──Rose… ¿sabes por qué Cristian luce así? ──escucho a mi tío preguntar──. Me preocupa.
Sí… bueno, fui demasiado cruel.
Había herido sus sentimientos de una manera horrorosa, apenas ha pasado dos días de nuestra discusión y la culpa me está consumiendo por completo. Solo que no soy capaz de disculparme.
Apenas se fue de la habitación me arrepentí, me arrepentí porque es alguien que solo quiere cuidarme, que vela por mi bienestar y yo… lo traté de una forma espantosa. Recordar mis palabras hacía que la culpa creciera más.
Para mi mala suerte, vino a trabajar en la tienda.
──No, no lo sé ──musito con tristeza.
Mi tío hace una mueca.
──Me afecta verlo así, espero que no sea nada malo.
Parece imposible, pero la culpa crece más. Parece que el sentimiento me tiene en un ring y me da una buena paliza.
Trabajar de esta manera, fue de las cosas más difíciles que he hecho hasta la fecha, jamás había peleado así con alguien. Ni siquiera cuando dejé de hablarle a Sofie me afectó tanto, hasta podría decir que me duele mucho más esto a que cuando me rechazó.
Lo observo de lejos: sentado en las escaleras, ordena unos cables con el destornillador en la boca para la nueva cámara. Completamente callado, algo muy diferente a lo que suele ser en la tienda.
Ni siquiera me mira, ignora por completo mi presencia. Pero no es doloroso porque lo hiciera con un odio y desdén, es doloroso porque lo hace con aire completamente herido.
──¡Hola, Rosie! ──Mario se adentra en la tienda.
Intento sonreír. Mario se acerca y me abraza con fuerza.
──Hola, Mario Bros.
──Confieso que cuando me llamas así, quiero jugar una partida. ──Rio──. Necesito que… ──Entonces observa a Cristian──. López, que suerte que te encuentro por aquí. Me ahorraste una llamada. Tengo que ir a probarme trajes, pensé en llevarlos a ustedes conmigo, ya que son mis mejores amigos.
Vaya momento has escogido.
──Claro.
──De acuerdo.
Ambos lo dijimos con tan pocos ánimos, que Mario frunce el ceño.
──¿Qué les sucede? ──Me aparto para ir al mostrador de nuevo, pero me sigue de cerca──. ¿No se alegran por mí?
──Claro que sí, Mario. ──Sonrío como puedo.
──No parece. ¿Pasó algo?
──No sucede nada…
Guardo silencio ante un suspiro cansado de Cristian, bajo la mirada sin poder evitarlo.
──Pensándolo bien… no creo poder ir, Mario. ──dice Cristian y al atreverme a verlo, este ni nos miraba──. Ballerina me necesita.
──¿Para qué? Estará con May, se fue hace un rato. Por eso quise decirles a ustedes a que me acompañen.
──Bueno, no puedo. Ve con ella, te la debo.
Ni dice mi nombre.
Se baja de las escaleras y la guarda antes de dirigirse a la oficina. Su indiferencia hacia mí me duele, pero no puedo quejarme.
──¿López está molesto conmigo? ──Mario se ve preocupado──. Pero… ¿qué hice?
Antes de que pueda responder, Cristian vuelve a salir.
──Te veo luego, Mario. Lo lamento.
Mario corre y lo detiene.
──Cristian, espera. ¿Qué hice mal? ──Cristian lo ve con una mueca──. ¿Te molestó que me quedara a solas el otro día con Rebeca? Te juro que no hice nada, sé que pongo muchas veces a prueba tu confianza, pero solo la ayudaba con los niños. Ella se quedó dormida, no creas que hice algo.
──Mario…
──Estoy diciéndote la verdad, pensé que estarías más tranquilo que durmiera cómoda. Por eso la cargué hasta su cama. No sucedió nada más, lo garantizo.
──Eh… ──Intento detener su vómito verbal, pero Mario está tan aterrado que sigue hablando.
──Te lo juro ──dice con desesperación──. Sabes que amo a May, jamás le faltaría al respeto. A ti mucho menos, de verdad. Siempre cuido todo lo que es importante para ti…
──Mario. ──La voz del pelirrojo lo detiene──. Tranquilízate, está bien, iré.
──Pero…
──Estoy cansado, pero está bien, iré. Solo deja de decirme esas cosas. ──Mario parece querer insistir, por lo que Cristian sigue hablando──. Mario, para. Confío en ti, cálmate. Gracias por cuidarla.
Es solo allí cuando mi amigo se calla.
Al ver que acepta, me voy a la oficina para tomar mis cosas.
──Quedó bien la nueva cámara. ──comenta mi tío, con su vista fija en la pantalla──. ¿Por qué no me dijiste que eso te preocupaba? Cristian me lo comentó para instalarla por ti.
Eso me hace mirar la pantalla también.
──¿De verdad? ──pregunto en voz baja.
──Sí, la compró para mí. Yo me había quedado sin presupuesto para eso. ──Suspira y me mira con tristeza──. Dice que cuando termine las remodelaciones, dejará el resto de mantenimientos que necesite a futuro con un compañero.
#2073 en Novela contemporánea
#9351 en Novela romántica
#2029 en Chick lit
juvenil, amortoxico, amistad amor traicin drama romance humor
Editado: 06.07.2026