo que te está pasando aquí? ──pregunta, parece evaluar esa información──. ¿Sabes que esto los involucra? Debes decirlo.
──No ──espeto──. Y, además, esto no es problema tuyo. Aléjate de mí de una buena vez.
──Rose, estás temblando.
──¿Y eso qué? ──pregunto de mala gana──. No es tu problema.
Suspira, volviéndose a acercar a mí.
──Tranquila. ──habla con suavidad y toma mis manos, me quedo paralizada cuando se los lleva a la boca para besarlas suavemente──. Tranquila, Rose. Respira. Ya estás segura.
No está nada bien dejar que se acerque de esa forma. Él, que tanto daño les ha hecho a mis amigos, que tantas veces ha provocado a Mario. Quiero gritarle mil cosas, pero… me siento tan mal por lo ocurrido que lo dejo estar.
Así que, dándome completamente igual que me vean así con él, comienzo a respirar lentamente.
──Mucho mejor. ──murmura Rafael sobre mis dedos, sin dejar de besarlos──. ¿Estás segura de que te sientes bien?
──Sí.
Él asiente.
──¿Crees que podamos hablar?
¿Se quiere aprovechar de mi vulnerabilidad?
──No creo que sea el momento…
Rafael me interrumpe.
──De verdad lamento haberme comportado como idiota contigo en el pasado, lo digo en serio.
Algo dentro de mí… me dice que no le crea.
«No todos son buenos, ¿sabes?»
Las palabras de Mario en mi cabeza me hacen reaccionar.
Esta vez sí me alejo, quito mis manos de entre las suyas y comienzo a caminar para irme. Siento un enorme alivio de que él no me siga, puedo irme en paz hacia mi trabajo.
Miro mis manos.
Malditos ojos azules y este tonto corazón.
***
Retiro todo el polvo del estante con ayuda de un pequeño trapo y una vez sin ningún residuo, tomo otro para pasar un poco de jabón sobre éste y que quede reluciente.
Había estado temblando gran parte de la jornada, algo difícil de disimular frente a mi tío y Cristian, quien había empezado hoy con la reforma. Tuve que convencer a mi tío de que los estantes necesitaban una buena limpieza, para así poder tener las manos ocupadas y respirar.
El ambiente de las clases es tan horrible que siempre salgo temblando entera.
Se estaba volviendo agotador ir a la universidad, ya han pasado casi dos meses desde que comencé las clases y cada día es peor que el anterior. Cada vez mi cuerpo está más cansado, me pongo nerviosa con suma facilidad y me siento aislada.
Pienso en Mario y Cristian… ¿debería decirles ya?
Pero… ¿y si soy una molestia?
Lo malo de estar expuesta a esto, es que me hace sentir como una molestia. No sé cómo debo actuar la mayoría del tiempo.
Al menos ya dejé de temblar.
──¿Qué precio tiene este? ──Entorno los ojos al escuchar su voz.
El alivio no me duró mucho.
Veo de reojo a Rafael y sin contenerme dejo salir un suspiro lleno de cansancio. A pesar de que por la hora perfectamente ya salió de trabajar, sigo pensando que tiene mucho tiempo libre.
──¿Y ahora qué quieres? ──digo con evidente amargura.
──¿Mmm? ──Rafael me sonríe──. Solo estoy preguntando el precio de un producto, dicen que en esta tienda venden los peluches de mejor calidad.
──Claro que sí. ──digo de inmediato, dejo un momento lo que estoy haciendo y observo el peluche en sus manos──. Ese tiene una oferta exclusiva… para ti.
Parece emocionarse el idiota.
──¿De verdad?
──Sí. ──Lo veo a los ojos──. Se le aumenta un cincuenta por ciento al precio original.
Entorna los ojos con cierta diversión mientras yo vuelvo a mi tarea.
──¿Te gusta este? ──me pregunta. Al ver el peluche, le alzo una ceja con cierta intriga──. Es que… creí que te agradaría más si te consiento un poco.
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Editado: 25.05.2026