La Clave de Rose (colección: Cde #3)

Capítulo XVIII

Saliendo de la universidad, no se encontraba Rafael, pero sí otro cuya forma de mirarme no me gusta para nada. Es evidente que me conoce, aunque yo no sé de dónde. Y aunque intento irme, me sigue de cerca.

Extraño aquellos tiempos en que mi vida era aburrida.

──Con que tú eres la «Florecita» de la que tanto habla Rafael. ──Eso me inquieta, pero no quiero responderle──. Soy su mejor amigo. Me llamo Simón, ¿cómo estás?

Ahora menos le responderé, aprieto el paso.

Solo que el idiota corre y se coloca frente a mí, obstaculizando mi camino.

Agh.

──Vamos, ¿cómo te llamas? ──pregunta, solo que sigo sin decir nada──. Rafael no quiere decirme tu nombre, solo dice «Florecita».

Qué fastidio…

──Aléjate, ¿sí? Debo irme.

──Oh, si hablas. ──Entorno los ojos y él ríe──. Tranquila, solo quiero conocer a la chica que trae a mi amigo loco.

Aquello me acelera el corazón, tengo que esforzarme para ignorarlo.

──Creo que te equivocas de chica, yo no causo nada en nadie.

Vaya, eso sonó a autodesprecio. Hasta yo lo noté.

Pero Simón sonríe.

──No te haces una idea de lo mucho que sonríe al pensar en ti, es la primera vez que lo veo así. ──Sigo sin creerle, pero me distraigo al ver cómo se acerca a mi──. ¿Tienes un compromiso? Si vienes conmigo, le podemos dar una sorpresa.

Si algo en Rafael me hace desconfiar, con él, el sentimiento es peor.

Saco mi celular y él detiene sus pasos.

Parece saber… lo que eso significa.

──Estoy esperando a alguien que ya debe estar por llegar ──miento.

Aprieta los labios.

──Bueno, de acuerdo. Espero verte más seguido, Rafael… no es tan malo como dicen, ¿sabes?

Se despide, apenas se aleja lo suficiente, llamo a Mario.

──Hola, Rosie.

──Lamento tener que molestarte ──empiezo a decir en lugar de saludar──. Pero… pues…

Mi amigo si inquieta.

──¿Pasó algo malo, Rose?

──No, no. Es que… me inquieta caminar sola hasta el trabajo. ──De pronto me siento estúpida──. Lo lamento, es una tontería. No quiero molestarte…

──Que dejes de decir eso, Rosie. Todo lo que te moleste es importante. ──Suspira, parece preocupado──. Lamentablemente no puedo ir ahora, estoy siendo obligado a convivir con la madre de López para algo de la boda. Todo esto es desgracia.

Desde aquí puedo escuchar como May le pega, aquello me saca una sonrisa.

──Lo lamento, ya estoy más tranquila, solo era…

Pero May toma el celular.

──Espera, Rosie… puedo enviarte a alguien.

──¿A quién?

──¿Dónde estás? ──le indico donde, solo avancé una calle de la universidad── Espera allí, estará en menos de diez minutos. Escríbele a Mario cuando llegues al trabajo, ¿sí?

──De acuerdo. ──musito y cuelgo.

Espero el tiempo indicado, pensando en que debí insistir en saber quién vendría. Porque me tenso horriblemente cuando un auto que no conozco se para frente a mí.

Y cuando baja la ventanilla, veo a Daniel.

Pero termino entornando los ojos al caer en cuenta de que May lo envió. ¿Es que no nota que le caigo fatal a ese chico?

Parece notar mi duda, porque se baja del auto y se apoya sobre el techo de este para verme.

──Hola, Rose. ──Sacudo la mano levemente en respuesta──. Si no hay problema en que te lleve…

Observo el camino, siendo honesta… me aterra caminar sola.

No digo nada, solo me subo al auto. Daniel no tarda en imitarme.

──Lamento molestar ──musito algo cohibida.

──Tranquila, de todas formas tenía que ir por esos lados. ──Me sonríe levemente antes de acelerar. Solo que cuando cruza, vuelvo a ver a ese tal Simón, inquietándome──. ¿Pasa algo malo?

Dejo de ver por la ventana, intentando aparentar tranquilidad.

──No, no. Es… nada.

Es la primera vez que estoy totalmente callada con alguien, normalmente no es así. Suelo ser un poco como May, que habla y guía la conversación. Pero me encuentro tan cansada que no sé cómo hacerlo con él.

Entonces llegamos.

──Cualquier cosa que necesites… estoy a la orden. ──Lo veo y él se sonroja, aparta la mirada de inmediato──. Puedes decirle a May que me avise.

──¿A May? ──Asiente──. Pero… puedes darme tu…

──No es necesario ──balbucea──. No quiero… bueno…

¿Ni me quiere dar su número? No entiendo qué hice para que le caiga tan mal.

No puedo culparlo, últimamente… nadie quiere estar cerca de mí.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.