──Gracias, May.
──Gracias a ti. ──Besa mi cabeza──. No te apartes, eres la que me ayuda a controlar a Mario.
Rio un poco.
──De acuerdo.
Me sonríe con afecto, pero con los segundos su mirada brilla.
──¿Cómo te fue con Daniel?
Hago una mueca.
──Fue incómodo, creo que lo molesté.
Suelta una risa y sacude la cabeza. Pensé que me diría algo más, pero en su lugar se levanta.
──Tortolitos, dejen de empalagar, necesito completa atención aquí ──exige May.
Cristian gruñe mientras besa el cuello de Rebeca. Al ver cómo ella enrojece, no puedo evitar reír.
──Cristian, para. ──regaña Rebeca. Deja a Lucas en el suelo y se levanta, caminando hacia nosotras──. ¿Qué tienes allí?
May abre una de las cajas, tacones.
Son rojos y muy lindos, pero demasiado altos. Jamás he usado unos así, ¿si acaso es posible? Admiro a las mujeres que lo logran, yo siento que me torcería un tobillo.
──¿Sabes usar tacones, Rebeca? ──le pregunta May.
──Sabes que no los usé ni el día de mi boda, no es lo mío. ──Hace una mueca al tomarlos.
──Vamos, es fácil. ──Anima May mientras se quita los zapatos, entonces también me mira──. Tú también, Rose. Estos son los que usarán en la boda con el vestido.
Pongo los ojos en blanco.
──¿No es demasiado llamativo?
──Por eso me gustan ──responde──. Solo tienen que caminar así.
Rebeca y yo observamos a May mientras nos explica cómo caminar sin usar nada, para que veamos con qué parte del pie debemos apoyarnos para no caer. Entonces Rebeca se los pone.
Y camina como si nada.
──¿No que nunca habías usado? ──pregunto, yo me los estoy poniendo con total miedo.
──Es como estar en relevé. ──dice y comienza a dar pequeñas vueltas.
──Presumida. ──me quejo y me levanto.
Creo que esta no la cuento.
May se acerca riendo a mí y me toma de las manos.
──Tranquila, una vez te acostumbres, verás que es fácil ──me tranquiliza, yo no lo veo claro.
──Mira, Cristian. ──Volteo al llamado de Rebeca.
Ella parece estar en una posición de Ballet, es como ver a una pequeña muñeca mientras lo hace. Se ve feliz haciéndolo.
──Hermosa. ──dice él y se levanta para acercarse a ella──. Ten cuidado con tu cadera, Ballerina.
──No me duele, con los tacones es fácil ──musita ella.
──Hermosa.
La forma en la que la mira me hace voltear para dejar de mirar, de pronto me siento empalagada. Por muy lindos que se vean de esa manera, ya no quiero ni ver el azúcar.
May lo nota.
──Te acostumbras, créeme ──dice en voz baja.
Doy una vuelta con May sosteniéndome, mientras me tranquiliza diciendo que no les tenga miedo a los tacones, que más bien ellos deberían tenerme miedo a mí. Es fácil decirlo cuando lo tienes dominado, mis piernas tiemblan por completo y me da hasta vértigo tenerlos puestos.
Entonces me suelta.
──No, no. Por favor, no estoy lista. ──suplico intentando alcanzarla.
──Si quieres que te sostenga, camina hacia mí. Si sobrevives esta distancia, sobrevivirás a la boda. ──Lo intento, pero apenas doy dos pasos y ella comienza a reír──. Pareces un pingüino.
Por mero instinto, volteo hacia Cristian, quien me mira con cierta pena.
──Ayúdala, no seas así. ──dice y se acerca, tomando mis manos──. No está acostumbrada.
──Déjala, debe perder el miedo ──le regaña May.
──Cuando se suelte conmigo así, la soltaré. No dejará de estar tensa.
Ahora es Cristian quien me sostiene para dar otra vuelta. Y, por un lado, pasa Rebeca dando pequeñas vueltas.
──Rebeca, me haces sentir mal ──me quejo.
Ella ríe.
──Lo lamento, pero es increíblemente cómodo. ──comenta con cierta ilusión, entonces levanta ligeramente la pierna derecha. Pero se detiene, haciendo una mueca──. Bueno, supongo que ese es el límite.
Se quita los tacones y sin decir nada se sienta, suspirando.
──Está lesionada ──explica Cristian en voz baja al ver mi clara curiosidad──. La cadera.
Ah.
Eso explica por qué la he visto cojear en más de una ocasión.
Vuelvo a ver a Cristian frente a mí, no me había dado cuenta que con los tacones casi soy de su mismo tamaño.
──Entonces… ──Me mira con atención──, me ves como una hija, eh.
Enrojece y no puedo evitar reír.
──Si te incomoda…
──No, no. ──Sacudo la cabeza──. Es bastante tierno. No me lo esperaba, pero me conmueve.
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Editado: 15.06.2026