──Lo ignoro, Mario. No tienes por qué preocuparte…
──¡Ya lo estoy, Rosie! ──exclama enojado, hago una mueca al verlo así──. Estoy preocupado. Rafael… es un idiota y no lo quiero cerca de ti. Siempre pensaba que López exageraba conmigo cerca de May, pero ahora lo entiendo perfectamente.
──Te garantizo que no está pasando nada.
──¿Y por qué no fuiste a casa de los López hoy? ¿Querías esconderte de mí?
──Claro que no, solo no pienso abusar de ellos. ──Suspiro──. Yo no soy como tú, yo no los conozco desde hace años como para pasearme por su casa como Pedro por su casa.
──Rosie, ellos te adoran. Me arrojarían a la basura a mí para recibirte a ti.
Casi quiero reír, pero no quiero caer en sus tonterías. El idiota lo hace a propósito.
──Eso no viene al caso ──retomo el habla con seriedad──. Además, no sé si me viste, pero estaba estudiando. Tengo una presentación importante para mañana.
──Pero tú has estudiado allá, te he visto. ──señala y yo aprieto los labios──. Solo que hoy no. Ayer luego de cantarle al cumpleaños a López huiste, hoy me entero de que Rafael se te acerca demasiado y luego te escondes. ¿Qué es lo que sucede?
»No quería presionarte ──continúa──. Pero he notado que de un tiempo para acá, estás de lo más nerviosa. ¿Por qué no me lo dices y compartes el peso de tus problemas?
──Mario, tú tienes tus problemas…
──Y los comparto contigo. Porque de no hacerlo, me volvería loco. ──Desvía la mirada por un momento y se muerde el labio── Me prometiste que no lo mencionarías jamás, y agradezco que hayas cumplido tu promesa. Pero tú sabes perfectamente lo que has hecho por mí, déjame regresarte ese apoyo.
No me regresa la mirada, parece avergonzarle recordar ese momento.
Esa es la razón por la que tengo total certeza de que Mario no es malo, porque vi salir todo el dolor que contenía aquella noche. Como dejó de fingir ser de piedra y finalmente se derrumbó.
──No tienes que decirlo, Mario. Sé que te incomoda.
Me mira.
──Tengo qué, gracias a ti… Dios, Rose. No entiendes lo que significó para mí que escucharas cada palabra. ──Me sonríe con tristeza──. No quiero ser el amigo que solo busca que lo escuchen, quiero escucharte. Quiero ser tu apoyo siempre, Rose.
Mi labio tiembla al escucharlo y él me mira con tristeza.
Entonces escuchamos la puerta principal siendo abierta, seguido de las voces de mis padres hablando mientras se acercan a la habitación.
Pero Mario no hace amago de moverse.
──Mario… ──comienzo a susurrar, aterrada.
Mario me sonríe con cierta diversión, sabe a la perfección lo que me aterra.
──No me quitaré si no me dices lo que sucede ──sentencia.
¿Cómo qué no?
──Por favor, se volverán locos si nos ven así.
──¿En qué sentido? Por lo que he visto de ellos, siento que lo que harían sería arrojarnos preservativos para seguir a la siguiente fase.
Comienza a reír al ver mi expresión.
──Hablo en serio, esto no es gracioso. Quítate de encima.
──Pues dime rápido lo que sucede.
──¡Mario! ──gruño.
Apenas tocan la puerta, mi respiración falla.
»¡Está bien! ──siseo en voz baja──. ¡Te lo diré! Solo baja, nos verán…
En un movimiento rápido, Mario me toma y rueda conmigo en la cama para finalmente dejarme recostada a su lado con mi cabeza en su pecho. Estoy en shock. Al verlo, me sonríe totalmente satisfecho de haber logrado lo que quería.
Cabeza hueca.
En eso abren la puerta.
──Mario, trajimos pizza, ¿comerás con nosotros? ──pregunta mi papá de lo más contento.
Mis padres parecen ignorar el hecho de que estoy sobre un hombre en mi cama, no sé cómo sentirme al respecto.
──Claro, ¿podemos comer aquí? Estoy ayudando a Rosie a estudiar.
Lo veo con incredulidad. El idiota sostenía mis apuntes con su mano libre haciendo que parecer que estábamos estudiando cómodamente.
Mamá asiente feliz.
¿Si recordará que Mario está por casarse?
──Claro. ──Asiente, papá la sigue de cerca, cerrando la puerta.
Veo con total ira a Mario.
Me aparto y me siento a su lado, tomando con fuerza su camisa.
──Maldito demonio. ──gruño, sacudiéndolo──. Casi me das un infarto, ¿sabes lo que pensarían mis padres si te hubiesen visto sobre mí?
──Seguramente lo mismo que pensarán si te ven haciéndome esto. ──Intento alejarme, pero él me toma de las muñecas para retenerme──. No huyas.
Resoplo.
──Basta de esto, toma algo de distancia antes de que regresen con la pizza.
──¿Pero por qué tan incómoda? ──pregunta sin entender──. Necesito saberlo, he llegado a pensar que eres asexual o algo así. ¡No te he visto con nadie! Te enseñé a dar un buen beso en vano.
#1969 en Novela contemporánea
#8602 en Novela romántica
#1949 en Chick lit
juvenil, amortoxico, amistad amor traicin drama romance humor
Editado: 25.05.2026